Marruecos dio en enero de 2015 un paso decisivo en la ampliación del complejo solar Noor Ouarzazate, uno de los proyectos de energía termosolar más ambiciosos desarrollados hasta entonces. La Agencia Marroquí de Energía Solar, MASEN, adjudicó a un consorcio liderado por la saudí ACWA Power y la española SENER el desarrollo de las centrales Noor II y Noor III, con una capacidad conjunta de 350 megavatios (MW).

La decisión representó la continuación de Noor I, la primera gran planta del complejo, y permitió a Marruecos avanzar hacia un modelo de generación solar capaz de aportar electricidad no solamente durante las horas de mayor radiación, sino también después de la puesta del sol.

El proyecto adquirió especial relevancia por una característica tecnológica que diferenciaba a la energía solar termoeléctrica de la fotovoltaica convencional: el almacenamiento de energía en forma de calor mediante sales fundidas. Esta tecnología permite conservar durante varias horas la energía térmica captada durante el día y utilizarla posteriormente para producir electricidad.

La adjudicación fue anunciada por MASEN el 9 de enero de 2015 y posteriormente quedó documentada en los procesos de financiación y contratación respaldados por instituciones como el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo.

Un proyecto que iba mucho más allá de una nueva planta solar

Para entender la importancia de la adjudicación hay que situarla dentro de la estrategia energética que Marruecos estaba desarrollando desde años antes.

El país había lanzado un ambicioso programa solar con el objetivo de aprovechar uno de sus principales recursos naturales: la elevada disponibilidad de radiación solar en amplias zonas de su territorio. La estrategia buscaba, además, reducir la dependencia de combustibles importados.

En septiembre de 2014, el Banco Mundial señalaba que Marruecos dependía de fuentes externas para más del 97 % de su demanda energética y aprobó entonces un préstamo de 519 millones de dólares para respaldar la expansión de Noor Ouarzazate. El objetivo específico era aumentar tanto la capacidad instalada como la producción eléctrica del complejo, especialmente durante las horas de mayor demanda.

En ese contexto, la ampliación no consistía simplemente en instalar más paneles solares. Marruecos estaba apostando por una tecnología diferente: la energía solar de concentración, conocida internacionalmente como CSP por sus siglas en inglés.

¿Qué es la energía solar de concentración?

A diferencia de una instalación fotovoltaica convencional, que transforma directamente la radiación solar en electricidad mediante células fotovoltaicas, una central CSP utiliza espejos para concentrar la radiación solar y convertirla primero en energía térmica.

El calor obtenido se emplea posteriormente para producir vapor, mover una turbina y generar electricidad.

La ventaja fundamental aparece cuando se incorpora almacenamiento térmico.

Durante las horas de mayor insolación, parte de la energía captada puede utilizarse inmediatamente y otra parte puede almacenarse como calor. De esta manera, la central puede continuar generando electricidad cuando la radiación solar disminuye o incluso después de la puesta del sol.

En Noor Ouarzazate, esta característica fue especialmente importante porque permitía adaptar la producción solar a las necesidades de la red eléctrica y no únicamente a las horas de sol.

Noor II: 200 MW y almacenamiento durante más de siete horas

La segunda planta del complejo, Noor Ouarzazate II, fue diseñada con una capacidad de 200 MW y tecnología CSP basada en colectores cilindro-parabólicos.

En este sistema, grandes filas de espejos curvos concentran la radiación solar sobre tubos receptores por los que circula un fluido encargado de transportar el calor.

El calor acumulado se utiliza posteriormente para generar vapor y producir electricidad.

Uno de los elementos más importantes de Noor II fue su sistema de almacenamiento térmico con sales fundidas, diseñado para permitir que la planta continuara funcionando a plena capacidad durante más de siete horas sin radiación solar, siempre que las condiciones de radiación directa durante el día hubieran permitido cargar suficientemente el almacenamiento.

El Ministerio marroquí de Energía señala para Noor II una potencia instalada de 200 MW, una producción anual prevista de alrededor de 600 GWh y una capacidad de almacenamiento térmico superior a siete horas. También estima una reducción de aproximadamente 300.000 toneladas de CO₂ al año.

