Los Ángeles avanza hacia una nueva estrategia para hacer frente a uno de sus principales desafíos ambientales: garantizar agua suficiente en una región marcada por las sequías, el crecimiento urbano y una fuerte dependencia de fuentes externas.
La ciudad está construyendo una nueva Planta de Purificación Avanzada de Agua (Advanced Water Purification Facility, AWPF) en el Donald C. Tillman Water Reclamation Plant, en Van Nuys, como parte del Los Angeles Groundwater Replenishment Project (LAGWR). El objetivo es tomar agua residual que ya ha recibido tratamiento convencional, someterla a procesos avanzados de purificación y utilizarla para recargar el acuífero del Valle de San Fernando.
La iniciativa representa uno de los proyectos más importantes de reutilización de agua de Los Ángeles y busca convertir las aguas residuales en una fuente estratégica para el abastecimiento futuro de la ciudad.
Sin embargo, hay una precisión fundamental: la instalación de Tillman todavía no está funcionando a plena capacidad. El proyecto continúa en construcción y el calendario oficial del Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles (LADWP) contempla que la instalación quede en línea y operativa en diciembre de 2027.
La confusión puede surgir porque Los Ángeles también puso en operación durante 2026 una instalación de purificación avanzada en Hyperion, pero se trata de un proyecto diferente y con otro propósito dentro de la estrategia general de reutilización de agua de la ciudad.
Una ciudad que busca depender menos del agua importada
Durante décadas, Los Ángeles ha dependido de grandes cantidades de agua procedentes de regiones situadas fuera de la ciudad. Parte del suministro llega desde fuentes como el río Colorado, el State Water Project y otras infraestructuras que transportan agua desde cientos de kilómetros de distancia.
Este modelo permitió sostener el crecimiento de una de las mayores áreas metropolitanas de Estados Unidos, pero también expuso a la ciudad a problemas cada vez más complejos: sequías prolongadas, cambio climático, restricciones ambientales y competencia por recursos hídricos.
El propio LADWP señala que Los Ángeles busca ampliar sus fuentes locales y reducir su dependencia del agua importada. En ese contexto, el reciclaje avanzado de aguas residuales se ha convertido en una de las piezas centrales de la estrategia hídrica de la ciudad.
La lógica es relativamente sencilla: en lugar de considerar las aguas residuales como un recurso que debe ser eliminado después de su tratamiento, la ciudad pretende convertirlas en una fuente adicional de agua.
Para ello, primero se realiza el tratamiento convencional y posteriormente se incorporan tecnologías capaces de eliminar contaminantes a niveles mucho más estrictos.
¿Qué hará la nueva planta de Tillman?
La instalación que se construye en el Donald C. Tillman Water Reclamation Plant añadirá un sistema de purificación avanzada al tratamiento que ya recibe el agua residual.
El proceso contempla varias barreras de tratamiento. Entre ellas se encuentran la filtración por membranas, la ósmosis inversa y la oxidación avanzada mediante luz ultravioleta.
Cada etapa cumple una función diferente.
La filtración por membranas permite separar partículas y microorganismos de dimensiones muy pequeñas. Después, la ósmosis inversa utiliza membranas semipermeables capaces de retener una amplia variedad de sustancias disueltas.
Finalmente, la oxidación avanzada mediante radiación ultravioleta contribuye a degradar determinados compuestos orgánicos que pudieran permanecer después de las etapas anteriores.
El resultado es un agua altamente purificada que posteriormente puede ser utilizada para la recarga de aguas subterráneas.
Este sistema no depende exclusivamente de una sola tecnología. La idea es establecer múltiples barreras independientes para aumentar la seguridad del proceso y garantizar que el agua cumpla con los requisitos regulatorios.
Del agua residual al acuífero
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que el agua purificada no será enviada directamente a los hogares.
El esquema contempla conducir el agua tratada hasta los Hansen Spreading Grounds, en el Valle de San Fernando.
Una vez allí, el agua será extendida sobre instalaciones diseñadas para favorecer su infiltración en el terreno. Desde la superficie, el agua atravesará las capas de suelo hasta incorporarse al acuífero subterráneo.
Este proceso se conoce como recarga de aguas subterráneas.
El acuífero funciona, en este contexto, como una reserva natural de agua. El líquido permanece allí durante un periodo prolongado antes de ser extraído mediante pozos y sometido a los tratamientos correspondientes para incorporarlo al sistema de abastecimiento.
De esta manera, el proyecto busca combinar tecnología de purificación avanzada con procesos naturales de infiltración.
El agua no pasa directamente de una tubería de aguas residuales al grifo de los consumidores. Existe una cadena de tratamiento, almacenamiento, infiltración, monitoreo y posterior tratamiento que busca proporcionar múltiples niveles de protección sanitaria.
¿Cuánta agua podrá producir?
Las cifras del proyecto han evolucionado a medida que Los Ángeles ha ajustado su planificación.
