La posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, prevista para el 7 de agosto en Cali, no solo marcará el inicio de un nuevo gobierno, sino también una jornada de movilización social en Puerto Resistencia. Sin embargo, más allá de la convocatoria sindical y ciudadana, la atención se ha centrado en las declaraciones del ex candidato presidencial Iván Cepeda, quien se ha convertido en el principal vocero del Pacto Histórico frente a este escenario.

Cepeda anunció que su colectividad no asistirá al acto de investidura, argumentando que la legitimidad política del nuevo mandatario está “seriamente cuestionada” y que su llegada al poder representa un riesgo para la soberanía nacional y la oposición. “El 7 de agosto estaremos con el pueblo. (…) No avalaremos con nuestra presencia un Gobierno cuya legitimidad política está seriamente cuestionada, que pone en riesgo la soberanía nacional y anuncia persecución contra la oposición”, expresó en su cuenta de X. Con ello, el senador busca posicionar al Pacto Histórico como referente de la resistencia política, aunque la decisión ha sido criticada por sectores que consideran que la ausencia en la ceremonia oficial debilita la capacidad de interlocución institucional.

La convocatoria a movilizaciones simultáneas en Cali, Bogotá y Barranquilla, promovida por Cepeda y respaldada por organizaciones sociales, pretende reafirmar el compromiso con la democracia y la protesta pacífica. No obstante, el énfasis en la “desobediencia pacífica” y en la no asistencia al acto de posesión ha sido interpretado como una estrategia de confrontación simbólica más que como un ejercicio de construcción política.