Un grupo de familias de la comunidad Emberá intenta regresar al Parque Nacional, en el centro de Bogotá, luego de varios meses de haber sido trasladadas a otros espacios. Las autoridades distritales aseguran que han cumplido con los compromisos pactados con estas comunidades y reiteran que la reubicación definitiva es responsabilidad del Gobierno nacional.
Según la administración local, la mayoría de las familias que participaron en el proceso de retorno han recibido los apoyos económicos acordados, aunque algunas no han aceptado las alternativas de vivienda temporal y programas de integración ofrecidos. El Distrito advierte que la ocupación del espacio público no es una vía válida para exigir derechos y pide mantener el diálogo institucional.
Por su parte, líderes indígenas expresan preocupación por la falta de soluciones estructurales y por las demoras en los procesos de reubicación. Señalan que las medidas transitorias no garantizan condiciones dignas ni respetan sus formas de vida comunitaria y cultural.
El caso refleja las tensiones entre la administración local y las comunidades desplazadas, así como los retos que enfrenta la ciudad para garantizar el retorno digno de los pueblos indígenas que han llegado a Bogotá tras ser víctimas del conflicto armado.