El Gobierno de Trinidad y Tobago ordenó este viernes el retorno inmediato de todos los efectivos militares a sus cuarteles tras decretar el “nivel de alerta uno”, la máxima categoría de preparación de sus Fuerzas de Defensa (TTDF), en respuesta al creciente clima de tensión regional vinculado a la crisis venezolana.
Según un comunicado interno de las TTDF, al que tuvo acceso la prensa local, todos los permisos policiales y militares quedaron suspendidos. “Con efecto inmediato, las Fuerzas de Defensa de Trinidad y Tobago se encuentran en NIVEL DE ALERTA UNO. Todos los miembros deben presentarse en sus respectivas bases”, señala el mensaje.
La medida coincide con el aumento de la presencia militar de Estados Unidos en el mar Caribe, en el marco de una operación contra el narcotráfico que Caracas interpreta como una amenaza directa. Venezuela ha denunciado que el despliegue forma parte de un intento de “cambio de régimen”.
Fuentes castrenses confirmaron a la agencia Efe que el alto mando de las TTDF mantuvo reuniones a puerta cerrada durante varias horas antes de ordenar la movilización de tropas. Un oficial de alto rango calificó la decisión como una “acción preventiva” para garantizar la operatividad plena de las fuerzas en un entorno regional cada vez más incierto.
Trinidad y Tobago, separada de Venezuela por apenas 11 kilómetros en su punto más cercano, ha reforzado en los últimos meses su cooperación con Estados Unidos, especialmente tras el despliegue naval autorizado por el expresidente Donald Trump en el Caribe. El país insular recibió recientemente un destructor estadounidense, lo que generó malestar en Caracas.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, exhortó el miércoles al pueblo trinitense a “no permitir que Estados Unidos lleve la guerra al Caribe”. Por su parte, el canciller venezolano, Yván Gil, advirtió que los países vecinos serían “los que sufrirían las consecuencias más lamentables de una intervención militar”.
La situación eleva la tensión en una región donde la estabilidad política y la seguridad marítima se ven cada vez más condicionadas por la crisis interna venezolana y el papel creciente de las potencias extranjeras.