El puerto de Yokohama, uno de los principales enclaves marítimos de Japón y una pieza estratégica para el comercio internacional del país, continúa incorporando tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia de sus operaciones de contenedores. Sin embargo, es importante hacer una precisión sobre una afirmación que ha circulado en torno a este proceso: las fuentes oficiales consultadas no respaldan que Yokohama haya puesto recientemente en funcionamiento una terminal de contenedores completamente automatizada mediante grúas guiadas por láser y vehículos sin conductor como una instalación integral y totalmente autónoma.

Lo que sí existe es un proceso real y progresivo de automatización portuaria, digitalización, control inteligente de las operaciones y experimentación con vehículos automatizados, acompañado de importantes inversiones en infraestructura. Esta evolución forma parte de una estrategia más amplia de Japón para hacer frente al crecimiento del transporte marítimo, la escasez de conductores y trabajadores especializados y la necesidad de elevar la productividad de sus terminales.

La diferencia es relevante: Yokohama no parte de cero ni es ajeno a la automatización, pero el escenario actual es más complejo que el de una terminal completamente robotizada en la que todas las grúas y vehículos funcionen sin intervención humana.

Un puerto estratégico para el comercio internacional japonés

Yokohama se encuentra en una posición privilegiada en la entrada de la bahía de Tokio. Su ubicación le permite desempeñar un papel importante en las conexiones marítimas entre Japón y los principales mercados de Asia, Norteamérica y otras regiones del mundo.

La terminal de APM Terminals Japan, ubicada en Minami-Honmoku, es descrita por su operador como la terminal de contenedores más grande y avanzada de Japón. El complejo dispone de cuatro muelles, una superficie de aproximadamente 854.000 metros cuadrados y una capacidad anual de manipulación cercana a los 2,4 millones de TEU —unidad equivalente a un contenedor de 20 pies—. Sus instalaciones cuentan además con grúas de muelle capaces de atender buques de gran tamaño, incluidos aquellos con capacidades de hasta 24.000 TEU.

La relevancia de Yokohama también puede observarse en sus cifras de actividad. Según los datos publicados por la ciudad, durante 2025 el puerto movilizó 31,8 millones de unidades de contenedores, un 3,5 % más que el año anterior y el tercer año consecutivo por encima de los 30 millones de unidades. El volumen total de mercancías alcanzó 47,68 millones de toneladas.

Estas cifras explican por qué la modernización tecnológica se ha convertido en una prioridad: cuanto mayor es el volumen de mercancías, mayor es también la necesidad de reducir tiempos de espera, optimizar el uso de los equipos y coordinar con precisión los movimientos de cada contenedor.

¿Qué hay realmente detrás de la automatización de Yokohama?

La transformación tecnológica del puerto japonés no consiste simplemente en reemplazar a los trabajadores por robots. Se trata de crear un sistema conectado en el que diferentes equipos, plataformas digitales y mecanismos de control puedan intercambiar información y coordinar las operaciones.

Una terminal moderna puede integrar tecnologías como sistemas de gestión de terminales, identificación automática de contenedores, cámaras, sensores, sistemas de reserva para camiones, grúas con funciones automatizadas y herramientas de inteligencia artificial.

En Yokohama ya existen ejemplos concretos de esta digitalización.

Uno de ellos es CONPAS, un sistema desarrollado por el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón que permite reservar previamente el acceso de determinados camiones y utilizar carriles prioritarios. En la terminal de Yokohama Konan Honmoku comenzó a utilizarse en marzo de 2021 con el objetivo de agilizar el acceso y reducir las esperas.

La tecnología, por tanto, no se limita a las grúas. También busca mejorar uno de los puntos más problemáticos de una terminal portuaria: la conexión entre el transporte marítimo y el transporte terrestre.

El papel de las grúas en una terminal automatizada

Las grúas son uno de los elementos fundamentales de cualquier terminal de contenedores.

Cuando un buque llega al puerto, las grúas de muelle —conocidas como STS, Ship-to-Shore— descargan los contenedores del barco y los colocan sobre vehículos o equipos que posteriormente los trasladan hacia el patio de almacenamiento.

En una terminal automatizada, buena parte de este proceso puede realizarse mediante sistemas computarizados. Los sensores permiten conocer la posición de los contenedores, mientras que cámaras y sistemas de identificación ayudan a determinar qué unidad debe ser trasladada y hacia dónde.

