El artículo relata la trágica historia de Nixon Pérez Paz y Glendy González de la Cruz, una pareja guatemalteca cuyo proyecto de construir una mejor vida en Estados Unidos terminó de manera violenta tras ser deportados y regresar a Guatemala. Ambos fueron encontrados asesinados el 21 de julio de 2026 en un cañaveral del departamento de Retalhuleu, con las manos atadas, amordazados y con heridas de bala. Junto a ellos fue encontrada con vida su hija menor, Giovanni, de apenas 14 meses, quien sobrevivió pese a sufrir una grave deshidratación tras permanecer horas junto a los cuerpos de sus padres.
La pareja había emigrado a Estados Unidos en 2019 para escapar de la pobreza y la violencia que enfrentaban en Guatemala. Nixon cruzó primero la frontera de manera irregular y, meses después, Glendy viajó junto con su primera hija. Tras una breve estancia en Texas, lograron establecerse en Overland, Misuri, donde Nixon trabajó como techador y Glendy desempeñó diversos empleos en fábricas, empacadoras y embotelladoras. Durante su estancia nacieron dos de sus tres hijas y la familia consiguió cierta estabilidad económica.
Sin embargo, esa estabilidad terminó en abril de 2025, cuando Nixon y su hermano Rolando fueron detenidos por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras se dirigían a trabajar. Ambos fueron arrestados por encontrarse en el país sin documentos migratorios y posteriormente enviados a un centro de detención. ICE confirmó que Nixon también tenía antecedentes por dos condenas relacionadas con conducir bajo los efectos del alcohol, lo que facilitó la emisión de una orden definitiva de deportación. Nixon fue expulsado a Guatemala en mayo de 2025 y su hermano un mes después.
Mientras tanto, Glendy permaneció sola en Estados Unidos al cuidado de sus tres hijas, incluida una recién nacida. Durante un año enfrentó enormes dificultades económicas, trabajando en varios empleos para mantener a su familia. Además, participó activamente en la organización Missouri Workers Center, donde defendía los derechos de los trabajadores migrantes y colaboraba con el comité Fuerza. A pesar de tener una audiencia pendiente para solicitar asilo en 2027, el temor a ser detenida y perder la custodia de sus hijas la llevó a tomar la difícil decisión de regresar voluntariamente a Guatemala en junio de 2026 para reunirse con su esposo.
Su regreso coincidió con el aumento de las deportaciones desde Estados Unidos tras el endurecimiento de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump, quien prometió realizar la mayor operación de deportación de la historia del país. Según datos oficiales, Guatemala había recibido casi 39.000 deportados durante ese año, un incremento cercano al 50 % respecto al año anterior.
Una vez en Guatemala, la familia se instaló en San Andrés Villa Seca, en el departamento de Retalhuleu. El 20 de julio salieron de su vivienda para realizar unos trámites y nunca regresaron. Al notar su ausencia, sus familiares denunciaron su desaparición ante la policía y las autoridades comunitarias. Al día siguiente, vecinos que escucharon el llanto de un bebé encontraron los cuerpos de Nixon y Glendy en un cañaveral cercano. La Policía Nacional Civil confirmó que ambos estaban atados de manos, amordazados y presentaban aparentes impactos de bala en la cabeza y el cuello. En la escena también se hallaron casquillos de bala, una toalla, un zapato infantil y una motocicleta, elementos que forman parte de la investigación.
Hasta el momento, las autoridades guatemaltecas no han identificado a los responsables ni establecido el motivo del crimen. Tampoco se sabe si la pareja había recibido amenazas o sufrido hechos violentos antes del asesinato.
El artículo sitúa este caso dentro del contexto de la creciente violencia que vive Guatemala. Aunque durante parte de 2026 disminuyeron los homicidios, el país continúa registrando tasas muy superiores al promedio mundial debido principalmente a los enfrentamientos entre pandillas, el narcotráfico y la presencia del crimen organizado. El gobierno del presidente Bernardo Arévalo ha tenido que enfrentar una compleja situación de inseguridad y tensión política relacionada con estas organizaciones criminales.
El hermano de Nixon, Rolando Pérez Paz, expresó su profundo dolor por la pérdida y afirmó que su hermano y su cuñada eran personas trabajadoras que únicamente buscaban ofrecer un mejor futuro a sus hijas. También manifestó que no puede evitar pensar que, si Nixon no hubiera sido deportado, probablemente la familia seguiría viviendo en Estados Unidos y la tragedia no habría ocurrido.
Diversas organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes consideran que este caso demuestra las consecuencias humanas de las políticas de deportación. Zachary Mueller, representante de la organización States at the Core, sostuvo que la historia evidencia las fallas del sistema migratorio y cuestionó el argumento de que las deportaciones aumentan la seguridad pública. Según él, el resultado fue que dos personas perdieron la vida y tres niñas quedaron huérfanas.
Actualmente, familiares y organizaciones comunitarias han iniciado una campaña de recaudación de fondos para garantizar la manutención y la educación de las tres niñas, mientras que en la ciudad estadounidense de Overland se organizó una vigilia en memoria de Nixon Pérez Paz y Glendy González de la Cruz, recordándolos como una familia trabajadora que buscaba una vida mejor y cuya historia terminó de manera profundamente trágica.