Según un reporte reciente, en 2025 se ha fortalecido una tendencia hacia el cine comunitario y el audiovisual producido desde zonas rurales o periféricas del país: regiones marcadas por el conflicto, la marginalidad o el abandono estatal.
Festivales como los del Pacífico, Montes de María, Moravia y otras zonas han servido como espacios de expresión donde comunidades cuentan sus propias historias — memoria, identidad, resistencia — a través del cine.
Este fenómeno representa una forma de descentralizar la cultura, reivindicar voces silenciadas y mostrar realidades que rara vez llegan a los grandes medios. Además ofrece un espacio para la sanación social, la revalorización cultural y la participación comunitaria mediante el arte.