Un giro climático que enciende las alertas en el país

Colombia enfrenta en 2026 uno de los escenarios climáticos más desafiantes de las últimas décadas. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha advertido que el país atraviesa una transición histórica en su comportamiento climático, marcada por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño y un aumento sostenido de las temperaturas.

Según el organismo, las condiciones actuales no solo representan una variación normal del clima, sino un cambio significativo en los patrones atmosféricos que podrían intensificarse hacia finales del año. Este panorama ha llevado a expertos y autoridades a catalogar la situación como “muy fuerte”, debido a su potencial impacto en múltiples sectores.

El Niño se consolida y podría ser uno de los más intensos

El Ideam confirmó que las condiciones del fenómeno de El Niño ya están presentes tanto en el océano como en la atmósfera, con probabilidades superiores al 95 % de fortalecimiento durante el segundo semestre de 2026 y persistencia incluso hasta inicios de 2027.

Además, existe una probabilidad cercana al 63 % de que este evento alcance una intensidad “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027, lo que lo ubicaría entre los más intensos registrados desde mediados del siglo XX.

Este fenómeno se caracteriza por la disminución de lluvias, aumento de temperaturas y alteraciones en los ciclos hídricos, lo que puede generar sequías prolongadas, incendios forestales y presión sobre los recursos naturales.

Temperaturas récord y déficit de lluvias: las primeras señales

Durante los primeros meses de 2026, el país ya ha experimentado señales claras de este cambio climático. El Ideam reportó incrementos generalizados en las temperaturas máximas, incluso superando registros históricos en varias regiones.

Ciudades como Valledupar y Santa Marta han registrado temperaturas superiores a los 37 °C, con anomalías de hasta +4 °C respecto a sus promedios habituales.

A esto se suma una disminución significativa de las lluvias, lo que agrava el riesgo de sequías, afecta la disponibilidad de agua y aumenta la probabilidad de incendios forestales en diferentes zonas del país.

Los meses más críticos: cuándo se sentirá con más fuerza

De acuerdo con las proyecciones del Ideam, el periodo más crítico del fenómeno se concentrará en el segundo semestre de 2026, especialmente entre:

  • Septiembre y diciembre de 2026: consolidación del fenómeno de El Niño con alta probabilidad (hasta 90 %) y reducción marcada de lluvias.
  • Noviembre de 2026 a enero de 2027: posible pico de intensidad “muy fuerte”, con impactos severos en el clima nacional.

En estos meses se espera un aumento considerable de días secos, temperaturas por encima de lo normal y afectaciones en regiones clave como la Andina, Caribe y Orinoquía.

Impactos: agua, energía y alimentos en riesgo

El cambio en el clima no solo tiene implicaciones ambientales, sino también económicas y sociales. Expertos advierten que la disminución de lluvias podría afectar gravemente los embalses, lo que representa un riesgo para el abastecimiento de agua y la generación de energía hidroeléctrica en el país.

Asimismo, sectores como la agricultura y la ganadería podrían enfrentar pérdidas significativas por la escasez de agua y el estrés térmico en cultivos y animales.

También se prevé un aumento en enfermedades como el dengue y la malaria, asociadas a cambios en las condiciones climáticas y ambientales.

Un llamado urgente a la preparación

Ante este panorama, el Gobierno nacional y el Ideam han hecho un llamado a fortalecer las medidas de prevención y adaptación. Entre las recomendaciones se destacan el uso responsable del agua, la preparación ante posibles incendios forestales y la planificación en sectores productivos.

La situación de 2026 refleja no solo la influencia de fenómenos naturales como El Niño, sino también los efectos acumulados del cambio climático global, que intensifican la variabilidad del clima en países como Colombia.

El mensaje es claro: el país se enfrenta a meses decisivos en materia climática, y la capacidad de anticipación será clave para mitigar los impactos de un evento que ya comienza a sentirse con fuerza.