Noor III: una torre solar de 150 MW

La tercera planta introdujo una variación tecnológica todavía más llamativa.

Noor Ouarzazate III fue concebida como una central de 150 MW basada en una torre solar.

En lugar de utilizar largas filas de colectores cilindro-parabólicos, la instalación emplea miles de espejos, conocidos como heliostatos, que siguen la posición del Sol y reflejan la radiación hacia un receptor situado en la parte superior de una torre central.

El calor concentrado en ese punto se utiliza para generar electricidad y también para cargar el sistema de almacenamiento térmico.

La torre de Noor III alcanza aproximadamente 250 metros de altura, y la planta dispone de almacenamiento mediante sales fundidas para alrededor de siete horas, según la información publicada por ACWA Power.

El Ministerio marroquí de Energía atribuye a Noor III una capacidad de 150 MW, una producción anual estimada de 500 GWh y una capacidad de almacenamiento superior a siete horas.

La sal fundida como una batería térmica

Uno de los conceptos más interesantes del proyecto es precisamente el uso de sal fundida para almacenar energía.

Aunque normalmente se habla de baterías cuando se piensa en almacenamiento energético, en una central termosolar el principio es diferente.

La energía solar se transforma en calor y ese calor se conserva en grandes depósitos que contienen sales capaces de permanecer en estado líquido a temperaturas muy elevadas.

Cuando se necesita producir electricidad, la energía térmica almacenada vuelve a utilizarse para generar vapor y accionar las turbinas.

Esto permite solucionar uno de los principales inconvenientes de la energía solar: el Sol no está disponible permanentemente.

Una planta fotovoltaica produce electricidad fundamentalmente cuando existe radiación suficiente. En cambio, una central termosolar con almacenamiento puede desplazar parte de la generación hacia las horas posteriores a la puesta del sol.

Por eso el almacenamiento fue una parte fundamental del diseño de Noor II y Noor III. El Banco Mundial destacó precisamente que la tecnología CSP puede continuar suministrando electricidad cuando el Sol deja de irradiar, una característica que la diferencia de la generación fotovoltaica sin almacenamiento.

¿Quién ganó la adjudicación?

El contrato fue adjudicado a un consorcio liderado por ACWA Power, empresa de Arabia Saudita, junto con SENER, grupo español especializado en ingeniería y tecnología energética.

El proceso fue competitivo. La documentación del Banco Africano de Desarrollo indica que para Noor II participaron tres ofertas y que el consorcio de ACWA Power fue seleccionado en enero de 2015 después de presentar la oferta evaluada como más competitiva.

Para Noor II, el precio evaluado fue de aproximadamente 1,36 dirhams marroquíes por kWh en el periodo de punta, sin impuestos.

El Banco Mundial también registra que MASEN declaró ganador al consorcio formado por ACWA Power y SENER para Noor II y Noor III el 12 de enero de 2015.

La participación de ambas compañías no se limitaba a la construcción. El modelo contemplaba el diseño, financiación, construcción, operación y mantenimiento de las centrales mediante contratos de largo plazo.

Una expansión de 350 MW

La adjudicación de Noor II y Noor III supuso una ampliación conjunta de 350 MW:

PlantaPotenciaTecnologíaAlmacenamiento
Noor I160 MWCSP cilindro-parabólica3 horas
Noor II200 MWCSP cilindro-parabólicaMás de 7 horas
Noor III150 MWCSP de torreMás de 7 horas
Noor IV72 MW aprox.Fotovoltaica

La cuarta fase, Noor IV, fue planteada posteriormente como una instalación fotovoltaica, lo que convirtió al complejo en un proyecto que combinaba diferentes tecnologías solares. La documentación del Banco Mundial recoge una capacidad total del complejo de aproximadamente 582 MW, mientras que numerosas fuentes institucionales redondean la cifra a 580 MW.

Es importante aclarar que la adjudicación de 2015 correspondía específicamente a Noor II y Noor III, no a todo el complejo de una sola vez.

El papel de Noor I como punto de partida

La expansión no habría tenido sentido sin Noor I.

