Un terremoto de magnitud 7,3 se registró frente a la costa del estado de Chiapas, en el sur de México, con epicentro en el océano Pacífico. El movimiento telúrico fue lo suficientemente fuerte como para sentirse en amplias zonas del sur y centro de México, así como en Guatemala y El Salvador, donde miles de personas evacuaron viviendas.
Tras el sismo, las autoridades activaron los protocolos de emergencia y emitieron una alerta de tsunami para algunos sectores del litoral del Pacífico debido a la posibilidad de variaciones en el nivel del mar. Sin embargo, luego de evaluar el comportamiento del océano y el riesgo para la población, la advertencia fue cancelada horas más tarde al determinar que no existía una amenaza significativa para las costas de los países afectados.