La iniciativa del Tren del Café continúa avanzando como uno de los proyectos ferroviarios planteados para fortalecer la integración entre el Eje Cafetero y Antioquia. Caldas, junto con Antioquia y Risaralda, trabaja en la estructuración de un corredor férreo que busca recuperar infraestructura existente y conectarla con corredores logísticos de alcance nacional.
El proyecto ha pasado durante 2025 y 2026 por diferentes etapas de reconocimiento, prefactibilidad, estructuración y búsqueda de recursos para los estudios de factibilidad. En junio de 2026, las gobernaciones involucradas definieron una hoja de ruta para avanzar hacia la contratación de los estudios y diseños necesarios antes de determinar una eventual ejecución de las obras.
La propuesta tiene una característica importante: no se limita a recuperar una antigua vía férrea, sino que pretende integrar el transporte ferroviario regional con otros corredores de carga, infraestructura vial y conexiones hacia los puertos del Caribe y el Pacífico.
Un proyecto que reúne a tres departamentos
El Tren del Café es impulsado actualmente por las gobernaciones de Antioquia, Caldas y Risaralda, con la participación de la Promotora Ferrocarril de Antioquia como entidad gestora y el acompañamiento de otras instituciones regionales.
El trazado de referencia conecta la zona de Primavera, en Antioquia, con el kilómetro 41 en Caldas y posteriormente con Caimalito, en Risaralda. Las cifras publicadas por las administraciones departamentales han presentado pequeñas diferencias dependiendo de la etapa y del tramo considerado: en abril de 2026 se reportó un corredor de 230,7 kilómetros, mientras que la Gobernación de Caldas había presentado anteriormente una proyección de 237,7 kilómetros para el sistema regional.
Esta diferencia está relacionada con la evolución del trazado y con la manera en que se contabilizan determinados tramos del proyecto. Por eso, la cifra definitiva deberá establecerse dentro de los estudios de factibilidad.
La propuesta contempla una participación especialmente importante de Caldas, departamento que concentra una de las mayores extensiones del trazado proyectado.
¿Por dónde pasaría el Tren del Café?
La propuesta divulgada por las administraciones departamentales contempla una conexión entre Primavera, La Pintada, La Felisa, el sector del kilómetro 41 y Caimalito.
De acuerdo con información de la Gobernación de Antioquia, dentro del tramo antioqueño aparecen municipios del suroeste como Amagá, Angelópolis, Fredonia, Venecia y La Pintada, mientras que el corredor continúa posteriormente hacia Caldas y Risaralda.
En una de las configuraciones divulgadas en 2025, el sistema contemplaba aproximadamente:
- 99 kilómetros en Antioquia.
- 107 kilómetros en Caldas.
- 32 kilómetros en Risaralda.
En total, el proyecto regional fue presentado entonces con una longitud cercana a 237,7 kilómetros y con conexión a 14 municipios.
La configuración definitiva, sin embargo, depende de los estudios técnicos, ambientales, financieros y legales que deben desarrollarse antes de avanzar a una eventual fase de construcción.
Dos unidades para desarrollar el proyecto
La propuesta ha sido dividida en dos unidades funcionales.
Primera unidad: Primavera – kilómetro 41
La primera unidad comprende el tramo entre Primavera, en el límite entre Antioquia y Caldas, y el kilómetro 41, en Caldas.
Esta parte del proyecto ha alcanzado un mayor nivel de estructuración. En la información presentada por la Gobernación de Caldas se proyectó una capacidad de movilización de aproximadamente 2,4 millones de toneladas anuales desde el primer año de operación.
También se contemplaron dos puntos de carga y 45 puntos de abordaje para pasajeros.
Los estudios correspondientes a esta etapa fueron estimados en alrededor de 17.940 millones de pesos en la información divulgada en 2025.
Segunda unidad: kilómetro 41 – Caimalito
La segunda unidad comprende el tramo entre el kilómetro 41, en Caldas, y Caimalito, en Risaralda.
En este sector existe infraestructura férrea que se busca evaluar para determinar qué elementos pueden ser recuperados y reutilizados.