En el caso de Yokohama, APM Terminals señala que sus instalaciones cuentan con modernas grúas STS con un alcance máximo de 24 filas de contenedores. El complejo dispone de 22 posiciones de grúas en MC1-2 y otras 24 en MC3-4.

No obstante, esto no significa que todas esas grúas funcionen de manera completamente autónoma.

La automatización de una grúa puede darse en distintos niveles. Puede incluir asistencia electrónica al operador, posicionamiento automático, control remoto o una operación prácticamente autónoma. Por eso, afirmar que una terminal es «completamente automatizada» requiere comprobar que todos los procesos esenciales —incluido el transporte horizontal, almacenamiento, recuperación y coordinación de los equipos— estén integrados en un sistema automatizado.

¿Y qué ocurre con los vehículos sin conductor?

Los vehículos guiados automáticamente, conocidos internacionalmente como AGV (Automated Guided Vehicles), son una de las tecnologías más importantes en la evolución de las terminales portuarias.

Estos vehículos están diseñados para transportar contenedores sin necesidad de un conductor convencional. Dependiendo de la tecnología utilizada, pueden determinar su posición mediante diferentes sistemas de navegación, sensores y comunicación con el sistema central de la terminal.

El concepto no es nuevo. Las terminales automatizadas de distintos países utilizan desde hace años vehículos de este tipo para transportar contenedores entre las grúas del muelle y las zonas de almacenamiento.

La investigación académica sobre estos sistemas muestra que una terminal con múltiples AGV requiere mecanismos de coordinación para evitar interferencias, planificar rutas, distribuir tareas y gestionar el tráfico de los vehículos.

En Japón, el Gobierno también ha realizado pruebas relacionadas con vehículos automatizados en el entorno de Yokohama. El Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo informó en 2023 sobre una demostración de tráileres externos automatizados en instalaciones relacionadas con el puerto de Yokohama.

Durante estas pruebas se evaluaron aspectos como la capacidad del vehículo para mantenerse dentro de su ruta, la precisión de sistemas GNSS y sensores, la detención en lugares determinados y la interacción con los equipos de manipulación de contenedores. El organismo concluyó que las funciones básicas y la seguridad podían demostrarse en un entorno de prueba, aunque señaló que todavía eran necesarias mejoras para una implementación social más amplia.

Este punto es fundamental para comprender la situación: Yokohama sí ha participado en pruebas de automatización de vehículos portuarios, pero eso no equivale a que todo el transporte de contenedores del puerto haya pasado a operar sin conductores.

El láser: una tecnología real, pero que debe interpretarse correctamente

La referencia a las «grúas guiadas por láser» también necesita contexto.

Los sistemas de sensores láser pueden utilizarse en la automatización de grúas y en la detección precisa de posiciones. Existen tecnologías comerciales capaces de emplear sensores láser para determinar la posición del carro de la grúa, del spreader —el dispositivo que sujeta el contenedor— y de los vehículos que reciben o entregan la carga.

Estas soluciones pueden contribuir al posicionamiento automático y a la prevención de colisiones.

Además, investigadores del Port and Airport Research Institute de Japón han trabajado específicamente en tecnologías para mejorar las operaciones de terminales de contenedores. En proyectos desarrollados en el puerto de Yokohama se han utilizado tecnologías de procesamiento de imágenes y medición mediante láser para investigar sistemas de inspección automática de contenedores.

Por ello, la presencia de tecnología láser en investigaciones y sistemas portuarios es perfectamente real. Lo que no debe hacerse es convertir esa tecnología en una afirmación no demostrada de que todas las grúas de una terminal de Yokohama están guiadas por láser y funcionan sin operadores.

Japón busca crear terminales más inteligentes

El proceso de modernización de Yokohama forma parte de una estrategia nacional japonesa.

El Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo ha desarrollado durante los últimos años el concepto de «AI Terminal», cuyo objetivo es aprovechar inteligencia artificial, automatización y tecnologías digitales para aumentar la productividad de las terminales y mejorar las condiciones laborales.

Entre las medidas impulsadas se encuentra la incorporación de grúas RTG —Rubber Tired Gantry, o grúas pórtico sobre neumáticos— con capacidades de operación remota.

En 2023, el Ministerio informó que proyectos relacionados con este tipo de grúas habían sido seleccionados en cuatro puertos japoneses, entre ellos Yokohama. El objetivo era mejorar la productividad y las condiciones de trabajo mediante la incorporación de tecnologías de control remoto.

