Mientras el Gobierno insiste en la urgencia de aprobar la reforma tributaria presentada para el 2025, economistas y analistas fiscales advierten que hundir el proyecto tendría profundas consecuencias para la estabilidad económica del país, especialmente en un momento marcado por presiones en el gasto social, mayor endeudamiento y un recaudo que crece a un ritmo menor al esperado.
La reforma, que busca aumentar los ingresos estructurales del Estado, es vista por el Ministerio de Hacienda como la herramienta necesaria para cerrar el hueco fiscal proyectado, garantizar programas sociales y cumplir con las metas de la regla fiscal. Sin embargo, la creciente división política en el Congreso ha puesto en duda su aprobación.
¿Qué ocurriría si la reforma no pasa?
Los expertos señalan tres efectos principales:
1. Déficit fiscal más amplio en 2025 y 2026
Sin una fuente adicional de ingresos, el país podría enfrentar un desbalance más profundo, obligando a revisar el gasto y aumentando la presión sobre la deuda pública. Esto dificultaría cumplir los compromisos con calificadoras internacionales.
2. Recortes en programas sociales y de inversión
De hundirse la reforma, el Gobierno se vería obligado a ajustar partidas presupuestales, especialmente en infraestructura, subsidios, educación y salud. Los recursos destinados a iniciativas como Renta Ciudadana, seguridad alimentaria y reactivación territorial podrían verse limitados.
3. Aumento de la incertidumbre y menor confianza inversionista
Un fallo en la aprobación enviaría señales negativas al mercado, generando dudas sobre la capacidad del país para financiar su gasto. Esto podría traducirse en mayores tasas de interés para la deuda, retraso en inversiones privadas y presiones sobre el tipo de cambio.
El ministro de Hacienda ha señalado que no aprobar la reforma implicaría “decisiones difíciles”, mientras varios congresistas advierten que el proyecto debe ajustarse para evitar impactos en sectores productivos. Sin embargo, los gremios económicos temen que la falta de acuerdo termine dejando al país en un escenario fiscal frágil durante los próximos años.
Por ahora, el debate continúa en un ambiente político tenso, con un reloj que avanza rápidamente hacia las fechas límite del trámite legislativo.