El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), considerado el acelerador de partículas más potente del mundo, ha iniciado una pausa programada que se extenderá durante aproximadamente cuatro años. El gigantesco laboratorio subterráneo, ubicado entre Suiza y Francia, permanecerá fuera de operación mientras se realizan algunas de las mejoras tecnológicas más importantes desde su inauguración en 2008.
Durante este periodo, miles de científicos e ingenieros trabajarán en la instalación de nuevos imanes superconductores, sistemas de protección más avanzados y detectores con mayor capacidad para registrar las colisiones de partículas. El objetivo es transformar el actual acelerador en el denominado Gran Colisionador de Alta Luminosidad, una versión mucho más potente y precisa.
Aunque el acelerador permanecerá apagado, la actividad científica en el CERN no se detendrá. Los investigadores continuarán analizando la enorme cantidad de información obtenida durante los últimos años, con la esperanza de descubrir nuevos fenómenos relacionados con la materia, la energía y el origen del universo.
Está previsto que el colisionador vuelva a entrar en funcionamiento en 2030, iniciando una nueva etapa que permitirá realizar un número mucho mayor de colisiones y obtener datos de una calidad nunca antes alcanzada.