Aunque el fenómeno de El Niño suele asociarse con sequías y disminución de lluvias, expertos advierten que los posibles racionamientos de agua en Colombia durante los próximos años no obedecerían a una escasez real del recurso, sino a la vulnerabilidad de los sistemas de abastecimiento existentes.
Según el análisis del especialista en recursos hidráulicos Juan F. Salazar, el país cuenta con una enorme disponibilidad hídrica que, incluso en períodos secos, debería ser suficiente para garantizar el suministro de agua a la población. Sin embargo, muchos acueductos dependen de una única fuente de abastecimiento, lo que los hace especialmente sensibles a las variaciones climáticas.
El experto señala que la solución pasa por desarrollar sistemas de respaldo que permitan obtener agua de fuentes alternativas cuando la principal se vea afectada. Esta estrategia ya es utilizada en grandes ciudades, donde diferentes cuencas y embalses pueden complementarse para mantener la continuidad del servicio.
La necesidad de estas inversiones cobra mayor relevancia ante la posibilidad de eventos climáticos más intensos debido al cambio climático. Además de las sequías, factores como el crecimiento de la demanda de agua, los eventos extremos y la deforestación podrían aumentar la presión sobre los sistemas de abastecimiento en el futuro.
Salazar también plantea la necesidad de modernizar algunas normas y procedimientos institucionales para facilitar la creación de infraestructuras redundantes que fortalezcan la seguridad hídrica del país. En su opinión, contar con múltiples fuentes de suministro debe convertirse en una prioridad de las políticas públicas para reducir el riesgo de racionamientos.
La conclusión es clara: más que culpar al fenómeno de El Niño, Colombia debe enfocarse en fortalecer sus redes de abastecimiento y construir sistemas más resilientes que aprovechen de manera eficiente la abundancia de agua disponible en gran parte del territorio nacional.