Un equipo internacional de investigadores desarrolló un nuevo tipo de concreto que puede absorber y almacenar parte del dióxido de carbono (CO₂) presente en la atmósfera durante su proceso de fabricación y a lo largo de su vida útil. La innovación utiliza materiales reciclados y procesos de mineralización que convierten el CO₂ en compuestos sólidos, reduciendo la huella de carbono de uno de los sectores que más emisiones genera a nivel mundial. Los expertos consideran que esta tecnología podría transformar la industria de la construcción y contribuir al cumplimiento de los objetivos globales de reducción de emisiones.