Durante años, el colesterol LDL ha sido considerado el principal indicador para medir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, especialistas destacan que existe otro marcador sanguíneo que puede ofrecer información valiosa sobre la probabilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular: la lipoproteína(a), conocida como Lp(a).

La Lp(a) es una partícula similar al colesterol LDL, pero contiene una proteína adicional denominada apolipoproteína(a), que favorece la acumulación de placas en las arterias y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. A diferencia de otros factores, sus niveles dependen principalmente de la genética, por lo que los cambios en la alimentación o el ejercicio tienen un impacto limitado sobre su concentración.

Diversas investigaciones han demostrado que las personas con niveles elevados de lipoproteína(a) presentan un mayor riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y estenosis de la válvula aórtica, incluso cuando el colesterol LDL se encuentra dentro de parámetros normales.

Ante esta evidencia, especialistas recomiendan realizar la medición de la Lp(a) al menos una vez en la vida, especialmente en personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura, quienes han sufrido eventos cardíacos sin factores de riesgo aparentes o presentan un historial de colesterol elevado de difícil control.

Los expertos coinciden en que la evaluación del riesgo cardiovascular debe ser integral y no limitarse únicamente al colesterol LDL. Factores como la presión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la edad, los antecedentes familiares y biomarcadores como la lipoproteína(a) permiten obtener una valoración más completa y precisa del estado de salud cardiovascular de cada paciente.

Aunque actualmente las opciones terapéuticas específicas para reducir la Lp(a) son limitadas, identificar niveles elevados permite intensificar las medidas de prevención, controlar de forma más estricta los demás factores de riesgo y establecer un seguimiento médico oportuno para disminuir la probabilidad de complicaciones cardiovasculares.