La información actual del programa de aguas recicladas de la ciudad señala que la instalación de Tillman se encuentra en construcción y está diseñada para purificar hasta 45 millones de galones de agua al día en su capacidad final. Esa producción se destinará a reforzar el suministro local mediante la recarga del acuífero del Valle de San Fernando.
En términos de volumen anual, el LADWP también describe el proyecto en términos de decenas de miles de acres-pie de agua purificada al año. La capacidad y las cifras comunicadas han sido modificadas durante las distintas etapas de planificación, por lo que las estimaciones de documentos anteriores no siempre coinciden con las cifras más recientes.
Una referencia actual del LADWP sitúa el objetivo del proyecto en hasta 40.000 acres-pie por año de agua purificada para la recarga del acuífero.
Un acre-pie equivale aproximadamente al volumen de agua necesario para cubrir un acre de superficie con un pie de profundidad y es una unidad utilizada habitualmente en California para medir grandes cantidades de agua.
Un proyecto pensado para resistir las sequías
El valor estratégico de la iniciativa va más allá del reciclaje.
El Valle de San Fernando posee un sistema de aguas subterráneas que constituye una pieza importante del suministro de Los Ángeles. Reforzar ese almacenamiento permite disponer de una reserva local que puede resultar especialmente valiosa durante periodos de sequía.
En lugar de depender únicamente de que llueva o nieve en zonas lejanas para obtener agua, la ciudad pretende aprovechar sus propias aguas residuales y almacenarlas de manera controlada bajo tierra.
Esto resulta particularmente importante en un estado donde las condiciones climáticas son cada vez más variables.
Las sequías más prolongadas pueden reducir la disponibilidad de agua superficial y aumentar la presión sobre los acuíferos. Al mismo tiempo, el cambio climático puede alterar los patrones de precipitación y reducir la confiabilidad de algunas fuentes tradicionales.
La reutilización de agua permite diversificar el sistema.
La idea es que una ciudad pueda tratar, reutilizar y almacenar parte del agua que ya consume, reduciendo la necesidad de importar continuamente nuevos volúmenes desde otras regiones.
La planta todavía no está en operación plena
Aunque algunas informaciones pueden presentar el proyecto como si ya estuviera realizando pruebas operativas, los datos oficiales más recientes indican que la planta de Tillman continúa en construcción.
El LADWP establece que la construcción comenzó en invierno de 2024 y que la finalización está programada para 2027. Su cronograma sitúa la entrada en operación del proyecto en diciembre de 2027.
Una fuente especializada de la industria del agua, la American Water Works Association, informó en mayo de 2026 que el proyecto se encontraba aproximadamente a mitad de su construcción. La organización destacó que la instalación utilizará microfiltración, ósmosis inversa y oxidación avanzada ultravioleta para producir agua destinada a la recarga del acuífero del Valle de San Fernando.
Por tanto, hablar de una «puesta en marcha operativa» de la planta de Tillman en agosto de 2026 sería prematuro.
Lo correcto es describir el momento actual como una fase avanzada de construcción y preparación del proyecto, con la entrada en servicio prevista para 2027.
La diferencia con la planta de Hyperion
La otra razón por la que puede existir confusión es el desarrollo simultáneo de otro proyecto de purificación de agua en Los Ángeles.
La ciudad puso en funcionamiento durante 2026 la Hyperion Advanced Water Purification Facility (HAWPF), ubicada en Playa del Rey.
Esta instalación forma parte del programa Pure Water Los Angeles y funciona como una demostración de las tecnologías que permitirán ampliar el reciclaje de agua en la ciudad. La instalación puede producir hasta 1,5 millones de galones diarios de agua reciclada de alta pureza, utilizada para sustituir agua potable en determinadas operaciones del complejo de Hyperion y del aeropuerto de Los Ángeles.
Su función, por ahora, es diferente a la de la planta de Tillman.
Mientras el proyecto de Tillman está específicamente orientado a la recarga del acuífero del Valle de San Fernando, Hyperion sirve como una prueba de concepto para demostrar que las aguas residuales pueden ser sometidas a tratamientos avanzados y convertirse en un recurso de alta calidad.
Ambos proyectos forman parte de una estrategia más amplia.
Pure Water Los Angeles: el proyecto de mayor escala
La ciudad no pretende detenerse en una sola planta.
El programa Pure Water Los Angeles busca transformar progresivamente el sistema de tratamiento de aguas residuales de la ciudad para producir enormes cantidades de agua reciclada y purificada.
Según LASAN, el programa contempla una producción de hasta 230 millones de galones diarios de agua reciclada purificada. La iniciativa forma parte de los planes de Los Ángeles para incrementar el porcentaje de agua proveniente de fuentes locales.
La estrategia contempla diferentes formas de reutilización, incluida la recarga de acuíferos y, a largo plazo, otras aplicaciones de reutilización potable.
