Ángela María Chisacá fue secuestrada y posteriormente ultimada por sus raptores.

A través de pruebas de ADN las autoridades confirmaron que los restos óseos encontrados en zona rural del municipio de Rivera Tolima, pertenecen a los de la comerciante girardoteña la cual fue secuestrada de su lugar de residencia y por la cual pedían cinco mil millones de pesos por su liberación, a manos de la banda delincuencial de la banda delincuencial denominada ‘Los inquisidores’.

Luego que sus restos fueran entregados a los familiares, el miércoles 10 de diciembre se le realizó una ceremonia litúrgica en su memoria en la ciudad de Bogotá para posteriormente encerraran sus restos mortales en un campo santo, donde en medio de lágrimas le dieron el último adiós.

Los secuestradores hacen parte del Grupo Delincuencial Común Organizado conocido como «Los Inquisidores”, cuya cabecilla es alias «El Gordo», quien cometió el lamentable hecho. “El Gordo” perteneció a las autodefensas del Tolima hacia el año 2005 y a la fecha presenta diferentes antecedentes judiciales por tráfico de estupefacientes, violencia contra servidor público y daño en bien ajeno. Este golpe a la mencionada estructura es el primer paso para dar prontamente con el paradero de Ángela María. Fueron más de 500 horas de circuito cerrado, donde se pudo establecer plenamente la ruta que utilizaron para el secuestro, alrededor de 20 entrevistas, en el operativo se materializaron seis ordenes de registro y allanamiento, allí se hicieron efectivas 3 órdenes de captura, en este lugar se incautaron 3 armas de fuego munición y seis celulares