La deforestación continúa avanzando sobre algunas de las áreas protegidas más importantes de Colombia. En los últimos 12 años, tres parques nacionales ubicados en la Amazonía colombiana han perdido cerca de 95.000 hectáreas de bosque, una cifra que refleja la creciente presión que enfrentan estos ecosistemas estratégicos por actividades ilegales y la expansión de la frontera agrícola.

Los parques más afectados son Tinigua, Serranía de Chiribiquete y La Macarena, considerados fundamentales para la conservación de la biodiversidad y la regulación del clima. Estas reservas albergan cientos de especies de flora y fauna, además de desempeñar un papel clave en la captura de carbono y la protección de fuentes hídricas que abastecen a amplias zonas del país.

De acuerdo con los análisis realizados sobre la cobertura forestal, la pérdida de bosque ha sido constante durante la última década. Entre las principales causas se encuentran la ocupación ilegal de tierras, la ganadería extensiva, la apertura de vías no autorizadas, los cultivos ilícitos y la tala indiscriminada, actividades que han transformado extensas áreas de selva en terrenos destinados a otros usos.

Uno de los casos más preocupantes es el del Parque Nacional Natural Tinigua, donde la deforestación ha avanzado de forma acelerada debido a la expansión de asentamientos humanos y actividades agropecuarias. La situación también afecta a Chiribiquete, considerado el parque nacional más grande de Colombia y reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, así como a La Macarena, un corredor ecológico esencial que conecta los ecosistemas de la Amazonía, los Andes y la Orinoquía.