La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) puso en funcionamiento el carril bus Abancay, una intervención destinada a dar prioridad al transporte público en uno de los principales ejes viales del Centro Histórico de Lima. La medida comprende un tramo de aproximadamente 1,18 kilómetros de la avenida Abancay, entre el jirón Amazonas y la avenida Nicolás de Piérola, donde fueron habilitados dos carriles exclusivos para buses.
La intervención comenzó como una medida operacional y de gestión del tránsito, sin modificar la geometría de la avenida. El proyecto incluyó segregación física, nueva señalización, reorganización de paraderos, fiscalización y ajustes en la gestión de los semáforos.
Según información publicada por la propia ATU, el objetivo inicial era reducir entre 10 y 15 minutos los tiempos de viaje del transporte público en este sector. Posteriormente, el monitoreo de la entidad registró reducciones mayores, con recorridos que pasaron de alrededor de 25 minutos a entre 8 y 11 minutos, dependiendo del sentido de circulación.
¿Dónde funciona el carril bus Abancay?
El tramo intervenido se encuentra sobre la avenida Abancay, una vía fundamental para la movilidad del Centro de Lima.
La zona priorizada va:
- Desde el jirón Amazonas
- Hasta la avenida Nicolás de Piérola
- Con una extensión aproximada de 1,18 kilómetros
- Con dos carriles exclusivos para buses ubicados junto a la vereda.
La ATU señaló que la intervención no requirió modificar la geometría vial existente. En su lugar, se utilizaron elementos de segregación y señalización para separar los espacios destinados al transporte público del resto de la circulación.
La medida comenzó con una etapa de marcha blanca el 20 de enero de 2026. Durante ese periodo, la ATU concentró sus esfuerzos en orientar a los conductores y usuarios antes de aplicar plenamente las acciones de fiscalización.
Una avenida marcada por la congestión
La avenida Abancay es uno de los principales corredores de circulación del Centro Histórico y concentra una elevada actividad comercial y vehicular. La zona conecta diferentes sectores del centro de Lima y registra diariamente el desplazamiento de buses, taxis, vehículos particulares y peatones.
Antes de la intervención, el tramo seleccionado presentaba conflictos derivados de la convivencia entre el transporte público y el tránsito mixto. La ATU indicó que las velocidades comerciales podían descender hasta aproximadamente 8 kilómetros por hora durante las horas punta nocturnas.
Esta situación generaba tiempos de recorrido elevados para los pasajeros, especialmente cuando los buses quedaban atrapados entre vehículos particulares, taxis y otras unidades que utilizaban la misma vía.
El problema también estaba relacionado con las paradas indebidas y la ocupación irregular de determinados espacios de circulación, por lo que la propuesta no se limitó únicamente a pintar carriles.
Dos carriles exclusivos para los buses
Uno de los elementos centrales del proyecto fue la segregación de dos carriles exclusivos para el transporte público.
La ATU informó que estos espacios están destinados a 23 rutas de transporte público regular y cuatro servicios del Corredor Morado. De esta manera, la intervención no corresponde únicamente a un servicio específico, sino que busca beneficiar a diferentes rutas que utilizan la avenida Abancay.
Para impedir que los vehículos particulares ingresen a estos espacios se instalaron elementos físicos como bolardos y topellantas, además de señalización horizontal y vertical.
La Agencia Andina documentó durante enero la instalación de estos elementos y explicó que el primer tramo de la intervención comprendía precisamente los 1,2 kilómetros entre el jirón Amazonas y la avenida Nicolás de Piérola.
La señalización azul identifica el espacio exclusivo
Uno de los elementos más visibles de la intervención es la incorporación de señalización horizontal azul.
La ATU explicó que esta demarcación busca facilitar la identificación del espacio reservado para los buses y evitar confusiones entre los distintos usuarios de la vía.
La señalización forma parte de una estrategia coordinada con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para diferenciar los carriles destinados al transporte público masivo.
De esta manera, los conductores pueden reconocer con mayor facilidad qué carriles no deben ser utilizados por vehículos particulares.
El cambio en los tiempos de viaje
Uno de los principales indicadores utilizados por la ATU para evaluar la intervención es el tiempo que los pasajeros tardan en atravesar el tramo.
Durante la presentación inicial del proyecto, la entidad calculó que el tiempo podía disminuir entre 10 y 15 minutos. Cuando comenzó la marcha blanca, la ATU señaló que el recorrido podía pasar de aproximadamente 20 minutos a seis minutos bajo determinadas condiciones operativas.
Posteriormente, en marzo de 2026, la entidad publicó los resultados de su monitoreo y reportó que el trayecto entre el jirón Amazonas y la avenida Nicolás de Piérola, que anteriormente podía tomar alrededor de 25 minutos, se estaba realizando en entre ocho y 11 minutos, según el sentido de circulación.
Con esos datos, la ATU calculó un ahorro de entre 14 y 19 minutos para los usuarios del transporte público y del Corredor Morado.
Estos valores corresponden al monitoreo realizado por la propia autoridad y pueden variar dependiendo de factores como la hora, el sentido de circulación, las condiciones del tránsito y el cumplimiento de las medidas de ordenamiento.
¿Qué ocurre con los taxis y vehículos particulares?
La implementación del carril exclusivo no significa que los taxis y automóviles particulares hayan dejado de circular por la zona.
El cambio consiste en separar los espacios de circulación, de modo que los buses autorizados puedan utilizar los carriles segregados mientras el resto de vehículos utiliza los espacios correspondientes.
Para facilitar el acceso de las personas que se dirigen hacia zonas comerciales como Mesa Redonda y el Mercado Central, la ATU habilitó nueve paraderos de taxi en calles cercanas a la avenida Abancay.
