Palmira vive con una noticia que ha estremecido tanto al mundo deportivo como a la comunidad en general. Se confirmó el asesinato de un joven futbolista Jehn Sebastián Pérez Zuluaga conocido como el ‘Zurdo’, quien desde niño había iniciado su carrera en el Club Envigado Palmira y posteriormente pasó a ser parte de Cantera de Héroes, una institución reconocida por formar talentos locales.
Según los primeros informes oficiales, el joven se movilizaba como parrillero en una motocicleta junto a un amigo de camino a un partido en las canchas sintéticas del barrio Las Mercedes cuando fueron atacados por desconocidos. Los agresores dispararon en repetidas ocasiones, provocando heridas mortales que acabaron con su vida en el lugar y dejó consternada a la comunidad y abrió un nuevo capítulo de dolor en Palmira.
Las autoridades confirmaron que ya iniciaron las investigaciones para esclarecer el crimen. Sin embargo, lo que más resuena entre quienes conocieron al ‘Zurdo’ es la incredulidad: aseguran que nunca estuvo involucrado en problemas, que su vida giraba en torno al deporte y que su carácter noble lo hacía querido por todos. Vecinos, amigos y compañeros de equipo han manifestado su tristeza y han pedido justicia, reclamando que este homicidio no quede impune.
El ‘Zurdo’ era considerado una promesa del fútbol palmirano. Su talento lo llevó a participar en torneos nacionales e internacionales, siempre representando con orgullo a la ciudad. Quienes lo vieron crecer en las canchas lo describen como un jugador con condiciones únicas, un amigo leal y un joven disciplinado que soñaba con llegar a los grandes clubes del fútbol profesional colombiano o incluso dar el salto al exterior. Su trayectoria estaba marcada por la ilusión de convertirse en referente y abrir camino para otros jóvenes deportistas.
El impacto de su muerte trasciende lo deportivo. Palmira pierde no solo a un futbolista con futuro, sino a un joven que representaba esperanza y disciplina en medio de un entorno cada vez más marcado por la violencia. Su ausencia deja un vacío en los clubes que lo vieron crecer y en la comunidad que lo admiraba.
Este nuevo hecho violento se suma a la preocupante lista de homicidios que han sacudido a Palmira en los últimos meses. La ciudad enfrenta una escalada de criminalidad que golpea a familias, comunidades y ahora también al deporte. La muerte del ‘Zurdo’ evidencia cómo la violencia no respeta sueños ni proyectos de vida, y plantea la urgencia de que las autoridades fortalezcan las acciones de seguridad. Palmira no puede seguir perdiendo a sus jóvenes en manos de la criminalidad; la ciudad clama por respuestas y medidas efectivas que frenen esta ola de sangre que amenaza con arrebatarle su futuro.