La primera fase del complejo tenía una capacidad de 160 MW y utilizaba tecnología de colectores cilindro-parabólicos. Su construcción comenzó en 2013 y la planta fue inaugurada oficialmente en febrero de 2016.

Noor I también incorporó almacenamiento mediante sales fundidas, aunque con una capacidad inferior: alrededor de tres horas de almacenamiento a plena carga.

La experiencia obtenida con Noor I sirvió como base para desarrollar las siguientes instalaciones y aumentar tanto la capacidad de generación como la capacidad de almacenamiento.

En otras palabras, Noor II y Noor III no fueron proyectos independientes: formaron parte de una estrategia escalonada para ampliar el complejo y probar distintas configuraciones de generación solar de concentración.

Un complejo construido en pleno desierto

El complejo Noor se encuentra cerca de Ouarzazate, en el sureste de Marruecos, una región caracterizada por un clima árido y una elevada disponibilidad de radiación solar.

La elección de la ubicación responde a una lógica energética evidente: la tecnología CSP necesita altos niveles de radiación solar directa para que los espejos puedan concentrar eficientemente la energía.

La enorme extensión ocupada por los campos solares también convirtió a Noor Ouarzazate en uno de los proyectos de infraestructura energética más reconocibles de Marruecos.

El Banco Mundial describió el complejo como un elemento central de la estrategia solar marroquí y señaló que, una vez completado, tendría capacidad para suministrar electricidad a más de un millón de personas.

Financiación internacional para una apuesta tecnológica costosa

El desarrollo de Noor no fue financiado únicamente por el Gobierno marroquí.

El proyecto recibió respaldo de múltiples instituciones internacionales, entre ellas el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones, KfW, la Agencia Francesa de Desarrollo, la Comisión Europea y el Clean Technology Fund.

El Banco Mundial explica que las tecnologías CSP tenían costes elevados frente a otras alternativas energéticas, por lo que el financiamiento público y concesional fue importante para hacer viable la inversión.

Para Noor II y Noor III se movilizaron aproximadamente 1.600 millones de dólares en préstamos y subvenciones procedentes de instituciones financieras de desarrollo, según información del Banco Mundial.

La apuesta tenía, por tanto, una dimensión tecnológica y otra financiera: Marruecos buscaba demostrar que la energía solar de concentración podía desarrollarse a gran escala con apoyo de capital internacional.

Más que producir electricidad: reducir la dependencia energética

La expansión de Noor estaba relacionada con una cuestión estratégica para Marruecos: la seguridad energética.

El país cuenta con abundantes recursos solares y eólicos, pero históricamente ha dependido de importaciones de energía y combustibles fósiles.

Por eso el desarrollo de grandes instalaciones renovables buscaba disminuir la exposición del país a los precios internacionales de los hidrocarburos y diversificar su matriz energética.

En 2014, el Banco Mundial explicó que el objetivo del proyecto Noor Ouarzazate era precisamente incrementar la generación renovable y reducir la dependencia de combustibles fósiles, especialmente durante los periodos de mayor demanda eléctrica.

La estrategia marroquí estableció además objetivos ambiciosos para aumentar la participación de las energías renovables en su capacidad eléctrica instalada.

Un proyecto con importancia industrial y regional

La construcción de Noor también tenía una dimensión económica.

El proyecto pretendía estimular la creación de capacidades industriales y técnicas dentro de Marruecos. La documentación del Banco Mundial señala que MASEN buscaba utilizar los procesos de contratación de los diferentes proyectos solares para favorecer el desarrollo de manufactura local y aumentar la participación de proveedores nacionales.

En torno a Ouarzazate, una región con características semiáridas y alejada de los principales centros económicos del país, el proyecto representó además una fuente de empleo e infraestructura.

Durante la construcción de Noor II y Noor III llegaron a generarse miles de oportunidades laborales, al tiempo que se desarrollaban servicios e infraestructura asociados al complejo.

De proyecto emblemático a infraestructura en operación

Con el paso de los años, Noor Ouarzazate dejó de ser solamente una promesa tecnológica.

Noor II entró en operación comercial en 2018 y cuenta con 200 MW de capacidad y aproximadamente siete horas de almacenamiento térmico.

