La transición energética también está llegando a uno de los sectores que más necesita garantizar un suministro continuo de energía: la sanidad. Los hospitales funcionan prácticamente las 24 horas del día y requieren sistemas de climatización, calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria capaces de mantener condiciones estables tanto para los pacientes como para los profesionales.
En este contexto, los planes de eficiencia energética en hospitales están adquiriendo una importancia cada vez mayor en España. Uno de los ejemplos más destacados se encuentra en Lanzarote, donde el Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa ha puesto en funcionamiento una planta de geotermia de muy baja entalpía destinada a cubrir parte de sus necesidades térmicas.
Sin embargo, hay una precisión importante respecto al planteamiento original de esta noticia: no se trata de un programa en el que el Ministerio de Sanidad de España esté financiando directamente la conversión general de los hospitales públicos españoles a geotermia. El caso documentado corresponde al Servicio Canario de la Salud (SCS) y al Gobierno de Canarias, con financiación pública vinculada al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El proyecto recibió inicialmente una ayuda del 70 % de fondos Next Generation y posteriormente se completó con una inversión total superior a 1,2 millones de euros.
Un proyecto que comenzó como una experiencia piloto
La historia del proyecto se remonta a 2023, cuando el Servicio Canario de la Salud anunció una inversión de 929.974 euros para desarrollar una instalación geotérmica en el Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, en Lanzarote.
En ese momento, el proyecto estaba planteado como el primer pilotaje de utilización de energía geotérmica dentro de la red de centros públicos de salud de Canarias. La iniciativa se incorporó a la estrategia del SCS denominada Salud Zer0 Emisiones Netas 2030, cuyo objetivo es reducir las emisiones asociadas a la actividad sanitaria y avanzar hacia instalaciones más sostenibles.
La financiación inicial contemplaba una aportación del 70 % procedente de los fondos Next Generation, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, mientras que la ejecución correspondía al sistema sanitario canario.
Dos años después, el proyecto pasó de ser una iniciativa experimental a convertirse en una instalación operativa.
El Gobierno de Canarias informó en diciembre de 2025 de la puesta en funcionamiento de la planta, con una inversión total de 1.232.711 euros. De esa cantidad, 650.983 euros fueron cofinanciados a través de la Consejería de Transición Ecológica y Energía, mientras que el Servicio Canario de la Salud aportó 581.728 euros de fondos propios.
¿Cómo funciona la climatización geotérmica?
La clave del sistema está en aprovechar una característica del subsuelo: a cierta profundidad, la temperatura del terreno presenta mucha menos variación que la temperatura del aire exterior.
En el caso del Hospital Molina Orosa se utiliza geotermia de muy baja entalpía. Esta tecnología intercambia energía térmica con el terreno mediante un sistema de pozos y bombas de calor de alta eficiencia.
El proyecto se desarrolló en dos grandes fases. Primero se realizaron cuatro perforaciones hasta aproximadamente 60 metros de profundidad, equipadas con bombas capaces de recircular grandes cantidades de agua. Posteriormente se modificó la instalación térmica existente para incorporar dos bombas de calor de alta eficiencia, conectadas a los circuitos destinados a climatización, calefacción y agua caliente sanitaria.
Esto significa que la geotermia no funciona simplemente como una fuente de electricidad. Su principal utilidad en este proyecto consiste en proporcionar energía térmica para las necesidades del hospital.
El sistema puede utilizar el calor disponible en el subsuelo para producir calefacción y agua caliente, mientras que durante los periodos en los que se necesita refrigeración el intercambio térmico permite alimentar el sistema de climatización.
Una instalación de más de un megavatio térmico
La planta puesta en funcionamiento cuenta con una potencia térmica de 1.002 kW, equivalente aproximadamente a 1 MW térmico.
Según los datos publicados por el Gobierno de Canarias, la instalación podría proporcionar alrededor de 2,7 GWh de energía térmica al año.
La distribución estimada es la siguiente:
- 1,87 GWh destinados a calefacción.
- 0,58 GWh destinados a refrigeración.
- 0,22 GWh destinados a agua caliente sanitaria.
