El 24 de octubre de 2025, un grupo de extremistas de derecha israelíes bloqueó el paso de varios camiones con ayuda humanitaria internacional destinados a la Franja de Gaza, en las inmediaciones del cruce fronterizo de Kerem Shalom, uno de los principales puntos de entrada de suministros hacia el enclave palestino. Los hechos ocurrieron pocos días después del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás, lo que convierte esta protesta en la primera interrupción registrada tras la tregua.
De acuerdo con los medios locales israelíes, la protesta terminó con al menos dos personas arrestadas por las fuerzas policiales, acusadas de impedir el paso de los camiones de ayuda internacional. Los detenidos fueron representados por la organización de asistencia jurídica Honenu, conocida por defender a militantes y colonos de extrema derecha involucrados en incidentes contra palestinos y contra las autoridades israelíes.
Desarrollo de los hechos
Durante la manifestación, los extremistas se arrodillaron en la carretera, portando banderas israelíes, y entonaron el cántico “Am Yisrael Chai” (“Viva Israel”), una consigna nacionalista que se ha vuelto común en movilizaciones de la ultraderecha. Imágenes y videos difundidos en redes sociales muestran el momento en que los manifestantes bloquean el paso de los camiones, mientras agentes de policía intentan despejar la vía.
Las autoridades israelíes confirmaron que los manifestantes se oponían al ingreso de ayuda humanitaria a Gaza, bajo el argumento —sin presentar evidencia— de que los suministros terminarían en manos del grupo islamista Hamás, en lugar de llegar a la población civil. Esta narrativa, recurrente entre sectores de la extrema derecha, contradice las evaluaciones de la ONU y de organizaciones humanitarias, que insisten en la necesidad urgente de garantizar el flujo de alimentos, medicinas y combustible ante la crisis de hambruna y desplazamiento masivo en el enclave.
Contexto: crisis humanitaria en Gaza
Desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, Gaza enfrenta una catástrofe humanitaria sin precedentes, con millones de desplazados internos y una infraestructura gravemente dañada. La ONU ha advertido reiteradamente que la población civil vive en condiciones de hambruna extrema, y que la asistencia internacional es la única vía para evitar una tragedia mayor.
El acuerdo de alto el fuego reciente había permitido reanudar parcialmente la entrada de ayuda a través de los cruces fronterizos, tras meses de bloqueo total. Sin embargo, el boicot de grupos radicales israelíes pone en riesgo la implementación del pacto y genera preocupación por un posible repunte de las tensiones entre las facciones más extremistas de ambos lados.
La mezquita Imam al Shafi’i, en el barrio gazatí de Zeitoun, se ha convertido en uno de los refugios improvisados para familias desplazadas. En sus alrededores, cientos de personas hacen fila diariamente para recibir raciones de comida proporcionadas por agencias internacionales, en medio de ruinas y destrucción. Las imágenes difundidas por la AFP reflejan el deterioro de la situación humanitaria, incluso durante la tregua.
Reacciones y repercusiones
El bloqueo de la ayuda ha sido condenado por organizaciones humanitarias y activistas israelíes por la paz, que consideran el acto como una provocación política que contradice los esfuerzos internacionales por estabilizar la región. Además, observadores señalan que este tipo de acciones reflejan el creciente poder de la ultraderecha israelí, que busca presionar al gobierno para mantener una línea dura frente a Gaza, incluso en tiempos de cese al fuego.
Por su parte, la organización Honenu defendió a los manifestantes arrestados, argumentando que actuaron movidos por “preocupaciones patrióticas y de seguridad nacional”, aunque admitió que bloquearon temporalmente el paso de los camiones. Esta postura ha generado debate dentro de Israel, donde sectores moderados consideran que el fanatismo interno amenaza la estabilidad política y dificulta el cumplimiento de acuerdos internacionales.
Conclusión
El incidente en Kerem Shalom representa una nueva muestra de la tensión social y política que atraviesa Israel tras el alto el fuego con Hamás. Mientras el mundo intenta facilitar la reconstrucción y aliviar el sufrimiento en Gaza, grupos de extrema derecha buscan impedir la asistencia humanitaria, alegando razones ideológicas y de seguridad.
Este episodio pone de relieve el profundo desafío que enfrenta la región: mantener la tregua y garantizar el acceso humanitario, en un contexto donde las divisiones políticas internas y la desconfianza mutua siguen siendo obstáculos para una paz duradera.