El rey Carlos III del Reino Unido tomó la decisión de retirar oficialmente todos los títulos, honores y distinciones a su hermano, el príncipe Andrés, duque de York, tras el aumento de la controversia pública y política derivada de su relación con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein. La medida fue anunciada este jueves 30 de octubre de 2025 por medio de un comunicado del Palacio de Buckingham, en el que se confirma que el hermano del monarca pasará a ser identificado simplemente como “Andrés Mountbatten Windsor”, sin la denominación de príncipe ni los privilegios asociados a la realeza.
De acuerdo con el texto oficial, Andrés también deberá renunciar al contrato de alquiler de la residencia Royal Lodge, ubicada en las inmediaciones del Castillo de Windsor, donde ha vivido durante años. Esta propiedad, que le ofrecía cierta protección legal y estatus privilegiado, deberá ser abandonada en las próximas semanas, y el ahora exmiembro activo de la familia real será trasladado a una vivienda privada, sin apoyo económico directo de la Corona.
El Palacio de Buckingham subrayó que la decisión fue adoptada como parte de un esfuerzo por preservar la integridad y reputación de la monarquía, afectadas por los escándalos sexuales en los que se ha visto involucrado Andrés. Aunque el hermano del monarca niega rotundamente las acusaciones en su contra y asegura no haber cometido ningún delito, la Casa Real británica consideró que las medidas eran “necesarias y proporcionales” ante la gravedad del daño público causado por su relación pasada con Epstein, quien fue condenado por tráfico sexual de menores y posteriormente hallado muerto en prisión en 2019.
El comunicado agrega que tanto el rey Carlos III como la reina Camila desean expresar su solidaridad con las víctimas y sobrevivientes de cualquier forma de abuso, dejando claro que la Corona no tolerará comportamientos o asociaciones que puedan poner en duda su compromiso con los valores éticos y morales.
Esta decisión representa un punto de no retorno en la historia reciente de la monarquía británica, ya que marca la desvinculación definitiva de Andrés de la institución real. Aunque el duque de York ya había renunciado previamente a sus funciones públicas y había dejado de utilizar sus títulos militares y patronatos oficiales, el retiro formal de su condición de príncipe supone la medida más severa que podía imponerse dentro del marco de la Casa Real.
La crisis se intensificó luego de que Virginia Giuffre, una de las presuntas víctimas de Epstein, lo mencionara nuevamente en sus memorias póstumas, reavivando la polémica y la presión sobre el gobierno británico. En el Parlamento, varios diputados habían manifestado su intención de abrir un debate formal para exigir la retirada de los títulos de Andrés y examinar su conducta. Ante este panorama, la decisión del rey se interpreta como una respuesta preventiva y contundente frente a la creciente indignación social y mediática.
Cabe recordar que, a comienzos de 2022, Andrés había alcanzado un acuerdo extrajudicial millonario con Giuffre en Estados Unidos, sin admitir culpabilidad, lo que permitió cerrar una de las demandas más mediáticas del caso. Sin embargo, el daño a su reputación fue irreparable y lo llevó a retirarse de la vida pública.
En conclusión, la determinación del rey Carlos III de despojar a su hermano de todos sus títulos reales y privilegios simboliza un intento de restaurar la credibilidad de la monarquía británica frente a una crisis prolongada. Con esta medida, Andrés Mountbatten Windsor deja de ser, en la práctica, miembro activo de la familia real, mientras la institución busca distanciarse de los escándalos y reafirmar su compromiso con la transparencia y el respeto a las víctimas de abuso.