La transformación de la industria cafetera en las tierras altas centrales de Vietnam está ganando fuerza. Miles de productores de una de las regiones agrícolas más importantes del país han avanzado durante los últimos años hacia sistemas de producción certificados y prácticas que reducen el uso de insumos químicos peligrosos, en respuesta tanto a los problemas ambientales acumulados por décadas de agricultura intensiva como a las crecientes exigencias de los mercados internacionales.
Sin embargo, el contexto detrás de esta transformación es más complejo que una simple eliminación inmediata de todos los pesticidas. La evidencia disponible muestra una transición progresiva: programas de sostenibilidad y certificación han logrado reducir significativamente el uso de los productos más peligrosos y, en determinadas zonas de producción, se ha reportado cero uso de pesticidas prohibidos. Al mismo tiempo, algunos productores han dado un paso adicional hacia sistemas regenerativos y orgánicos que prescinden completamente de pesticidas químicos.
La Certificación de Café Sostenible en Vietnam se ha convertido así en una herramienta para cambiar la manera en que se cultiva uno de los productos más importantes de la economía vietnamita.
El corazón cafetero de Vietnam
Las Tierras Altas Centrales, también conocidas como Central Highlands, son el principal territorio cafetero de Vietnam. La región comprende las provincias de Dak Lak, Dak Nong, Gia Lai, Lam Dong y Kon Tum, y concentra la mayor parte de la producción nacional de café, especialmente de la variedad Robusta.
Vietnam es uno de los gigantes mundiales de este mercado y el principal productor global de café Robusta. El cultivo representa una fuente de ingresos fundamental para cientos de miles de pequeños agricultores y sostiene, directa o indirectamente, más de un millón de medios de vida en la región.
Pero el éxito productivo tuvo un costo ambiental.
Durante décadas, el modelo agrícola dominante se basó en una producción intensiva: grandes cantidades de fertilizantes minerales, pesticidas sintéticos y agua de riego fueron utilizadas para mantener altos rendimientos. Organismos internacionales y proyectos de investigación han advertido que este modelo contribuyó a problemas como la degradación del suelo, la acidificación, la disminución de su fertilidad y la presión sobre los recursos hídricos subterráneos.
La dependencia de los insumos químicos también incrementó los costos de producción para pequeños agricultores, mientras que la degradación ambiental comenzó a amenazar la propia capacidad de las fincas para mantener su productividad en el largo plazo.
La transición hacia una agricultura con menos químicos
Frente a este escenario, diferentes organizaciones, empresas, instituciones vietnamitas y programas internacionales comenzaron a impulsar un cambio en las prácticas agrícolas de la región.
La estrategia no ha consistido únicamente en prohibir un producto y reemplazarlo por otro. Los programas de sostenibilidad han promovido una combinación de medidas: reducción y uso más preciso de fertilizantes y pesticidas, mejor manejo del suelo, sistemas de riego más eficientes, protección de fuentes de agua, cultivos intercalados y mayor trazabilidad de la producción.
Los resultados han sido visibles en distintos proyectos desarrollados en la región. Un análisis del programa ISLA, realizado con información recopilada durante cinco años de 346 productores de café en ocho comunas de tres distritos de las Tierras Altas Centrales, concluyó que el desempeño ambiental de los agricultores mejoró de forma significativa y que se produjo una fuerte reducción en el uso de los pesticidas más peligrosos.
Por su parte, la organización IDH, que ha trabajado en programas de sostenibilidad agrícola en la región, reportó que en determinadas áreas seleccionadas se alcanzó el cero uso de pesticidas prohibidos en la producción de café. El programa también vinculó la reducción de fertilizantes y el uso de sistemas de cultivos intercalados con una disminución de las emisiones de carbono asociadas a la producción.
Esto es importante para comprender el alcance real de la transformación: la evidencia disponible respalda una reducción sustancial de los insumos más peligrosos y el abandono de pesticidas prohibidos dentro de determinados programas y zonas, aunque eso no significa que toda la producción cafetera de Vietnam haya eliminado por completo el uso de pesticidas sintéticos.
¿Qué papel juega la certificación?
La certificación sostenible funciona como un mecanismo para verificar que la producción cumpla con determinados requisitos ambientales, sociales y económicos.
Uno de los sistemas con presencia en Vietnam es 4C, una certificación enfocada en establecer criterios de sostenibilidad dentro de las cadenas de suministro de café. En la provincia de Dak Lak, por ejemplo, el exportador Simexco Dak Lak ha trabajado desde 2010 con miles de agricultores para mejorar sus prácticas agrícolas y sociales, incorporando posteriormente el sistema de certificación 4C.
