Una familia campesina de la vereda Palagua, en Puerto Boyacá, denuncia que lleva seis meses esperando una solución definitiva luego de que un derrumbe destruyera gran parte de su vivienda. Aunque la Alcaldía prometió intervenir la emergencia, los afectados aseguran que las obras nunca comenzaron.
Lo que comenzó como una emergencia causada por la temporada invernal terminó convirtiéndose en una angustia permanente para una familia campesina del sector La Loma, en la vereda Palagua de Puerto Boyacá. Han pasado más de seis meses desde que un deslizamiento de tierra destruyó parcialmente su vivienda y, según denuncian los afectados, las soluciones prometidas por las autoridades todavía no aparecen.
La emergencia ocurrió el pasado 4 de noviembre de 2025, cuando toneladas de tierra, lodo, piedras y material vegetal descendieron desde una montaña cercana y terminaron sepultando gran parte de la vivienda familiar. La escena fue devastadora y obligó a los residentes a abandonar de inmediato el inmueble por temor a nuevos deslizamientos.
Tras el desastre, la familia pidió ayuda urgente a la administración municipal encabezada por el alcalde Jhon Feiber Urrea. Según relatan los damnificados, funcionarios de la Alcaldía visitaron el lugar, realizaron una inspección técnica y elaboraron un acta oficial.
Durante esa visita, aseguran que recibieron una instrucción clara: no remover ningún escombro porque la administración municipal sería la encargada de ejecutar los trabajos de limpieza y recuperación del terreno.
Sin embargo, el tiempo pasó y las soluciones nunca llegaron. Hoy, seis meses después, grandes cantidades de tierra continúan dentro de la vivienda y el deterioro estructural sigue aumentando con cada temporada de lluvias.
Durante cinco meses, la Alcaldía habría cubierto temporalmente el arriendo de otra vivienda mientras la oficina de Gestión del Riesgo analizaba alternativas. No obstante, la familia afirma que ese apoyo terminó y que jamás iniciaron las obras prometidas.
Desesperados por la falta de respuestas, los afectados decidieron regresar por cuenta propia e iniciar labores manuales para intentar salvar lo que queda de su vivienda.
Vecinos del sector también cuestionan la lentitud institucional y temen que nuevas lluvias provoquen otra tragedia en la zona rural.
Mientras tanto, la familia sigue sobreviviendo entre escombros y esperando respuestas definitivas.