Noor III, también de 150 MW, utiliza la tecnología de torre solar y almacenamiento con sales fundidas.

El Banco Mundial registró posteriormente que el complejo de Noor Ouarzazate, compuesto por sus tres plantas termosolares principales, se encontraba plenamente operativo desde octubre de 2018 y alcanzó una generación de 1.500 GWh durante 2023, un 15 % por encima del objetivo de generación establecido para ese año.

La combinación de generación solar y almacenamiento permitió que el complejo pudiera aportar energía durante las horas de mayor demanda, uno de los objetivos originales de la expansión.

Los desafíos de la tecnología

El caso de Noor también demuestra que la innovación energética no está exenta de dificultades.

La tecnología de concentración solar presenta ventajas importantes, especialmente en materia de almacenamiento térmico, pero también implica sistemas mecánicos y térmicos complejos que deben operar a temperaturas muy elevadas.

Uno de los ejemplos más importantes ocurrió con Noor III. En febrero de 2024 se detectó una fuga en uno de los tanques de almacenamiento de sal fundida caliente, lo que provocó una interrupción prolongada de la operación de la planta.

Noor III volvió a operar en abril de 2025 después de trabajos de reparación. Posteriormente, en 2026 se informó de la finalización de una expansión del sistema de almacenamiento térmico destinada a reforzar la fiabilidad operativa de la instalación.

Este episodio es relevante porque demuestra que el almacenamiento térmico, aunque constituye una de las grandes ventajas de la CSP, también es uno de sus componentes técnicamente más exigentes.

La importancia de la experiencia acumulada

La historia de Noor Ouarzazate también muestra la evolución de las tecnologías solares.

El complejo comenzó con colectores cilindro-parabólicos en Noor I, continuó con una instalación de mayor capacidad y almacenamiento en Noor II y posteriormente incorporó una torre solar en Noor III.

Finalmente, Noor IV añadió generación fotovoltaica.

El resultado fue un complejo de aproximadamente 580-582 MW que combina diferentes tecnologías solares en una misma zona. El Banco Mundial lo ha descrito como uno de los mayores complejos solares del mundo y como una referencia internacional para la generación solar de concentración.

Un precedente para la transición energética de Marruecos

La adjudicación de Noor II y Noor III en 2015 fue, por tanto, mucho más que un contrato de construcción.

Representó la consolidación de una estrategia energética mediante la cual Marruecos buscaba aprovechar sus recursos solares, reducir su dependencia de combustibles importados y desarrollar capacidad tecnológica propia.

El proyecto también ayudó a posicionar al país como uno de los referentes africanos en energías renovables.

Al mismo tiempo, la evolución posterior de Noor ha demostrado que la transición energética requiere algo más que instalar capacidad renovable: también exige resolver problemas de costes, operación, mantenimiento, almacenamiento y confiabilidad.

Precisamente esa combinación de éxitos y dificultades convierte a Noor Ouarzazate en un caso particularmente relevante para entender la evolución de la energía solar de concentración.

Un proyecto que cambió la forma de entender la energía solar

Cuando Marruecos adjudicó Noor II y Noor III en enero de 2015, el objetivo era ampliar rápidamente un complejo que ya se había convertido en un símbolo de la transición energética del país.

La apuesta tenía una característica especialmente ambiciosa: no limitar la energía solar a las horas en las que brilla el Sol.

Mediante la concentración de radiación y el almacenamiento térmico con sales fundidas, Noor II y Noor III fueron diseñadas para transformar la energía solar en electricidad de una forma más flexible, permitiendo trasladar parte de la generación hacia las horas posteriores a la puesta del sol.

Con sus diferentes tecnologías, sus cientos de megavatios de capacidad y su almacenamiento térmico, Noor Ouarzazate se convirtió en uno de los proyectos más importantes de la historia de la energía solar de concentración.

Y aunque la evolución tecnológica y los problemas operativos posteriores han obligado a Marruecos a reconsiderar el papel de la CSP frente a alternativas como la fotovoltaica y las baterías, la experiencia de Noor sigue siendo fundamental para comprender tanto el potencial como los límites de almacenar energía solar en forma de calor.