Los requisitos y procesos asociados a este tipo de certificaciones pueden incluir el manejo responsable de productos químicos, la protección del medio ambiente, la trazabilidad, mejores condiciones laborales y la capacitación de los agricultores.
El objetivo no es únicamente obtener un sello para vender el producto a un mejor precio. La certificación busca modificar las prácticas dentro de la finca y facilitar la conexión entre los productores y compradores que exigen estándares de sostenibilidad cada vez más estrictos.
Según información recopilada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, los productores del altiplano central de Vietnam han ido desplazando su atención de la expansión de nuevas áreas de cultivo hacia una producción certificada, sostenible y de mayor calidad. Entre los beneficios señalados se encuentran una utilización más precisa de fertilizantes, una mejor protección del suelo, sistemas de riego que consumen menos agua y oportunidades para aumentar los ingresos mediante productos certificados y cultivos complementarios.
Del monocultivo intensivo a las fincas regenerativas
La transformación también está dando lugar a experiencias más profundas de cambio agrícola.
Investigaciones realizadas en la provincia de Lam Dong han documentado casos de agricultores que han abandonado completamente los pesticidas químicos y han adoptado sistemas de café bajo sombra, fertilización orgánica, integración de árboles y otros cultivos, además del aprovechamiento de actividades ganaderas para reducir la dependencia de insumos externos.
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Sustainable Food Systems analizó este tipo de experiencias entre comunidades de minorías étnicas de las Tierras Altas Centrales. Los investigadores encontraron que las prácticas regenerativas podían contribuir a mejorar la salud del suelo, aumentar la biodiversidad y reducir la dependencia de fertilizantes y pesticidas externos.
El estudio, sin embargo, también mostró que la transición no está libre de dificultades. Los sistemas bajo sombra pueden crear condiciones favorables para determinadas enfermedades del café, lo que obliga a los productores a desarrollar nuevas estrategias de manejo y demuestra que abandonar los métodos convencionales requiere conocimientos técnicos, acompañamiento y tiempo.
En otras palabras, la agricultura sostenible no consiste simplemente en dejar de aplicar químicos de un día para otro. Para muchos pequeños productores, el cambio implica aprender a controlar plagas mediante nuevas técnicas, mejorar la fertilidad natural del suelo, diversificar la finca y reducir gradualmente la dependencia de productos externos.
Un cambio que también busca mejorar los ingresos
La sostenibilidad tiene una dimensión económica fundamental.
Para un pequeño agricultor, reducir el uso de fertilizantes, pesticidas o agua puede disminuir costos, pero la transición inicial también puede requerir inversiones, capacitación y un período de adaptación. Por esta razón, los programas implementados en Vietnam han intentado combinar los objetivos ambientales con mejoras en la productividad y el acceso a mercados.
El programa NESCAFÉ Plan, desarrollado en las provincias de las Tierras Altas Centrales, reporta que más de 21.000 hogares agrícolas han accedido y aplicado criterios de sostenibilidad asociados a 4C. Según los datos publicados sobre el programa, las prácticas promovidas han permitido reducir en torno al 20 % el uso de fertilizantes y pesticidas químicos, mientras que determinadas técnicas de manejo del agua han generado ahorros de entre el 40 % y el 60 % en riego.
La diversificación de cultivos también puede ofrecer una protección adicional frente a la volatilidad del precio internacional del café. Una finca que combina café con árboles frutales u otros productos agrícolas tiene potencialmente más fuentes de ingresos que una plantación dependiente exclusivamente de un monocultivo.
Los proyectos de desarrollo agrícola en la región han señalado precisamente la necesidad de combinar la sostenibilidad ambiental con una mejora de los medios de vida de los pequeños productores. La reducción de costos, el aumento de la eficiencia en el uso de recursos y la integración de sistemas agroforestales son algunos de los caminos planteados para lograrlo.
El desafío de los pesticidas peligrosos
El manejo de pesticidas sigue siendo uno de los asuntos centrales de la transformación del sector.
Proyectos desarrollados en distritos cafeteros de Dak Lak y Lam Dong han realizado inventarios sobre los productos comercializados y utilizados en las cadenas de producción, con el objetivo de identificar sustancias activas, analizar las instrucciones de uso y mejorar el conocimiento sobre los riesgos asociados a estos productos.