Precisamente, en octubre de 2025 las gobernaciones de Caldas y Risaralda realizaron un recorrido técnico por diferentes puntos del corredor existente. La inspección incluyó sectores como Puerto Caldas, Caimalito, el túnel 2, la estación Pereira y la estación Beltrán.
El objetivo de estas visitas es conocer las condiciones reales de la infraestructura antes de definir las intervenciones que serían necesarias.
Caldas busca recuperar su papel dentro de la red ferroviaria
Para Caldas, el proyecto representa una oportunidad para recuperar la conexión ferroviaria con departamentos vecinos y volver a integrar el transporte férreo dentro de su estrategia de infraestructura.
La importancia del corredor no está únicamente en el transporte de pasajeros. Uno de los principales objetivos es desarrollar un sistema con capacidad para movilizar carga y pasajeros, especialmente productos procedentes de las zonas agrícolas, industriales y comerciales del centro-occidente colombiano.
Esta característica diferencia al proyecto de una iniciativa exclusivamente orientada al transporte urbano o turístico.
El planteamiento es utilizar el ferrocarril como parte de una red logística más amplia, conectada con carreteras, otros corredores férreos y eventualmente con terminales portuarias.
La conexión con los puertos es uno de los objetivos principales
Uno de los argumentos centrales alrededor del Tren del Café es su potencial para mejorar la salida de mercancías desde el interior del país hacia los puertos.
La Gobernación de Caldas señala que el proyecto busca conectar los centros productivos del interior con el Urabá antioqueño y el norte del país, mientras que la planificación ferroviaria nacional contempla la posibilidad de articular diferentes redes para facilitar el movimiento de mercancías.
En documentos de la Gobernación de Antioquia también se plantea que la infraestructura podría contribuir, a largo plazo, a conectar el centro-occidente colombiano con terminales portuarias como Santa Marta y Buenaventura, dependiendo del desarrollo de las conexiones complementarias.
Esto es importante porque el Tren del Café no funcionaría de manera aislada. Su utilidad logística dependería de que pueda integrarse con otros corredores ferroviarios y modos de transporte.
¿Qué papel tendría el transporte de carga?
La carga constituye uno de los componentes fundamentales del proyecto.
La idea es que el ferrocarril pueda movilizar productos agrícolas, industriales y otras mercancías con destino a diferentes regiones del país y, eventualmente, a los mercados internacionales.
En teoría, una red ferroviaria integrada puede complementar el transporte por carretera en recorridos de larga distancia, especialmente cuando se movilizan grandes volúmenes de mercancías.
Para los departamentos cafeteros, esta posibilidad tiene especial relevancia debido a la importancia de las actividades agrícolas y agroindustriales.
Sin embargo, que el proyecto tenga potencial logístico no significa que los beneficios estén garantizados. Su funcionamiento futuro dependerá de factores como los costos de operación, la demanda de carga, las condiciones de la infraestructura, las conexiones con otros corredores y la disponibilidad de recursos para su construcción y mantenimiento.
También se contempla transporte de pasajeros
Aunque el componente logístico tiene un peso considerable, el Tren del Café también ha sido planteado como un sistema ferroviario multipropósito.
La propuesta contempla la posibilidad de prestar servicio de pasajeros, lo que permitiría conectar diferentes municipios del corredor y complementar los sistemas actuales de transporte terrestre.
La información divulgada por Antioquia en 2025 señaló que el proyecto tendría vocación para transporte de carga y pasajeros.
No obstante, las características definitivas del servicio —frecuencias, tiempos de viaje, tarifas, estaciones y tipo de material rodante— todavía dependen de los estudios técnicos y de la estructuración posterior del proyecto.
Por esta razón, no puede afirmarse actualmente que exista un servicio ferroviario de pasajeros listo para entrar en operación.
Un proyecto que todavía está en fase de estructuración
Uno de los puntos más importantes para entender el estado actual del Tren del Café es que todavía no se encuentra en etapa de operación ni de construcción definitiva.
En junio de 2026, la Gobernación de Caldas informó que el proyecto entraba en su fase definitiva de estructuración y que se avanzaría en la contratación de los estudios y diseños de factibilidad. Estos estudios tendrían una duración estimada de 18 meses.
La factibilidad es una etapa fundamental porque permite analizar con mayor detalle aspectos como:
- Condiciones de la vía.
