Italia avanza en el desarrollo de nuevas alternativas para producir energía renovable a partir de biomasa. En la región de Apulia, en el sur del país, las autoridades regionales autorizaron un proyecto de digestión anaeróbica destinado a producir biometano utilizando algas y subproductos de origen agrícola.
El proyecto, promovido por la empresa italiana Algae & Algae, estará localizado en el área comprendida entre los municipios de Mesagne y Brindisi, en la provincia de Brindisi. La autorización contempla una capacidad de producción de hasta 1.500 metros cúbicos estándar por hora (Smc/h) de biometano, además de la construcción de la infraestructura necesaria para conectar la instalación con la red de gas.
Sin embargo, hay una precisión importante: aunque algunos titulares pueden presentar la iniciativa como una central que “ya se puso en marcha”, la documentación oficial y la información disponible indican que se trata de un proyecto autorizado y en desarrollo. Por tanto, no es correcto afirmar, sin evidencia adicional, que la planta ya se encuentra produciendo biometano a escala comercial.
Un proyecto autorizado para transformar biomasa en gas renovable
La Región de Apulia publicó en agosto de 2024 la autorización única para la construcción y operación de una instalación de digestión anaeróbica destinada a producir gas natural renovable, conocido como biometano.
Según el documento oficial, la planta tendrá una capacidad de 1.500 Smc/h y estará alimentada por algas y subproductos de origen agrícola. La autorización también incluye un gasoducto de conexión denominado Allacciamento Algae & Algae, diseñado para enlazar la producción de biometano con el sistema de transporte de gas existente en la zona.
La elección de Mesagne no es casual. La empresa promotora señala que dispone de un terreno de aproximadamente 32 hectáreas en esta localidad y que por la propiedad pasa una infraestructura de la red de SNAM, lo que facilitaría la futura inyección del biometano una vez producido y acondicionado para cumplir con los requisitos de la red gasista.
¿Se trata realmente de una planta que funciona únicamente con biomasa marina?
La respuesta requiere matices.
La autorización regional italiana menciona expresamente el uso de algas y subproductos agrícolas. Sin embargo, la información más reciente publicada por la propia empresa describe el proyecto principalmente como una instalación destinada a valorizar residuos agrícolas y agroalimentarios, además de otros sustratos renovables.
Esto significa que no sería correcto describir la planta simplemente como una instalación que procesa exclusivamente “biomasa marina”. Las algas forman parte del proyecto autorizado, pero la iniciativa está planteada dentro de un sistema más amplio de aprovechamiento de biomasa orgánica.
La propia empresa explica que su modelo busca convertir materias primas renovables en tres productos principales: biometano, dióxido de carbono recuperado y fertilizantes o productos derivados del digestato.
¿Cómo se produce el biometano a partir de biomasa?
El principio tecnológico detrás del proyecto es la digestión anaeróbica, un proceso utilizado desde hace décadas para aprovechar residuos orgánicos y transformarlos en energía.
En términos sencillos, el proceso funciona mediante varias etapas.
Primero, la biomasa orgánica es introducida en grandes reactores cerrados, conocidos como digestores. En el interior de estos equipos, microorganismos descomponen la materia orgánica en ausencia de oxígeno.
Como resultado de esta degradación se produce biogás, una mezcla gaseosa compuesta principalmente por metano y dióxido de carbono, además de pequeñas cantidades de otros compuestos.
Posteriormente, el biogás debe ser sometido a un proceso de limpieza y purificación. El objetivo es aumentar la concentración de metano hasta obtener un combustible con características adecuadas para su uso como biometano, que puede ser inyectado en una red de gas natural o utilizado como combustible renovable.
La empresa Algae & Algae señala que su proyecto contempla tecnologías de digestión anaeróbica y purificación mediante membranas, con el objetivo de obtener biometano apto para su integración en la red gasista. También prevé recuperar y licuar parte del dióxido de carbono separado durante el proceso, así como valorizar el digestato resultante.
El papel de las algas en la producción de energía
Las algas han despertado interés en el sector energético debido a su potencial como fuente de biomasa. A diferencia de algunos cultivos utilizados para producir biocombustibles, determinadas especies de algas pueden crecer rápidamente y desarrollarse en ambientes que no compiten directamente con tierras destinadas a la producción de alimentos.