La instalación alcanza además unos rendimientos medios estacionales superiores a 6 en calefacción y 5 en refrigeración. En términos sencillos, esto significa que el sistema puede entregar varias unidades de energía térmica útil por cada unidad de electricidad empleada por las bombas de calor.
Es precisamente este aspecto el que convierte a la geotermia en una alternativa interesante para instalaciones que necesitan climatización durante muchas horas al día.
¿Por qué los hospitales necesitan tanta energía?
La eficiencia energética adquiere una dimensión especial cuando se habla de hospitales.
Un edificio sanitario no puede gestionarse igual que una vivienda o una oficina. Los hospitales cuentan con quirófanos, habitaciones, laboratorios, salas de diagnóstico, zonas de aislamiento, áreas administrativas y numerosos espacios que necesitan diferentes condiciones ambientales.
Además, muchos equipos deben funcionar de manera permanente.
La climatización tampoco responde únicamente a una cuestión de comodidad. La temperatura, la humedad, la ventilación y la calidad del aire pueden formar parte de las condiciones necesarias para mantener determinados espacios sanitarios en funcionamiento.
Por eso, sustituir o modernizar los sistemas térmicos puede tener un impacto significativo en el consumo energético de un centro hospitalario.
El objetivo no consiste simplemente en «gastar menos electricidad», sino en producir y utilizar la energía de una manera más eficiente sin comprometer la actividad asistencial.
Del ahorro económico a la reducción de emisiones
Uno de los principales argumentos para impulsar este tipo de proyectos es económico.
En 2023, cuando todavía se encontraba en fase de proyecto, el Gobierno de Canarias calculaba que la instalación podía generar un ahorro superior a 2,7 millones de kWh de energía consumida al año, equivalente entonces a unos 729.000 euros anuales con la tarifa utilizada en aquel momento.
Las cifras económicas deben interpretarse con cierta cautela porque el ahorro real depende de factores como los precios de la energía, las condiciones de funcionamiento del hospital y el comportamiento de la instalación.
Aun así, la lógica del proyecto es clara: reducir la cantidad de energía convencional necesaria para cubrir las demandas térmicas del edificio.
El beneficio ambiental es igualmente relevante. Al disminuir el uso de sistemas basados en combustibles fósiles y mejorar el rendimiento de la climatización, se pueden reducir las emisiones asociadas al funcionamiento del hospital.
El propio Gobierno de Canarias señala que la actuación forma parte de una estrategia más amplia de descarbonización de la sanidad pública.
La geotermia no es la única vía para hacer más eficiente un hospital
Hablar de eficiencia energética en hospitales no significa necesariamente que todos los centros deban instalar geotermia.
La tecnología más adecuada depende de factores como la ubicación del edificio, sus características constructivas, la disponibilidad del recurso geotérmico, las instalaciones existentes y el coste de las obras.
De hecho, los programas públicos de rehabilitación energética contemplan diferentes soluciones.
Entre ellas se encuentran la renovación de equipos de calefacción y refrigeración, la mejora de las redes térmicas, el aislamiento de la envolvente del edificio, la incorporación de energías renovables, la iluminación eficiente y los sistemas de gestión y control energético.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) contempla la geotermia como una tecnología que puede utilizarse para calefacción, climatización y producción de agua caliente sanitaria, siempre bajo los requisitos técnicos y normativos correspondientes.
Un ejemplo de esta estrategia más amplia puede observarse en proyectos de rehabilitación de edificios públicos. En Madrid, por ejemplo, actuaciones financiadas dentro del Programa de Impulso a la Rehabilitación de Edificios Públicos han incluido mejoras de climatización, sustitución de equipos antiguos, sistemas de control, iluminación LED y energía solar en instalaciones sanitarias.
¿Por qué Lanzarote es un lugar interesante para este proyecto?
El proyecto también tiene una relación directa con las características de Lanzarote.
La isla posee condiciones geológicas singulares y un importante potencial asociado al aprovechamiento del subsuelo. La iniciativa del Hospital Molina Orosa buscó precisamente aprovechar estas características para cubrir parte de sus necesidades energéticas.
El sistema no depende de la temperatura exterior de la misma manera que una instalación convencional de climatización. En cambio, aprovecha el intercambio térmico con el terreno y lo combina con bombas de calor de alta eficiencia.
