Empresarios de la zona limítrofe aseguran que la continuidad de las restricciones aduaneras ha provocado disminución en las ventas, cierre de establecimientos y afectaciones laborales, mientras aguardan una pronta respuesta de las autoridades ecuatorianas.
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El sector empresarial y comercial de la frontera entre Colombia y Ecuador permanece atento a la decisión que adopte el Gobierno ecuatoriano frente a la posible eliminación de los aranceles impuestos a productos colombianos. La medida, según representantes del comercio binacional, podría convertirse en un alivio económico para cientos de comerciantes que durante los últimos meses han enfrentado una fuerte disminución en sus ingresos.
Óscar Obando, vocero del sector, aseguró que las restricciones han afectado gravemente la dinámica comercial en los municipios fronterizos, impactando a empresarios, transportadores y trabajadores vinculados a diferentes actividades económicas.
El dirigente indicó que muchos establecimientos han reportado bajas ventas debido a las dificultades para el intercambio de mercancías entre ambos países. Además, sostuvo que la incertidumbre mantiene en alerta a los comerciantes que dependen del movimiento económico en la frontera.
Impacto
Obando explicó que una eventual suspensión de los aranceles permitiría recuperar parte del flujo comercial y contribuiría a estabilizar la economía local. Según señaló, varios sectores productivos esperan que Ecuador adopte medidas acordes con las disposiciones emitidas por la Comunidad Andina de Naciones, CAN.
El representante gremial recordó que las normas comunitarias fueron establecidas dentro del Acuerdo de Cartagena y deben ser respetadas por los países miembros.
Afirmó además que, en caso de mantenerse las restricciones, el Gobierno colombiano tendría que analizar posibles medidas recíprocas y trasladar nuevamente el caso ante organismos internacionales. Los comerciantes consideran que prolongar la situación podría agravar aún más la crisis económica que atraviesa la región fronteriza.
Pérdidas
De acuerdo con estimaciones entregadas por el sector empresarial, las pérdidas económicas derivadas de esta problemática superarían los 400 millones de dólares.
La reducción en el intercambio comercial ya habría provocado cierres de negocios y disminución de empleos relacionados con actividades de importación y exportación. Algunos comerciantes aseguran que las afectaciones también alcanzan a pequeños empresarios que dependen diariamente de las ventas binacionales.
Mientras se conoce una decisión oficial del Gobierno ecuatoriano, el sector comercial continúa a la expectativa de medidas que permitan recuperar la estabilidad económica en la frontera y reactivar el intercambio entre ambos países.
Oscar Obando, vocero