Entre los puntos habilitados se encuentran sectores de los jirones Huallaga, Andahuaylas, Ucayali, Ayacucho y Cusco.
La intención es evitar que los taxis tengan que detenerse directamente sobre los carriles destinados a los buses para recoger o dejar pasajeros.
Reordenamiento de paraderos
Otro componente importante del proyecto es la reorganización de los puntos donde los pasajeros pueden subir y bajar de los buses.
La propuesta contempla paraderos únicos y señalizados que pueden ser utilizados por las rutas regulares y los servicios del Corredor Morado. Según la ATU, esta reorganización busca disminuir las paradas indebidas y facilitar la circulación continua de los buses.
Esto es relevante porque la existencia de un carril exclusivo por sí sola no garantiza que los buses puedan mantener una circulación fluida. Si las unidades realizan detenciones fuera de los puntos establecidos o se producen obstrucciones, el beneficio de la segregación puede disminuir.
Por ello, la intervención combina infraestructura vial, organización de paraderos y fiscalización.
También se modificó la gestión del tránsito
La intervención contempla cambios en la operación de los semáforos.
Entre las medidas anunciadas por la ATU está la incorporación de una fase exclusiva para el giro a la derecha en la intersección de la avenida Abancay con la avenida Nicolás de Piérola, además de acciones destinadas a mejorar la seguridad de los peatones.
El propósito es coordinar mejor los movimientos de los vehículos y reducir los puntos de conflicto que pueden afectar el desplazamiento de los buses.
De esta manera, el proyecto no depende únicamente de la separación física de los carriles, sino también de la gestión de las intersecciones.
La fiscalización se convirtió en otro componente clave
La ATU también ha reforzado la presencia de fiscalizadores en el Centro de Lima.
En abril de 2026, la entidad informó que implementó una estrategia de control territorial en puntos críticos como las avenidas Alfonso Ugarte y Abancay, además del paradero Acho. En el caso de Abancay, la fiscalización se reforzó a lo largo de la vía para complementar el ordenamiento generado por el carril bus.
La estrategia incluye la participación de fiscalizadores de la ATU, la Policía Nacional y la Municipalidad Metropolitana de Lima.
La autoridad señaló entonces que se habían retirado de circulación 116 unidades, de las cuales 103 operaban sin autorización, y que otras 59 unidades habían sido sancionadas por diferentes infracciones relacionadas con el servicio de transporte. Estas cifras corresponden al despliegue de control territorial informado por la ATU en abril y no exclusivamente a infracciones cometidas dentro del carril bus.
Una intervención que busca replicarse en otras vías
El proyecto de Abancay también tiene una dimensión más amplia dentro de la estrategia de movilidad de Lima y Callao.
La ATU ha presentado otras iniciativas de carriles exclusivos tomando como referencia la experiencia de Abancay. En marzo de 2026, por ejemplo, comenzó la implementación del primer carril bus rosado en la avenida Tomás Valle, entre el Callao y Lima.
La entidad había planteado previamente la creación de nuevos corredores exclusivos en distintos ejes del Callao, con una propuesta que contemplaba 20,8 kilómetros de vías priorizadas para el transporte público.
Esto muestra que la segregación de carriles se está utilizando como una de las herramientas de gestión del transporte urbano en diferentes sectores de Lima Metropolitana y el Callao.
El Centro Histórico y el reto de la movilidad
La intervención en Abancay ocurre dentro de un área que, además de concentrar una gran cantidad de viajes diarios, tiene una importancia histórica y patrimonial particular.
El Centro Histórico de Lima fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 1972 y forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1991. La Municipalidad de Lima, a través de Prolima, desarrolla instrumentos de planificación destinados a compatibilizar la recuperación urbana con la conservación de este patrimonio.
En este contexto, las intervenciones de movilidad deben desarrollarse teniendo en cuenta las características urbanas del centro, donde conviven edificios históricos, zonas comerciales, espacios peatonales, transporte público y un importante flujo vehicular.
El Plan Maestro del Centro Histórico de Lima también identifica el transporte y la movilidad urbana sostenible como elementos importantes dentro de la recuperación integral del sector.
¿Qué cambia para los pasajeros?
Para las personas que utilizan las rutas que circulan por Abancay, el cambio principal está relacionado con la posibilidad de que los buses tengan un espacio de circulación menos expuesto al tráfico mixto.
En términos prácticos, el esquema busca:
- Dar prioridad a los buses autorizados.
- Reducir los tiempos de recorrido.
- Evitar que vehículos particulares invadan los carriles exclusivos.
- Ordenar los paraderos.
- Reducir las detenciones indebidas.
- Facilitar el desplazamiento del Corredor Morado.
- Mejorar la coordinación de los semáforos.
- Reforzar la fiscalización del transporte informal.
La ATU reportó en marzo que por este tramo circulaban 23 rutas de transporte público y cuatro servicios del Corredor Morado, por lo que la intervención afecta directamente a una parte importante de los viajes que atraviesan este sector del Centro de Lima.
Una medida que va más allá de pintar un carril
El caso de la avenida Abancay permite observar que la creación de un espacio exclusivo para buses requiere varias medidas complementarias.
La intervención combina segregación física, señalización, organización de paraderos, fiscalización, gestión semafórica y control del transporte informal. El resultado informado por la ATU muestra una reducción considerable del tiempo de recorrido en el tramo intervenido, aunque el comportamiento del tránsito puede variar según las condiciones de cada jornada.
La experiencia también está siendo tomada como referencia para otros proyectos de carriles exclusivos en Lima y Callao. El siguiente paso será determinar cómo funcionan estas medidas en otros corredores con diferentes niveles de congestión, características viales y demandas de transporte.