La recuperación del sistema de salud será uno de los principales desafíos del gobierno de Abelardo De La Espriella. El experto en políticas de salud Andrés Vecino plantea cinco prioridades que deberían orientar las primeras decisiones de la nueva administración para enfrentar los problemas financieros, mejorar la atención y recuperar la confianza de los usuarios.

Entre los principales retos se encuentra la situación financiera de las EPS y las dificultades que enfrentan hospitales y clínicas para recibir oportunamente los recursos correspondientes a los servicios prestados. Para Vecino, garantizar un flujo adecuado de recursos resulta fundamental para evitar que la crisis termine afectando directamente a los pacientes.

Una segunda prioridad está relacionada con el acceso efectivo a los servicios. Las demoras en citas con especialistas, procedimientos, tratamientos y entrega de medicamentos se han convertido en una de las principales preocupaciones de los usuarios. El nuevo gobierno tendría que adoptar medidas que permitan reducir los tiempos de espera y asegurar una atención oportuna.

El fortalecimiento de la atención primaria también aparece como un elemento central. La prevención y el diagnóstico temprano permitirían disminuir la presión sobre hospitales y servicios de urgencias, al tiempo que facilitarían una atención más cercana a las comunidades.

Otro de los puntos señalados es la necesidad de mejorar la gestión y la transparencia del sistema. El manejo de los recursos públicos destinados a la salud requiere mayores controles, información clara y mecanismos que permitan identificar rápidamente posibles irregularidades o ineficiencias.

Finalmente, Vecino considera necesario avanzar en una política de largo plazo que permita definir con mayor claridad el papel de las EPS, las IPS, el Estado y los demás actores del sistema. La meta sería construir un modelo financieramente sostenible que garantice la prestación de servicios sin poner en riesgo el acceso de los ciudadanos.

Estas cinco prioridades plantean al próximo gobierno el desafío de combinar soluciones inmediatas con reformas estructurales. El éxito de la estrategia dependerá no solo de los recursos destinados al sector, sino también de la capacidad institucional para administrarlos de manera eficiente y garantizar que lleguen efectivamente a los pacientes.