- Obras necesarias.
- Costos de construcción.
- Costos de operación y mantenimiento.
- Demanda potencial de pasajeros y carga.
- Impactos ambientales.
- Aspectos jurídicos.
- Modelo financiero.
- Fuentes de financiación.
- Riesgos técnicos del proyecto.
En otras palabras, todavía falta determinar con precisión si el corredor puede ejecutarse bajo las condiciones técnicas y financieras planteadas.
Los recursos de cooperación internacional
Uno de los avances más importantes registrados en 2026 fue la aprobación de 3 millones de dólares de cooperación internacional no reembolsable por parte de CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
Estos recursos están destinados a apoyar la estructuración y los estudios de factibilidad del corredor.
El financiamiento internacional se complementaría con recursos provenientes de las entidades territoriales mediante el Sistema General de Regalías.
La participación de CAF no significa que estén financiadas las obras de construcción del ferrocarril. El dinero anunciado está relacionado con la etapa de estructuración y estudios necesarios para avanzar hacia una eventual ejecución.
Esta diferencia es fundamental: financiar los estudios de factibilidad no equivale a financiar la construcción completa del Tren del Café.
El Sistema General de Regalías, otro componente clave
En junio de 2026, los departamentos involucrados definieron una hoja de ruta para presentar el proyecto ante el Sistema General de Regalías con el objetivo de asegurar recursos para contratar los estudios de factibilidad.
La búsqueda de estos recursos forma parte de la estrategia para pasar de los estudios preliminares a una estructuración mucho más detallada.
Después de esta etapa todavía serían necesarios procesos relacionados con la financiación de las obras, la definición del modelo de ejecución, la contratación y las autorizaciones correspondientes.
Por ello, el avance administrativo y financiero registrado durante 2026 representa un paso dentro de un proceso que todavía requiere varias fases.
¿Y qué pasa con Quindío?
La discusión sobre la integración ferroviaria del Eje Cafetero también involucra al Quindío, aunque este departamento no forma parte del trazado principal actualmente estructurado entre Primavera y Caimalito.
En julio de 2025, el Ministerio de Transporte señaló que se analizaban alternativas para mejorar la conexión del Quindío con la red ferroviaria. Entre ellas se mencionaron la posible recuperación del tramo Zarzal–Armenia y estudios sobre la antigua conexión Armenia–Manizales–Pereira.
Además, en julio de 2026 fue radicado en la Cámara de Representantes el Proyecto de Ley 101 de 2026, cuyo objeto incluye establecer una política nacional de integración ferroviaria del Eje Cafetero y orientar la estructuración, financiación e implementación de un sistema ferroviario regional que abarque Caldas, Risaralda, Quindío y Antioquia.
Esto muestra que existe una discusión más amplia sobre la integración ferroviaria regional, aunque no debe confundirse el proyecto de ley con una obra ya aprobada o construida.
La conexión con la red ferroviaria nacional
Otro de los objetivos del Tren del Café es articular las redes ferroviarias existentes y proyectadas en Colombia.
La Gobernación de Caldas ha señalado que el proyecto está alineado con el Plan Maestro de Transporte Intermodal y el Plan Maestro Ferroviario Nacional, y que busca contribuir a la conexión entre la Red Férrea del Pacífico y la Red Central.
La importancia de esta integración radica en que un ferrocarril regional tendría mayor utilidad económica si puede conectarse con corredores que permitan llevar las mercancías más allá de los departamentos por los que pasa directamente.
Así, el proyecto podría formar parte de una red más amplia de transporte de carga en lugar de convertirse únicamente en una línea ferroviaria aislada.
Un proyecto con antecedentes históricos
La propuesta también recupera parte de la historia ferroviaria del Eje Cafetero.
Durante buena parte del siglo XX, los ferrocarriles tuvieron un papel importante en el transporte de productos agrícolas y mercancías en Colombia. El desarrollo de las carreteras y los cambios en la infraestructura nacional redujeron progresivamente la participación del ferrocarril en diferentes regiones.
La recuperación de corredores existentes representa, por tanto, un intento de volver a utilizar una infraestructura que durante décadas estuvo asociada con el transporte de productos y la conexión entre municipios.
