En un anuncio que marca un hito en la diplomacia caribeña de 2026, el Gobierno de Trinidad y Tobago ha decidido reconocer a Delcy Rodríguez como la autoridad legítima al frente de Venezuela. El ministro de Relaciones Exteriores, Sean Sobers, explicó que la medida es una respuesta pragmática a los cambios institucionales ocurridos tras la captura de Nicolás Maduro a principios de año, un evento que reconfiguró el poder en el país vecino.
Sobers detalló que, aunque existen debates en el Congreso venezolano sobre el estatus de ciertos líderes trinitenses, la prioridad actual de su gobierno es la mejora de las relaciones bilaterales. «Actualmente, esa es la postura del Congreso venezolano. Es un tema que también se está debatiendo», señaló el canciller al referirse a las tensiones remanentes, pero subrayó que el reconocimiento de Rodríguez es la postura oficial y actual de Trinidad y Tobago.
La «nueva realidad política» mencionada por el canciller Sobers se alinea con la postura de la Casa Blanca, que el mes pasado también reconoció a la dirigente chavista como jefa de Estado interina. Esto ha permitido que Trinidad y Tobago, un aliado histórico de Estados Unidos, retome sus intereses estratégicos sin el temor a represalias diplomáticas.
El envío de una delegación oficial en las próximas semanas tiene como objetivo principal destrabar proyectos energéticos que estuvieron paralizados por años debido a la crisis institucional. Rodríguez, por su parte, ha mostrado una disposición agresiva para reabrir el sector energético a la inversión extranjera como método para estabilizar la economía venezolana tras años de sanciones y aislamiento. Con la mira puesta en los yacimientos fronterizos de gas, la delegación de Puerto España buscará sellar acuerdos que garanticen la seguridad energética de la isla para la próxima década.