Esta característica puede ser especialmente interesante en instalaciones que requieren funcionamiento estable durante todo el año.
Un modelo que podría replicarse
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que el Gobierno de Canarias no lo plantea únicamente como una actuación aislada.
La instalación fue presentada como un proyecto piloto replicable en otros hospitales canarios. La idea es comprobar cómo una tecnología de este tipo puede integrarse en infraestructuras sanitarias existentes y, posteriormente, analizar su posible aplicación en otros centros.
Esto resulta relevante porque transformar un hospital ya construido es mucho más complejo que diseñar un edificio nuevo desde cero.
La nueva instalación tuvo que adaptarse a las salas técnicas, redes de distribución y equipos existentes del hospital. Las obras comenzaron en 2024 y posteriormente se puso en funcionamiento la planta geotérmica.
Si el modelo demuestra buenos resultados durante su operación, podría servir como referencia para futuras actuaciones de modernización energética.
Una estrategia que va más allá de la climatización
La iniciativa del Molina Orosa forma parte de una estrategia más amplia denominada Salud Zer0 Emisiones Netas 2030.
Esta estrategia del Servicio Canario de la Salud contempla diferentes líneas relacionadas con la sostenibilidad de los centros sanitarios, entre ellas la eficiencia energética, las energías renovables, la gestión sostenible del agua y la economía circular.
Esto refleja un cambio de enfoque en la gestión de las infraestructuras sanitarias.
Durante décadas, la prioridad de un hospital ha sido garantizar capacidad asistencial, seguridad y disponibilidad de sus instalaciones. Ahora, a estos objetivos se suma la necesidad de que esos edificios sean también energéticamente eficientes y ambientalmente sostenibles.
El papel de los fondos europeos
El caso de Lanzarote también muestra cómo los fondos europeos pueden utilizarse para impulsar proyectos de transición energética en edificios públicos.
La primera fase del proyecto fue seleccionada dentro de una convocatoria de la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias vinculada al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con financiación de los fondos Next Generation.
No obstante, es importante diferenciar este mecanismo de una supuesta financiación directa del Ministerio de Sanidad para convertir hospitales españoles a geotermia.
La información oficial disponible identifica como responsables directos del proyecto al Servicio Canario de la Salud y al Gobierno de Canarias, mientras que la financiación europea se canalizó mediante los programas correspondientes de transición energética.
¿Qué puede cambiar en los hospitales del futuro?
El caso del Hospital Molina Orosa muestra hacia dónde pueden evolucionar las infraestructuras sanitarias durante los próximos años.
Un hospital del futuro no solo necesitará equipos médicos cada vez más avanzados. También tendrá que gestionar de manera inteligente recursos como la electricidad, el agua, la climatización y los sistemas térmicos.
La combinación de energías renovables, bombas de calor eficientes, automatización, sistemas de control y rehabilitación energética puede permitir que los edificios sanitarios reduzcan progresivamente sus costes operativos y sus emisiones.
En ese escenario, la geotermia representa una de las alternativas disponibles, especialmente en lugares donde las condiciones del terreno permiten aprovecharla de manera eficiente.
Un primer paso, no una solución universal
El proyecto de Lanzarote no significa que la geotermia vaya a sustituir automáticamente todos los sistemas de climatización de los hospitales españoles.
Cada edificio presenta condiciones diferentes y necesita un estudio técnico antes de determinar qué tecnología resulta más conveniente.
Pero el Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa sí representa un caso relevante: una infraestructura sanitaria pública existente incorporó una instalación geotérmica de más de 1 MW térmico, capaz de producir energía para calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, dentro de una estrategia pública de descarbonización.
Más que una simple sustitución de equipos, el proyecto evidencia cómo los planes de eficiencia energética en hospitales pueden combinar innovación tecnológica, financiación pública y objetivos ambientales para transformar edificios que deben funcionar de manera continua.
La experiencia de Lanzarote permitirá, con el tiempo, comprobar hasta qué punto este modelo puede extenderse a otros centros sanitarios y contribuir a que la infraestructura hospitalaria española sea menos dependiente de combustibles convencionales, más eficiente y preparada para los retos energéticos de las próximas décadas.