La estrategia japonesa ha continuado evolucionando. En 2026, el Ministerio planteó avanzar hacia una nueva generación de terminales denominada «AI Terminal 2.0», que contempla una mayor integración de maquinaria automatizada y controlada remotamente, optimización de las operaciones mediante inteligencia artificial, automatización del transporte interno de contenedores y utilización de sistemas de reconocimiento óptico de caracteres para identificar automáticamente información de los contenedores.

Esto demuestra que la automatización portuaria no es un proyecto aislado, sino parte de una transformación tecnológica de largo plazo.

El problema que Japón intenta resolver

Una de las principales razones para acelerar esta transformación es la disponibilidad de trabajadores.

Las terminales portuarias dependen de una gran cantidad de operaciones coordinadas: conductores, operadores de grúas, personal de control, supervisores, técnicos de mantenimiento y trabajadores encargados de distintas tareas logísticas.

El envejecimiento de la población japonesa y la falta de determinados perfiles profesionales han incrementado la presión para encontrar soluciones que permitan mantener la capacidad de transporte sin depender exclusivamente de aumentar el número de trabajadores.

El propio Ministerio japonés ha identificado problemas relacionados con la falta de conductores y la reducción de la capacidad de transporte de contenedores. En sus proyectos de automatización de vehículos externos, uno de los objetivos explícitos ha sido mantener la capacidad de transporte y mejorar las condiciones laborales de los conductores.

La automatización, en este contexto, no solo se presenta como una herramienta para reducir costes. También busca mantener operativas cadenas logísticas que podrían verse afectadas por la falta de mano de obra.

Más eficiencia, pero también nuevos desafíos

Una terminal automatizada puede ofrecer importantes ventajas.

Entre ellas se encuentran una mayor precisión en el posicionamiento de los contenedores, una mejor coordinación del tráfico interno, la posibilidad de operar durante largos periodos con procesos automatizados y una reducción de determinadas tareas peligrosas para los trabajadores.

La automatización también permite recopilar grandes cantidades de información sobre las operaciones. Los sistemas pueden conocer dónde se encuentra cada contenedor, qué vehículo debe transportarlo, qué grúa está disponible y cuál es la ruta más eficiente.

Pero automatizar un puerto no significa eliminar todos los problemas.

Los sistemas necesitan mantenimiento, comunicaciones estables, sensores confiables y protocolos de seguridad. Además, una terminal automatizada depende fuertemente de software y sistemas de control que deben coordinar cientos o miles de movimientos.

Un fallo informático o una interrupción de las comunicaciones puede afectar simultáneamente a numerosas operaciones.

Por eso, la transición hacia terminales automatizadas suele ser gradual y combina automatización, supervisión humana y operación remota.

Yokohama también está ampliando su infraestructura

La modernización tecnológica está acompañada por inversiones físicas.

En septiembre de 2025, la ciudad de Yokohama anunció el inicio parcial de operaciones de la terminal de contenedores D-5, en Honmoku, como parte de un proyecto de renovación destinado a responder al crecimiento del tamaño de los buques y fortalecer la capacidad de manipulación de contenedores.

El proyecto contempla la mejora del muelle y la ampliación del patio, con participación del Ministerio japonés, la Oficina Portuaria de Yokohama y Yokohama-Kawasaki International Port Corporation.

Además, un informe técnico del Ministerio señala que en D-5 se está modificando el método de manipulación de contenedores, pasando del sistema de straddle carriers a un esquema basado en RTG, una tecnología considerada más adecuada para la automatización de las operaciones.

Esto muestra cómo la infraestructura física y la transformación digital avanzan conjuntamente.

Un puerto con mayor volumen y mayor presión por modernizarse

Los datos más recientes refuerzan la importancia de este proceso.

Durante 2025, Yokohama superó nuevamente los tres millones de unidades de contenedores gestionadas, mientras que el tráfico total de mercancías también aumentó. Los datos oficiales de la ciudad indican que el movimiento de contenedores alcanzó su máximo de los últimos diez años.

Al mismo tiempo, las estadísticas actualizadas por la ciudad muestran que el puerto continúa registrando una actividad importante en 2026.

Con un volumen creciente de carga, buques cada vez más grandes y mayores exigencias sobre las cadenas de suministro, la capacidad de procesar cada contenedor de manera rápida y precisa se vuelve fundamental.

