En medio de la alta tensión política que atraviesa el país tras las elecciones presidenciales de 2026, el presidente saliente del Senado, Lidio García, lanzó un llamado a la moderación en el rifirrafe entre el expresidente Álvaro Uribe y el presidente electo Abelardo De La Espriella.
El conflicto gira en torno a un tema clave para la gobernabilidad: la distribución del poder en el Congreso, particularmente quién encabezará las mesas directivas, en especial la presidencia del Senado.
El origen del rifirrafe: poder en el Congreso
El choque entre Uribe y De la Espriella no es menor. Se trata de una disputa por el control político del Legislativo en el inicio del nuevo gobierno, un escenario crucial para aprobar reformas y consolidar mayorías.
Según se conoció, la discusión se centra principalmente en quién ocupará primero la presidencia del Senado, ya que otros espacios dentro del Congreso ya estarían previamente acordados entre las fuerzas políticas.
Durante el programa El Debate, García explicó que el desacuerdo no radica en la repartición general del poder, sino en detalles puntuales sobre el orden y protagonismo político:
La disputa es “quién comienza”, mientras lo demás ya está “acordado”.
Esto evidencia que, más allá de una ruptura total, existe una base de negociación que podría evitar una crisis mayor.
El llamado a un “acto de grandeza”
Frente a este escenario, Lidio García planteó una salida basada en la política tradicional de acuerdos:
- Sugirió que una de las partes ceda posiciones en favor de la estabilidad institucional.
- Habló de la necesidad de un “acto de grandeza política”, es decir, priorizar el país sobre intereses individuales.
En sus palabras, una solución viable sería que alguno de los sectores acepte ocupar un lugar secundario —como “ir de segundo o cuarto”— con tal de destrabar la negociación.
Sin embargo, también advirtió que este gesto parece difícil de lograr, dadas las tensiones y el peso político de ambos liderazgos.
Un pulso que refleja la recomposición de la derecha
El enfrentamiento también deja ver un fenómeno más profundo:
la reconfiguración del liderazgo dentro de la derecha colombiana.
Durante décadas, Álvaro Uribe ha sido la figura dominante en ese espectro. No obstante, el ascenso de De la Espriella —quien logró capitalizar un amplio respaldo electoral— ha generado tensiones internas por el control del proyecto político.
Incluso antes de llegar al poder, el hoy presidente electo ya había tenido diferencias con sectores cercanos al uribismo, aunque también había expresado respeto hacia el exmandatario.
Este nuevo equilibrio de fuerzas explica por qué la disputa por cargos en el Congreso tiene un trasfondo de liderazgo político.
El factor Congreso: clave para la gobernabilidad
La importancia de esta disputa radica en que el Congreso será determinante en el inicio del nuevo gobierno, que comenzará oficialmente el 7 de agosto de 2026.
Un acuerdo sólido permitiría:
- Aprobar reformas clave
- Garantizar estabilidad institucional
- Evitar bloqueos legislativos
Por el contrario, una fractura entre aliados naturales podría debilitar la agenda del Ejecutivo desde el primer día.
García también advirtió que otros sectores políticos —incluidos partidos que no ganaron las elecciones— podrían influir en la decisión final, inclinando la balanza dentro del Legislativo.
¿Quién debe ceder?
Aunque el senador evitó señalar directamente a uno de los bandos, dejó claro que:
- Ambas partes tienen responsabilidad en la tensión
- La solución pasa por la voluntad política, no por la imposición
- El tiempo apremia, pues estos acuerdos suelen cerrarse incluso horas antes de la instalación del Congreso
En ese sentido, más que definir un “ganador”, el debate gira en torno a quién está dispuesto a sacrificar protagonismo por gobernabilidad.
Contexto: un país polarizado
Este episodio se suma a un ambiente político altamente polarizado tras unas elecciones cerradas y un proceso de transición cargado de tensiones.
El nuevo gobierno de De la Espriella llega en medio de:
- Disputas con sectores de oposición
- Diferencias sobre el acto de posesión
- Debates sobre el rumbo político del país
En ese escenario, lo que ocurra en el Congreso será determinante para definir si Colombia entra en una etapa de cooperación o de confrontación institucional.