En un paso histórico para la educación del sur del país, la Universidad de Nariño, sede Ipiales, se prepara para entregar tres nuevas obras de infraestructura que superan los $30 mil millones. La inversión, que se realiza en colaboración con el Ministerio de Educación Nacional y la Gobernación de Nariño, promete transformar la oferta educativa en la región.

Estas obras serán entregadas oficialmente en los próximos días bajo la supervisión de Gerardo Bravo, abogado y representante de la sede Ipiales. Entre las intervenciones destacan la remodelación de la fachada principal de la universidad, que no solo renovará su imagen, sino que también mejorará la accesibilidad y seguridad del campus.

Este proyecto forma parte de una iniciativa más amplia de descentralización educativa, que busca cerrar la brecha educativa entre las ciudades principales y las zonas fronterizas. Con estas nuevas infraestructuras, los jóvenes de Ipiales y alrededores tendrán la oportunidad de acceder a programas académicos de calidad sin necesidad de desplazarse a otras ciudades.

“La entrega de estas obras es el reflejo de años de lucha por una educación pública y accesible para todos. En el sur del país, estas intervenciones no son solo de carácter estructural, sino una respuesta a las demandas de generaciones enteras que han buscado justicia educativa”, afirmó un vocero cercano al proceso.

Además de la remodelación de los espacios administrativos y académicos, se contemplan mejoras en los accesos y zonas comunes, con el fin de brindar un ambiente más cómodo y funcional para estudiantes, docentes y personal administrativo.

La obra también tiene un fuerte componente de inclusión y accesibilidad, ya que se incorporarán rampas y espacios destinados a personas con movilidad reducida, lo que representa un avance significativo en términos de equidad.

Por otro lado, la ampliación de los programas académicos y la investigación aplicada son parte de los objetivos que se buscan con la nueva infraestructura. La universidad pretende no solo formar a futuros profesionales, sino también crear vínculos con la comunidad, desarrollar investigaciones que respondan a las necesidades locales y contribuir al desarrollo regional.

“La Universidad de Nariño siempre ha tenido un fuerte compromiso con la región. Más allá de la formación académica, buscamos generar un cambio profundo en las comunidades, fortaleciendo su identidad, su tejido social y su sentido de pertenencia”, comentaron representantes de la universidad.