Además, la biomasa algal contiene materia orgánica que puede ser transformada mediante diferentes tecnologías en combustibles y otros productos de valor.
La producción de metano a partir de macroalgas marinas mediante digestión anaeróbica ha sido estudiada por investigadores, que han analizado el comportamiento de esta biomasa y su potencial para generar biogás. Una investigación publicada en la revista Bioresource Technology, por ejemplo, evaluó la producción de metano mediante digestión anaeróbica de biomasa residual de macroalgas marinas y confirmó la viabilidad técnica del proceso, aunque el rendimiento depende de factores como la concentración de sólidos y las características específicas del material utilizado.
Otros proyectos de investigación también han explorado la transformación de microalgas en gases ricos en metano mediante procesos termoquímicos. Investigadores vinculados a la EPFL y al Paul Scherrer Institute desarrollaron tecnologías para convertir biomasa algal húmeda en un gas compatible con infraestructuras existentes, demostrando el interés científico y tecnológico por este tipo de recurso.
Una capacidad de 1.500 metros cúbicos por hora
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto de Apulia es su capacidad autorizada.
La instalación está diseñada para producir hasta 1.500 Smc/h de biometano, una escala que la sitúa dentro de los proyectos industriales de producción de gas renovable. El gas obtenido tendría como destino la infraestructura gasista mediante una conexión específica con el sistema existente en la zona de Mesagne.
La integración del biometano en las redes de gas es uno de los principales atractivos de esta tecnología. A diferencia de otras fuentes renovables que producen directamente electricidad, el biometano puede utilizar infraestructuras gasistas existentes siempre que cumpla con las especificaciones técnicas y de calidad necesarias.
De esta manera, los residuos orgánicos y otras fuentes de biomasa pueden convertirse en un combustible capaz de complementar el consumo de gas convencional.
Más allá del metano: el aprovechamiento del CO₂ y del digestato
El proyecto no está planteado únicamente como una fábrica de gas renovable.
Durante el proceso de purificación del biogás se separa una corriente de dióxido de carbono. La empresa prevé capturar, purificar y licuar este CO₂ para convertirlo en un coproducto aprovechable, en lugar de tratarlo simplemente como un residuo del proceso.
Otro elemento importante es el digestato, el material que queda después de la digestión anaeróbica.
Dependiendo de su tratamiento y de las características de los materiales de entrada, el digestato puede ser sometido a procesos adicionales para recuperar nutrientes y obtener productos que puedan utilizarse en el sector agrícola.
La empresa indica que su modelo incluye el tratamiento del digestato líquido mediante tecnologías como la separación de nitrógeno y la microfiltración. El objetivo es incorporar la valorización de estos materiales dentro de un esquema de economía circular.
Apulia y su apuesta por el biogás y el biometano
El proyecto de Algae & Algae forma parte de un contexto más amplio de desarrollo de infraestructuras de biogás y biometano en Apulia.
La región italiana ha impulsado diferentes iniciativas para aprovechar residuos orgánicos, agrícolas y procedentes de sistemas de tratamiento de aguas. En Modugno, por ejemplo, fue inaugurada una instalación para producir biometano a partir de residuos orgánicos, con una capacidad estimada de 1,9 millones de metros cúbicos anuales y una reducción proyectada de alrededor de 3.700 toneladas de CO₂ al año, según datos difundidos por la propia Región de Apulia.
Además, Acquedotto Pugliese anunció un programa para desarrollar 17 instalaciones de cogeneración con biogás procedente de lodos de depuración, con una producción estimada de 16,5 GWh anuales una vez que el conjunto de instalaciones entre en funcionamiento.
Estos proyectos muestran cómo la región está explorando diferentes fuentes de materia orgánica para producir energía: residuos urbanos, lodos de depuración, subproductos agrícolas y, en el caso del proyecto de Mesagne y Brindisi, algas junto con otras materias primas de origen agrícola.
El potencial de una economía circular basada en biomasa
El interés por este tipo de instalaciones está relacionado con un concepto central: la economía circular.
