La Universidad de Nariño marcó un nuevo capítulo en la historia de la ciencia colombiana con la llegada del telescopio más moderno y de mayor capacidad instalado en el país. El equipo, considerado uno de los más avanzados de Latinoamérica, permitirá impulsar la investigación astronómica, fortalecer la formación académica y abrir nuevas oportunidades para el desarrollo científico desde el sur de Colombia.
El instrumento fue fabricado por la empresa estadounidense PlaneWave Instruments y cuenta con un espejo primario de un metro de diámetro, una característica que le permitirá captar imágenes del universo con una precisión sin precedentes en el territorio nacional. La inversión para su adquisición fue cercana a 1,5 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los proyectos científicos más importantes desarrollados en la región.
El traslado del telescopio hasta Nariño representó un importante reto logístico que contó con el apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, garantizando el transporte seguro de esta sofisticada tecnología hacia el Centro de Ciencia de la Universidad de Nariño, donde será instalado y posteriormente puesto en funcionamiento.
Con este proyecto, la institución busca consolidarse como un referente nacional e internacional en investigación astronómica y astrofísica. Además de apoyar el trabajo de científicos e investigadores, el observatorio servirá como escenario para la formación de estudiantes y el desarrollo de programas de divulgación científica dirigidos a colegios, universidades y público en general.
La llegada del telescopio también abre la posibilidad de establecer alianzas con centros de investigación de diferentes países y participar en proyectos internacionales de observación del espacio profundo, contribuyendo al avance del conocimiento sobre galaxias, estrellas, planetas y otros fenómenos del universo.
Con este hito, la Universidad de Nariño fortalece su apuesta por la innovación y la investigación, posicionando a Pasto como un nuevo epicentro de la astronomía colombiana y demostrando que desde las regiones también es posible liderar proyectos científicos de talla mundial.