La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una nueva advertencia sobre la situación de seguridad en Colombia a pocas semanas de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella. En su más reciente informe trimestral, la Misión de Verificación de las Naciones Unidas aseguró que el país atraviesa un «momento crítico para el proceso de paz», marcado por el recrudecimiento de la violencia armada, la incertidumbre política y las tensiones alrededor de la implementación del Acuerdo de Paz de 2016.

La advertencia se produce en medio de un ambiente político especialmente complejo. El presidente electo ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de reformar profundamente la política de paz del Estado colombiano e incluso ha cuestionado varias de las instituciones creadas tras la firma del acuerdo con las extintas FARC. Estas posturas han generado preocupación entre organismos internacionales, defensores de derechos humanos y sectores políticos nacionales.


La preocupación de Naciones Unidas

Según el informe presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la transición hacia el nuevo gobierno ocurre en un escenario de deterioro de la seguridad en varias regiones del país.

La organización alertó sobre la persistencia de enfrentamientos entre grupos armados ilegales, el incremento de las amenazas contra líderes sociales y firmantes del Acuerdo de Paz, así como las dificultades para consolidar la presencia institucional en territorios históricamente afectados por el conflicto.

La Misión de Verificación reiteró además que la implementación integral del acuerdo sigue siendo una herramienta fundamental para reducir la violencia y fortalecer la estabilidad democrática del país.

Asimismo, Naciones Unidas hizo un llamado a reducir la retórica confrontacional y a garantizar una transición pacífica entre administraciones, advirtiendo que el lenguaje político polarizante puede contribuir a aumentar la tensión social y la violencia política.


Las propuestas de De La Espriella y la polémica sobre el Acuerdo de Paz

Abelardo De La Espriella ha construido gran parte de su discurso político alrededor de una política de «mano dura» contra el crimen organizado y los grupos armados ilegales.

Durante la campaña presidencial propuso una «Seguridad Democrática 2.0», inspirada en políticas implementadas durante el gobierno de Álvaro Uribe, con medidas como el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, el uso de nuevas tecnologías de inteligencia y un endurecimiento de las penas para delitos de alto impacto.

Sin embargo, varias de sus declaraciones relacionadas con el Acuerdo de Paz han generado controversia. El mandatario electo ha planteado el cierre de algunas entidades vinculadas a la implementación del acuerdo y ha cuestionado la legitimidad de mecanismos como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Estas posiciones han sido interpretadas por distintos sectores como un posible retroceso en la consolidación de la paz.

Expertos han recordado que varios componentes del Acuerdo de Paz cuentan con protección constitucional, por lo que cualquier modificación significativa enfrentaría importantes obstáculos jurídicos y políticos.


El aumento de la violencia sigue siendo una preocupación

La ONU también puso el foco en el aumento de la violencia en diversas regiones del país, especialmente en zonas donde operan disidencias armadas, estructuras narcotraficantes y otros grupos ilegales.

En los últimos años, Colombia ha registrado persistentes ataques contra líderes comunitarios, defensores de derechos humanos y excombatientes que se acogieron al proceso de paz, situación que continúa siendo objeto de seguimiento internacional. La falta de control estatal en algunos territorios sigue representando uno de los principales desafíos para cualquier administración entrante.

La organización internacional insiste en que el fortalecimiento institucional, la presencia integral del Estado y la continuidad de las medidas de protección serán determinantes para evitar un nuevo deterioro de la situación de seguridad.


Un inicio de gobierno marcado por la polarización

La llegada de Abelardo De La Espriella a la Presidencia también ha estado acompañada de fuertes tensiones políticas.

El presidente saliente, Gustavo Petro, anunció que no asistiría al acto de posesión y ha cuestionado el resultado electoral, generando un clima de confrontación inusual en la política colombiana reciente. La ausencia de un empalme fluido entre ambas administraciones ha incrementado la incertidumbre sobre los primeros meses del nuevo gobierno.

En este contexto, la ONU reiteró la importancia de preservar las instituciones democráticas, mantener el diálogo político y garantizar que las diferencias ideológicas no deriven en escenarios de violencia o persecución.


¿Qué espera la comunidad internacional?

Aunque la Misión de Verificación manifestó su disposición para trabajar con la nueva administración, dejó claro que el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Estado colombiano en materia de paz seguirá siendo objeto de seguimiento internacional.

La comunidad internacional observa con atención las decisiones que adopte el próximo gobierno respecto al Acuerdo de Paz, la política de seguridad y las garantías para las comunidades afectadas por el conflicto.

Para Naciones Unidas, el reto inmediato será evitar que el actual escenario de polarización y violencia derive en un deterioro aún mayor de la situación humanitaria y de seguridad del país.