El llamado Tren del Café retoma esa tradición, pero bajo una perspectiva diferente: la de construir un sistema ferroviario integrado con las necesidades logísticas actuales.
¿Qué falta para que el Tren del Café sea una realidad?
Aunque el proyecto ha avanzado en su estructuración, todavía existen varias etapas antes de que pueda comenzar una eventual construcción.
Entre las principales están:
1. Estudios de factibilidad.
Deben establecer con mayor precisión la viabilidad técnica, ambiental, jurídica y financiera.
2. Definición del trazado definitivo.
Los estudios deben determinar las condiciones exactas de cada tramo y las obras necesarias.
3. Estructuración financiera.
Será necesario establecer cuánto costaría la construcción y de dónde provendrían los recursos.
4. Definición del modelo de ejecución.
Las autoridades deberán determinar la forma en que se contrataría y administraría el proyecto.
5. Intervención de la infraestructura existente.
Los tramos antiguos deberán ser evaluados para establecer qué puede recuperarse y qué tendría que reconstruirse.
6. Estudios ambientales y permisos.
Las obras ferroviarias requerirían cumplir las obligaciones ambientales correspondientes.
7. Construcción y puesta en operación.
Solo después de superar las etapas anteriores podría comenzar la ejecución física del corredor.
Por eso, hablar actualmente del Tren del Café como una infraestructura terminada sería incorrecto. Lo que existe es un proyecto en proceso de estructuración, con avances institucionales y financieros importantes, pero todavía pendiente de completar los estudios que determinarán sus condiciones definitivas.
Una apuesta por la integración regional
El principal elemento que caracteriza al Tren del Café es la cooperación entre diferentes administraciones territoriales.
Caldas, Antioquia y Risaralda han venido coordinando acciones para desarrollar un proyecto que supera los límites administrativos de cada departamento. En 2025, las tres gobernaciones formalizaron públicamente su compromiso de impulsar el corredor y durante 2026 continuaron las gestiones para llevarlo a la fase de factibilidad.
La RAP del Agua y la Montaña también participa como instancia de articulación regional, mientras que la Promotora Ferrocarril de Antioquia cumple el papel de entidad gestora del proyecto.
La iniciativa, por tanto, requiere coordinación entre gobiernos departamentales, autoridades nacionales, entidades ferroviarias, organismos de planeación y potenciales fuentes de financiación.
El reto de pasar de los estudios a las obras
El avance del Tren del Café durante 2025 y 2026 ha permitido recuperar la discusión sobre el ferrocarril como alternativa para el Eje Cafetero y Antioquia.
Sin embargo, el siguiente desafío será convertir la planificación en decisiones concretas sobre infraestructura, financiación y ejecución.
La contratación de los estudios de factibilidad será determinante para conocer cuánto costaría realmente recuperar o construir los diferentes tramos, qué condiciones presenta la infraestructura existente y cuál sería la demanda potencial de pasajeros y carga.
Por ahora, las administraciones regionales han conseguido avanzar en la cooperación institucional y en la búsqueda de recursos para los estudios. El paso siguiente será completar esa fase técnica y utilizar sus resultados para definir la viabilidad de las etapas posteriores.
¿Qué significa el proyecto para Caldas?
Para Caldas, el Tren del Café representa una propuesta para recuperar la conexión ferroviaria con Antioquia y Risaralda y, al mismo tiempo, integrar al departamento con corredores logísticos de mayor alcance.
La apuesta se concentra especialmente en aprovechar la posición geográfica del departamento entre Antioquia y el Eje Cafetero y en fortalecer las alternativas para transportar mercancías y pasajeros.
A septiembre de 2026, el proyecto cuenta con avances en su estructuración, cooperación internacional para estudios y una ruta institucional definida para continuar con la factibilidad. Pero la construcción y operación del Tren del Café todavía dependen de las siguientes etapas técnicas, financieras, ambientales y administrativas.
Si los estudios confirman la viabilidad del corredor y posteriormente se consiguen los recursos necesarios para su ejecución, el proyecto podría convertirse en una pieza de la futura red ferroviaria del centro-occidente colombiano. Por ahora, el proceso continúa en la fase de estructuración que deberá determinar las condiciones reales para llevar la iniciativa de los documentos y estudios a las obras físicas.