La reducción de los pesticidas más peligrosos representa un avance importante no solo para la protección de los ecosistemas, sino también para la salud y seguridad de los trabajadores agrícolas.
El cambio está siendo impulsado mediante capacitación, monitoreo y sistemas de registro. En lugar de depender exclusivamente de aplicaciones rutinarias de productos químicos, los agricultores reciben apoyo para adoptar un manejo más preciso de las plagas y para utilizar prácticas agrícolas que reduzcan la necesidad de intervenciones químicas.
Aun así, la transición no es uniforme. Las investigaciones disponibles muestran que todavía existen productores que mantienen sistemas convencionales y utilizan fertilizantes y pesticidas sintéticos. La transformación hacia un sector completamente sostenible continúa siendo un proceso en desarrollo.
La presión de los mercados internacionales
El cambio en Vietnam también responde a una nueva realidad del comercio internacional: los compradores exigen cada vez más información sobre el origen de los productos.
La trazabilidad se ha convertido en un factor estratégico para el café vietnamita. Las empresas y organizaciones del sector están desarrollando sistemas que permitan identificar dónde fue cultivado el café, bajo qué condiciones y si su producción cumple con requisitos ambientales.
En 2024, iniciativas desarrolladas en Dak Lak, Lam Dong y Gia Lai avanzaron en la implementación de modelos de trazabilidad para cumplir con requisitos vinculados a las normas europeas contra la deforestación. Datos de la Asociación para la Agricultura Sostenible de Vietnam indicaron que los modelos cubrían aproximadamente 12.000 hectáreas y que el 85 % del área incluida ya había completado registros de trazabilidad.
Esta presión regulatoria puede convertirse en una oportunidad para los productores capaces de demostrar que su café cumple con estándares ambientales, pero también representa un desafío para los pequeños agricultores que no cuentan con suficientes recursos tecnológicos o administrativos.
Por eso, las certificaciones y los programas de sostenibilidad pueden desempeñar un papel clave al proporcionar capacitación, sistemas de registro y conexiones con compradores internacionales.
Un modelo que busca sobrevivir al cambio climático
El futuro del café vietnamita no depende únicamente de los precios internacionales.
Las Tierras Altas Centrales enfrentan períodos de sequía, lluvias irregulares y degradación progresiva de los suelos. Dak Lak, una de las principales provincias productoras, es particularmente importante para la oferta mundial de Robusta, pero sus agricultores también están expuestos a los efectos del cambio climático y a la creciente presión sobre el agua.
La agricultura sostenible se presenta, por tanto, como una estrategia de adaptación.
Los sistemas de riego más eficientes permiten utilizar menos agua. Los árboles de sombra y los sistemas agroforestales pueden ayudar a conservar la humedad y proteger los suelos. La diversificación reduce la dependencia económica de una única cosecha y el mejoramiento de la fertilidad del suelo puede disminuir la necesidad de utilizar grandes cantidades de fertilizantes.
El objetivo final es construir una producción cafetera que no solo sea más respetuosa con el medio ambiente, sino también capaz de resistir los cambios que ya están afectando a las regiones agrícolas.
Una transformación en marcha, no un proceso terminado
La Certificación de Café Sostenible en Vietnam representa uno de los cambios más importantes que está experimentando el sector cafetero del país.
Los datos disponibles confirman avances concretos: miles de agricultores han ingresado a programas de sostenibilidad, se ha reducido el uso de fertilizantes y pesticidas químicos, existen zonas en las que se ha alcanzado el abandono de pesticidas prohibidos y algunos productores ya trabajan bajo modelos regenerativos que prescinden de los pesticidas químicos.
Sin embargo, sería incorrecto presentar el proceso como si todo el café de las Tierras Altas Centrales ya fuera completamente orgánico o estuviera libre de cualquier producto químico. La realidad es la de una transición progresiva, con diferentes niveles de avance entre regiones, empresas y agricultores.
El desafío ahora será ampliar esas prácticas sin dejar atrás a los pequeños productores. La sostenibilidad deberá demostrar que puede proteger los suelos, reducir la contaminación y el uso de pesticidas peligrosos, adaptarse al cambio climático y, al mismo tiempo, ofrecer ingresos suficientes para quienes dependen del café para vivir.
En una región que se convirtió en una potencia mundial gracias a la agricultura intensiva, el futuro podría depender precisamente de hacer las cosas de otra manera: producir menos dependiente de químicos, utilizar mejor el agua, recuperar los suelos y convertir la certificación y la trazabilidad en una oportunidad para competir en un mercado global cada vez más exigente.