Islandia está dando un nuevo paso en el aprovechamiento del calor que existe en las profundidades de la Tierra. El país prepara una nueva perforación geotérmica de gran profundidad en Nesjavellir, cerca de Reikiavik, con el objetivo de estudiar recursos de temperatura extrema que podrían multiplicar el potencial de la energía geotérmica en el futuro.
La iniciativa forma parte de la tercera fase del Iceland Deep Drilling Project (IDDP), un programa científico y energético que desde hace años investiga la posibilidad de acceder a recursos geotérmicos ubicados a mayores profundidades que los utilizados habitualmente por las centrales convencionales.
El proyecto recibió en junio de 2026 una financiación de 309,7 millones de coronas islandesas procedente del Climate and Energy Fund del Gobierno de Islandia. Según la organización IDDP, la perforación del pozo IDDP-3 está prevista para comenzar antes de que termine 2026.
Esto significa que no se trata todavía de una nueva central en funcionamiento, sino de un proyecto de investigación y desarrollo que podría abrir la puerta a una nueva generación de instalaciones geotérmicas.
El objetivo: llegar a una fuente de energía mucho más caliente
La particularidad del proyecto IDDP está en intentar acceder a recursos geotérmicos que se encuentran a grandes profundidades y que pueden alcanzar temperaturas muy superiores a las habituales en los sistemas geotérmicos convencionales.
En determinadas condiciones de presión y temperatura, el agua puede alcanzar un estado conocido como fluido supercrítico. Se trata de un estado físico en el que las propiedades del agua cambian considerablemente y que puede transportar enormes cantidades de energía.
Precisamente esa posibilidad es la que ha despertado el interés de investigadores y empresas energéticas islandesas.
Según Reykjavík Energy, el objetivo de la nueva fase del IDDP es investigar la posibilidad de aprovechar energía geotérmica supercrítica, un recurso que podría cambiar sustancialmente la forma en que se utiliza el calor del subsuelo.
La idea es sencilla en términos generales: cuanto mayor sea la temperatura y la energía disponible en el fluido extraído, mayor podría ser el potencial energético de un pozo.
Sin embargo, llegar hasta esas condiciones representa un enorme desafío tecnológico.
¿Qué está haciendo realmente Islandia?
La investigación no parte de cero.
Islandia lleva décadas utilizando la energía geotérmica para producir electricidad y, sobre todo, para proporcionar calefacción y agua caliente a la población.
Uno de los principales complejos de este sistema es la central geotérmica de Hellisheiði, situada aproximadamente 25 kilómetros al sureste de Reikiavik, en la zona del volcán Hengill. El complejo pertenece a ON Power, filial de Reykjavík Energy.
La central fue puesta en funcionamiento en 2006 y se ha ampliado progresivamente. Actualmente cuenta con una capacidad eléctrica de alrededor de 303 megavatios y produce también grandes cantidades de agua caliente para el sistema de calefacción urbana. ON Power señala que el agua caliente producida en Hellisheiði se utiliza para abastecer a más de la mitad de la región de la capital.
Esto convierte a la zona de Hengill en una pieza fundamental del sistema energético de Reikiavik.
Hellisheiði ya es una pieza clave de la energía de Reikiavik
La importancia de Hellisheiði ayuda a entender por qué la geotermia profunda despierta tanto interés en Islandia.
La central aprovecha fluidos calientes extraídos mediante pozos perforados en el subsuelo. Estos fluidos contienen agua y vapor a elevada temperatura.
El vapor puede utilizarse para mover turbinas y producir electricidad, mientras que el calor del agua se aprovecha para alimentar la red de calefacción.
Un estudio técnico sobre Hellisheiði señala que los pozos de producción utilizados por la planta tienen profundidades medias superiores a los 2.200 metros. La instalación cuenta con una capacidad eléctrica de 303 MWe y una capacidad térmica de 133 MWt según esa evaluación.
Por tanto, cuando se habla de «geotermia profunda» en Islandia hay que distinguir entre la explotación geotérmica convencional de gran profundidad que ya existe y el nuevo objetivo del IDDP: llegar todavía más abajo y alcanzar condiciones supercríticas.
El nuevo proyecto se desarrollará en Nesjavellir
La siguiente gran apuesta está vinculada a Nesjavellir, otro de los grandes centros geotérmicos de Reykjavík Energy.
El IDDP anunció en junio de 2026 que el Gobierno islandés concedió la financiación para el proyecto IDDP-3 y que la perforación está programada para comenzar antes de finales de 2026.
Reykjavík Energy considera esta iniciativa parte de una estrategia más amplia para estudiar cómo aprovechar recursos que se encuentran a mayor profundidad dentro de las zonas geotérmicas islandesas.