En abril de 2026, la ciudad informó que la nueva infraestructura de purificación asociada con Hyperion forma parte de un esfuerzo de largo plazo que podría requerir una inversión de alrededor de 26.000 millones de dólares durante tres décadas.
Esto demuestra que el reciclaje de agua no se plantea como un proyecto aislado, sino como una transformación gradual de la infraestructura hídrica de Los Ángeles.
¿Es seguro convertir aguas residuales en agua para consumo?
Una de las principales dudas que generan estos proyectos es precisamente su seguridad.
El concepto de reutilizar aguas residuales para producir agua de alta calidad puede resultar difícil de aceptar para parte de la población. Sin embargo, los sistemas de reutilización potable avanzada están diseñados precisamente para introducir múltiples barreras de tratamiento y monitoreo.
En el proyecto de Tillman, el agua deberá atravesar diferentes etapas antes de llegar al acuífero.
La combinación de membranas, ósmosis inversa y oxidación avanzada busca reducir microorganismos, partículas y sustancias químicas presentes en el agua.
Además, la recarga del acuífero añade una etapa adicional dentro del sistema. El agua purificada se infiltra a través del terreno y permanece durante años en el subsuelo antes de que pueda ser extraída para incorporarse nuevamente al sistema de abastecimiento.
El proceso posterior también incluye tratamiento mediante la infraestructura existente de agua potable.
El objetivo es que el sistema completo funcione como una sucesión de barreras y controles, no como un único filtro.
California apuesta cada vez más por reutilizar el agua
Los Ángeles no es la única ciudad de California que está recurriendo a esta estrategia.
El estado ha impulsado durante los últimos años numerosos proyectos de reutilización potable y recarga de acuíferos como parte de su respuesta frente a las sequías y la incertidumbre climática.
En mayo de 2026, por ejemplo, el State Water Resources Control Board anunció el inicio de la construcción de una instalación de purificación avanzada en Carpinteria que podrá inyectar hasta un millón de galones diarios de agua residual tratada al acuífero local para crear una fuente de agua potable para aproximadamente 16.000 residentes.
La tendencia refleja un cambio en la manera en que California concibe las aguas residuales.
En lugar de utilizarlas una sola vez y después desecharlas, las autoridades buscan crear sistemas circulares capaces de recuperar, purificar, almacenar y volver a utilizar el agua.
Una reserva bajo tierra para una ciudad que necesita mayor resiliencia
El proyecto de Los Ángeles también tiene una ventaja estratégica: el almacenamiento subterráneo.
Construir grandes depósitos superficiales puede requerir espacio, infraestructura y mantenimiento. Los acuíferos, en cambio, ya existen y pueden funcionar como enormes reservas naturales.
Al recargar el acuífero durante periodos de mayor disponibilidad, Los Ángeles puede disponer de una fuente adicional para épocas en las que otras fuentes de agua sean menos confiables.
El agua almacenada bajo tierra también está menos expuesta a la evaporación que el agua almacenada en grandes embalses abiertos.
Por esta razón, la recarga de acuíferos se ha convertido en una herramienta especialmente relevante dentro de las estrategias de adaptación climática de California.
Un paso hacia una ciudad más autosuficiente
Los Ángeles enfrenta un desafío que no desaparecerá: proporcionar agua a millones de personas en una región naturalmente seca.
El reciclaje avanzado no elimina la necesidad de conservar agua, administrar los acuíferos o mantener otras fuentes de abastecimiento. Tampoco significa que la ciudad pueda abandonar de inmediato el agua importada.
Lo que sí puede hacer es reducir la vulnerabilidad del sistema mediante la creación de una nueva fuente local.
El proyecto de Tillman es especialmente importante porque convierte el agua residual en un recurso que puede almacenarse en el subsuelo y utilizarse posteriormente para complementar el abastecimiento.
Con la construcción todavía en curso y la entrada en operación prevista para 2027, el proyecto representa una apuesta de largo plazo por la seguridad hídrica.
Y aunque todavía no es correcto afirmar que la planta ya está operando a plena capacidad, Los Ángeles ya está probando y desarrollando otras instalaciones de purificación avanzada, como Hyperion, mientras avanza hacia una red mucho mayor de reutilización de agua.
La meta final es transformar la relación de la ciudad con el agua: pasar de un modelo basado principalmente en importar el recurso desde largas distancias a otro en el que una parte cada vez mayor pueda recuperarse, purificarse y almacenarse localmente.
En una California donde las sequías, el cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos obligan a replantear las estrategias tradicionales, el agua residual puede dejar de ser vista como un desecho y convertirse en una de las reservas más importantes para el futuro.
Fuentes principales: Los Angeles Department of Water and Power (LADWP), LA Sanitation & Environment, California Environmental Quality Act (CEQA), State Water Resources Control Board y American Water Works Association.