¿Yokohama ya es un puerto completamente automatizado?

No sería correcto afirmarlo de esa manera.

Las fuentes oficiales disponibles muestran un puerto altamente tecnificado que está incorporando automatización, sistemas de reserva digital, tecnologías de control remoto, investigación con inteligencia artificial, sensores y pruebas de vehículos automatizados.

Pero también existen señales claras de que la operación humana continúa teniendo un papel importante.

Por ejemplo, las instrucciones oficiales de acceso de APM Terminals Yokohama siguen contemplando normas específicas para conductores que ingresan al terminal. Entre ellas se incluyen límites de velocidad, circulación por carriles determinados y restricciones para abandonar la cabina del vehículo dentro del patio.

Por tanto, la imagen más precisa no es la de un puerto completamente desprovisto de conductores y operadores, sino la de un ecosistema portuario que está avanzando progresivamente hacia mayores niveles de automatización.

El verdadero cambio: pasar de una terminal digital a una terminal inteligente

El siguiente paso de la transformación no consiste únicamente en colocar sensores o automatizar una grúa.

La tendencia internacional apunta hacia terminales en las que los diferentes sistemas puedan comunicarse entre sí.

Una operación completamente integrada podría recibir anticipadamente la información de llegada de un buque, conocer qué contenedores deben descargarse, determinar dónde almacenarlos, asignar una grúa, enviar automáticamente un vehículo al punto correspondiente y actualizar en tiempo real la ubicación de la carga.

La inteligencia artificial puede añadir otra capa al sistema al analizar los datos y buscar la manera más eficiente de organizar las operaciones.

Japón precisamente está planteando este tipo de integración con su concepto de AI Terminal 2.0, que contempla automatización y control remoto de equipos, optimización mediante inteligencia artificial, automatización del transporte interno y digitalización de la información de los contenedores.

Una transformación que va más allá de Yokohama

El caso de Yokohama debe entenderse dentro de una transformación mundial de la industria portuaria.

Terminales de Europa, Asia y América han experimentado durante años con grúas automatizadas, vehículos guiados automáticamente y sistemas capaces de coordinar grandes volúmenes de contenedores.

La automatización permite que determinadas operaciones se realicen desde centros de control alejados de las zonas de mayor riesgo. Esto puede mejorar las condiciones de trabajo de los operadores y reducir su exposición a maquinaria pesada.

Sin embargo, el nivel de automatización varía considerablemente entre terminales. Algunas automatizan principalmente el patio; otras incorporan vehículos autónomos; otras utilizan grúas de muelle con funciones automatizadas; y las más avanzadas integran varios de estos componentes en una única plataforma operativa.

Yokohama se encuentra dentro de esta tendencia, pero su evolución debe entenderse como un proceso progresivo, no como la puesta en marcha repentina de una terminal completamente robotizada.

Conclusión

La historia detrás de la supuesta terminal completamente automatizada de Yokohama es, en realidad, más interesante que una simple sustitución de trabajadores por máquinas.

Yokohama está inmerso en un proceso real de automatización portuaria, respaldado por inversiones en infraestructura, digitalización, sistemas de gestión, automatización y control remoto. El puerto cuenta con instalaciones de gran capacidad y ha experimentado con tecnologías que permiten automatizar determinados movimientos y mejorar la precisión de las operaciones.

Sin embargo, no hay respaldo suficiente en las fuentes oficiales consultadas para afirmar que Yokohama haya puesto recientemente en funcionamiento una terminal completamente automatizada en la que las grúas guiadas por láser y los vehículos sin conductor hayan sustituido de manera integral la intervención humana.

Lo que sí está ocurriendo es un cambio estructural: Japón está preparando sus puertos para una logística en la que los datos, la inteligencia artificial, los sensores, la automatización y el control remoto tendrán un peso cada vez mayor.

En ese escenario, Yokohama representa uno de los ejemplos más relevantes de cómo un gran puerto tradicional puede evolucionar hacia un modelo de logística portuaria inteligente, donde la tecnología no funciona como un elemento aislado, sino como parte de un sistema capaz de coordinar buques, contenedores, grúas, vehículos, patios y operadores en tiempo real.

El objetivo final es claro: mover más mercancías, con mayor precisión, menor tiempo de espera y mejores condiciones de seguridad, manteniendo a Yokohama como uno de los principales nodos del comercio marítimo japonés.