El proyecto cuenta con la participación de Reykjavík Energy y otras entidades del sector energético y gubernamental de Islandia.
La intención no es simplemente construir otra central convencional, sino obtener información sobre un recurso energético que podría tener un rendimiento considerablemente mayor.
¿Por qué la geotermia es tan importante para Islandia?
La geografía de Islandia explica buena parte de su ventaja.
El país está situado sobre una zona geológicamente activa asociada a la separación de las placas tectónicas. Esta actividad volcánica favorece la existencia de grandes sistemas hidrotermales bajo la superficie.
En lugar de depender exclusivamente de combustibles fósiles para producir calor, Islandia ha aprovechado durante décadas el calor natural del subsuelo.
El resultado es un sistema energético en el que la geotermia tiene un papel especialmente importante, tanto para la generación eléctrica como para la calefacción.
En el área metropolitana de Reikiavik, el agua caliente geotérmica se distribuye mediante redes de calefacción urbana y constituye una infraestructura fundamental para los hogares.
Más que electricidad: el calor es uno de los grandes beneficios
Uno de los aspectos más importantes de la geotermia islandesa es que no se limita a producir electricidad.
Una central geotérmica puede aprovechar el recurso para diferentes usos.
Entre ellos se encuentran:
- Generación de electricidad.
- Calefacción de viviendas.
- Producción de agua caliente.
- Calefacción de instalaciones industriales.
- Invernaderos agrícolas.
- Piscinas y espacios recreativos.
- Procesos industriales.
En el caso de Hellisheiði, el agua caliente se integra al sistema de calefacción de la región de la capital, mientras que la electricidad producida puede incorporarse a la red nacional.
Esta combinación convierte a la geotermia en una herramienta especialmente útil para un país con temperaturas bajas durante buena parte del año.
El desafío de perforar a grandes profundidades
Aunque la idea de obtener energía de zonas extremadamente calientes parece sencilla, llevarla a la práctica es considerablemente más complejo.
Las perforaciones profundas deben atravesar formaciones rocosas sometidas a temperaturas y presiones muy elevadas.
Además, los equipos utilizados en superficie y en el interior de los pozos deben resistir condiciones mucho más exigentes que las habituales.
El comportamiento de los fluidos también representa un desafío.
Cuando las condiciones se acercan al estado supercrítico, las propiedades del agua cambian y los métodos convencionales de explotación geotérmica pueden dejar de ser adecuados.
Por eso, proyectos como el IDDP no solo buscan producir energía: también pretenden generar conocimiento científico y tecnológico que permita desarrollar herramientas capaces de trabajar en ambientes extremos.
Islandia ya tiene experiencia con la perforación profunda
El actual proyecto forma parte de una investigación que lleva años desarrollándose.
El Iceland Deep Drilling Project ha trabajado anteriormente en pozos experimentales destinados a estudiar recursos geotérmicos de temperaturas extremas.
Uno de los antecedentes más importantes fue el IDDP-2, perforado en la península de Reykjanes.
Estos proyectos han permitido estudiar las condiciones existentes en el subsuelo islandés y los problemas técnicos que aparecen cuando las perforaciones alcanzan temperaturas extraordinariamente elevadas.
La experiencia acumulada sirve ahora como base para la siguiente etapa del programa.
Una oportunidad para aumentar el potencial de la energía geotérmica
El interés por la geotermia profunda no es exclusivo de Islandia.
En los últimos años, diferentes países han comenzado a investigar tecnologías capaces de acceder a recursos geotérmicos que antes eran demasiado difíciles o costosos de aprovechar.
La razón es que la geotermia tiene una ventaja frente a algunas fuentes renovables variables: puede producir energía de manera continua, independientemente de que haya sol o viento.
La energía solar depende de la radiación disponible y la eólica de las condiciones atmosféricas. La energía geotérmica, en cambio, aprovecha el calor almacenado en el interior de la Tierra.
Si las tecnologías de perforación profunda logran reducir sus costos y aumentar su rendimiento, el potencial de esta fuente podría crecer considerablemente.
Reikiavik necesita mantener segura su fuente de agua caliente
El desarrollo de nuevos recursos también responde a una cuestión estratégica.
Reikiavik y su área metropolitana dependen fuertemente de los sistemas geotérmicos para su suministro de agua caliente.
Reykjavík Energy ha señalado la necesidad de ampliar y gestionar cuidadosamente los campos geotérmicos de Hengill para garantizar el suministro futuro de agua caliente y mantener la producción de electricidad de las centrales de Hellisheiði y Nesjavellir.
