La clasificación de Portugal a los octavos de final del Mundial 2026 estuvo cargada de emociones. Además del sufrido triunfo 2-1 frente a Croacia, la noche quedó marcada por el conmovedor recuerdo a Diogo Jota, fallecido hace un año en un accidente de tránsito junto a su hermano, André Silva.
El conjunto dirigido por Roberto Martínez consiguió el boleto a la siguiente ronda gracias a un penal convertido por Cristiano Ronaldo y al tanto decisivo de Gonçalo Ramos en los minutos finales. Sin embargo, el resultado pasó a un segundo plano cuando el capitán portugués protagonizó uno de los momentos más emotivos del torneo.
Tras el pitazo final, Ronaldo se colocó la camiseta con el número 21, dorsal que identificó a Jota con la selección portuguesa, y junto al resto del equipo la mostró frente a la afición como símbolo de respeto y reconocimiento. El homenaje coincidió con el primer aniversario del fallecimiento del delantero, ocurrido el 3 de julio de 2025, una fecha que sigue profundamente presente en el fútbol portugués.
La ceremonia de recuerdo comenzó incluso antes del partido. Durante los actos protocolares, los jugadores lucieron brazaletes con el nombre de Jota y en las pantallas del estadio apareció su imagen, mientras los aficionados respondieron con una ovación y desplegaron pancartas con el número 21. El seleccionador Roberto Martínez aseguró que el exdelantero continúa siendo «una luz» para el grupo y que su legado permanece vivo dentro del vestuario.
Con esta victoria, Portugal avanzó a los octavos de final del Mundial, pero la mayor celebración fue el recuerdo de un compañero que dejó una huella imborrable en la selección. El gesto encabezado por Cristiano Ronaldo reflejó que, más allá del fútbol y de la clasificación, la memoria de Diogo Jota sigue uniendo al equipo portugués.