En lo que marca un drástico viraje en la política exterior y de defensa del país, el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella solicitó formalmente el respaldo de la Casa Blanca y autorizó la realización de operativos militares conjuntos con las fuerzas armadas de Estados Unidos en suelo colombiano.
El anuncio fue realizado por el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, durante una cumbre que reunió a representantes de cerca de veinte naciones. Hegseth confirmó que Colombia se adhirió formalmente a la coalición internacional antidrogas promovida por el presidente estadounidense Donald Trump.
«A través de su recién posesionado presidente, Colombia ha solicitado que el Departamento de Guerra se sume a la lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para neutralizar a los grupos terroristas y desmantelar sus redes criminales», afirmó el alto funcionario estadounidense.
Giro hacia la mano dura y millonaria inyección de recursos
La decisión se alinea con la postura manifestada por De la Espriella durante su acto de investidura militar, donde aseguró que su administración enfrentará sin concesiones al crimen organizado, descartando de plano cualquier proceso de negociación de paz con estructuras al margen de la ley.
Como respaldo a este nuevo esquema de cooperación bilateral, el Departamento de Estado de EE. UU. anunció la destinación de un paquete de asistencia en seguridad valorado en 1.000 millones de dólares.
Panorama del narcotráfico y grupos armados
El acuerdo se produce en un contexto crítico para la región:
- Producción y consumo: Colombia se mantiene como el principal productor global de cocaína, mientras que Estados Unidos figura como su mayor mercado consumidor.
- Fuerza de las bandas criminales: De acuerdo con estimaciones de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) basadas en datos oficiales, cerca de 25.000 combatientes e integrantes conforman la red de grupos armados ilegales que financian sus operaciones a través del narcotráfico en el país.