La tranquilidad de varios municipios del Valle se ha visto afectada por el fenómeno de la extorsión, que golpea tanto a ciudadanos comunes como a empresarios. En lo corrido del año se han registrado 612 denuncias en el departamento, una cifra que, aunque representa una disminución del 6 % frente al mismo periodo anterior, mantiene en alerta a las autoridades y genera temor en las calles.
Según el Departamento de Policía del Valle del Cauca, la mayoría de los casos se han presentado a través de llamadas telefónicas (370), seguidos por contactos directos (77) y redes sociales (77). Municipios como Palmira, Buenaventura, Tuluá y Buga concentran los mayores reportes, mientras que en Cali, el Observatorio de Seguridad ha contabilizado 264 hechos, posicionando a la capital como el territorio más afectado.
Habitantes de localidades como La Unión, Zarzal, La Victoria y Roldanillo han señalado que las intimidaciones llegan por llamadas y mensajes de WhatsApp, y que quienes se niegan a pagar han sido víctimas de homicidios. “Ya se comienza a sentir un ambiente tenso. Lo tenaz es que las personas sienten mucho temor por las intimidaciones y les da miedo denunciar”, relató un ciudadano que pidió reserva de identidad.
Frente a este panorama, Guillermo Londoño, secretario de seguridad, advirtió que la extorsión se ha convertido en una de las principales amenazas para la convivencia en el Valle. Señaló que el delito atraviesa todos los niveles sociales y que requiere tanto acciones judiciales como estrategias de prevención comunitaria.
El fenómeno del microtráfico y la extorsión, según Londoño, están estrechamente ligados, y su avance demanda un trabajo articulado entre autoridades y ciudadanía para contener el impacto y recuperar la confianza en los entornos locales.