En abril de 2026, además, la radiotelevisión pública islandesa RÚV informó sobre nuevos trabajos de exploración en el área de Meitlar, en Hellisheiði.
Dos pozos exploratorios perforados a finales de 2025 y comienzos de 2026 registraron temperaturas de aproximadamente 270 °C, resultados que generan expectativas sobre la existencia de un recurso que podría utilizarse en el futuro para calefacción y generación eléctrica.
Todavía es necesario realizar más perforaciones e investigaciones antes de determinar cuánto recurso puede aprovecharse en esa zona.
La sostenibilidad también implica controlar los impactos
Aunque la energía geotérmica se considera renovable, no significa que carezca completamente de impactos ambientales.
La extracción de fluidos del subsuelo y la reinyección pueden modificar las condiciones de los reservorios.
Además, las operaciones de reinyección pueden estar relacionadas con actividad sísmica inducida, generalmente en forma de pequeños terremotos.
Reykjavík Energy mantiene sistemas de seguimiento de estas condiciones y ha señalado que la reinyección es una herramienta importante para gestionar los recursos geotérmicos.
La reinyección consiste en devolver parte de los fluidos al subsuelo para contribuir al manejo del reservorio y reducir determinadas descargas superficiales.
Islandia también busca reducir las emisiones de sus centrales
Otro de los elementos interesantes del modelo islandés es que el país no se limita a considerar la geotermia como una energía renovable.
También trabaja para reducir las emisiones asociadas a las propias centrales.
Las instalaciones geotérmicas pueden liberar pequeñas cantidades de gases naturales presentes en los fluidos subterráneos, entre ellos dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno.
En Hellisheiði se ha desarrollado tecnología para capturar estos gases y almacenarlos mediante procesos que permiten su mineralización en formaciones rocosas.
Reykjavík Energy también ha trabajado con tecnologías de captura y almacenamiento de carbono asociadas a sus instalaciones geotérmicas.
En 2023, por ejemplo, la intensidad de emisiones de la electricidad producida por ON Power se situó en 7,3 gramos de CO₂ equivalente por kilovatio-hora, según datos de la compañía.
¿Cuándo podría producir energía la nueva geotermia profunda?
Aquí se encuentra una de las principales diferencias entre el proyecto anunciado y una central convencional.
El IDDP-3 todavía no está produciendo electricidad.
La información oficial disponible en 2026 indica que la perforación está programada para comenzar antes de finalizar el año. Por lo tanto, todavía deberán realizarse las perforaciones, estudios del recurso, pruebas y evaluaciones técnicas antes de determinar si el recurso puede utilizarse comercialmente.
Por ahora, las instalaciones que ya abastecen de energía y agua caliente a la región de Reikiavik son principalmente las centrales geotérmicas existentes, entre ellas Hellisheiði y Nesjavellir.
El proyecto de alta profundidad representa, por tanto, una apuesta por el futuro, no una nueva central ya operativa.
Una investigación que podría tener repercusiones internacionales
Si la tecnología demuestra que es posible aprovechar de manera segura y económicamente viable los recursos supercríticos, las consecuencias podrían ir mucho más allá de Islandia.
El conocimiento obtenido en los pozos profundos podría aplicarse en otros territorios con actividad volcánica y recursos geotérmicos.
Incluso podría contribuir al desarrollo de tecnologías de perforación y explotación para lugares donde actualmente la geotermia no resulta económicamente viable.
Por esa razón, el IDDP tiene una importancia que supera el suministro energético de Reikiavik.
Islandia está utilizando su particular geología como un laboratorio natural para estudiar una posible nueva generación de energía geotérmica.
Un proyecto con potencial, pero todavía en fase de desarrollo
La imagen de una nueva central geotérmica de alta profundidad ya funcionando para abastecer a Reikiavik resulta atractiva, pero no corresponde exactamente con el estado actual del proyecto.
Lo que sí está ocurriendo es igualmente relevante: Islandia ha conseguido financiación para una nueva etapa de investigación y tiene previsto perforar el pozo IDDP-3 en Nesjavellir antes de terminar 2026.
El objetivo es explorar recursos supercríticos y determinar si pueden convertirse en una fuente energética de alto rendimiento.
Mientras ese proyecto avanza, las centrales existentes continúan desempeñando un papel fundamental en el suministro de electricidad y agua caliente de la región de la capital.
La apuesta islandesa, en definitiva, no consiste únicamente en construir otra central eléctrica. Se trata de intentar descubrir cuánta energía puede extraerse de las zonas más calientes y profundas del subsuelo y hasta dónde puede llevar la tecnología geotérmica.
Si los resultados son positivos, el experimento podría convertirse en uno de los pasos más importantes hacia una nueva generación de energía renovable de producción continua.