En lugar de considerar determinados residuos orgánicos como un material sin utilidad, los sistemas de digestión anaeróbica permiten utilizarlos como materia prima para producir energía y otros productos.
El proceso puede generar una cadena en la que la biomasa se transforma en biogás; el gas se purifica para producir biometano; el dióxido de carbono puede ser recuperado y aprovechado; y parte de los materiales restantes puede ser procesada para recuperar nutrientes o producir fertilizantes.
Este modelo resulta especialmente atractivo para regiones agrícolas como Apulia, donde existe una importante disponibilidad de subproductos procedentes de actividades agroalimentarias.
Según datos recogidos en informes regionales basados en información de ISPRA, Apulia cuenta con producción energética procedente de procesos de tratamiento de residuos y biomasa, aunque su participación representa solo una parte del conjunto nacional italiano. El desarrollo de nuevas instalaciones busca ampliar la capacidad de aprovechamiento energético de estos recursos.
Los desafíos de convertir las algas en una fuente energética industrial
A pesar de su potencial, las algas no representan una solución automática ni libre de dificultades.
La producción industrial de combustibles a partir de biomasa algal depende de varios factores: la disponibilidad del recurso, los costes de cultivo o recolección, el transporte, el contenido de humedad y el rendimiento energético final.
En el caso de las algas, una de las ventajas potenciales es que determinadas especies pueden cultivarse sin ocupar tierras agrícolas tradicionales. Sin embargo, la producción, recolección y procesamiento a gran escala todavía deben demostrar su competitividad económica frente a otras fuentes de biomasa más consolidadas.
La investigación científica ha demostrado que tanto las microalgas como las macroalgas pueden transformarse en combustibles gaseosos, pero el rendimiento depende de la tecnología empleada y de las características específicas de cada tipo de biomasa.
Por esta razón, el proyecto de Apulia resulta relevante: combina el interés por las algas con materias primas agrícolas más tradicionales, en lugar de depender exclusivamente de una única fuente de biomasa.
Un proyecto que todavía debe materializarse
La información disponible permite confirmar que la Región de Apulia autorizó la construcción y operación de la instalación de 1.500 Smc/h de capacidad en agosto de 2024.
La propia empresa continúa presentando el proyecto de Mesagne como su primera instalación industrial y, en publicaciones recientes, lo describe como un proyecto de biometano desarrollado en dos fases sobre un terreno de 32 hectáreas.
Por ello, la noticia debe diferenciar claramente entre la autorización y el desarrollo del proyecto y una eventual entrada en operación comercial.
Hasta la información pública localizada, existe evidencia oficial de la autorización de la planta, pero no una confirmación equivalente de que ya esté produciendo e inyectando biometano en la red.
Un paso hacia nuevas formas de producir gas renovable
El proyecto de Mesagne y Brindisi representa una de las propuestas más interesantes dentro del desarrollo del biometano en el sur de Italia por la combinación de algas, biomasa agrícola, producción de gas renovable y valorización de subproductos.
Su capacidad autorizada de 1.500 Smc/h y su futura conexión con la infraestructura gasista muestran la intención de desarrollar una instalación de escala industrial capaz de integrarse directamente en el sistema energético existente.
Además, el proyecto plantea un enfoque que va más allá de la producción de metano. La recuperación de CO₂ y el aprovechamiento del digestato apuntan a un modelo en el que diferentes productos derivados de la biomasa puedan tener una utilidad económica y ambiental.
Si la instalación alcanza la fase operativa prevista, podría convertirse en un ejemplo de cómo las tecnologías de digestión anaeróbica pueden combinar diferentes fuentes orgánicas para producir energía renovable y reducir el desperdicio de materiales.
Por ahora, el dato verificado es claro: Apulia ha autorizado una planta de biometano alimentada por algas y subproductos agrícolas con una capacidad de 1.500 Smc/h, vinculada a la red gasista de la zona de Brindisi. El verdadero desafío será llevar el proyecto autorizado a una operación industrial efectiva y demostrar, a gran escala, la viabilidad de esta combinación de biomasa, tecnología y economía circular.