La relación entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y el Congreso de la República estuvo marcada por una constante combinación de acuerdos políticos, tensiones, reformas debatidas y escándalos que terminaron deteriorando la confianza entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Al inicio del mandato, el Gobierno logró conformar una amplia coalición con varios partidos tradicionales e independientes, lo que le permitió sacar adelante importantes iniciativas en materia tributaria, presupuesto nacional y algunos proyectos relacionados con su agenda de cambio. Sin embargo, con el paso de los meses comenzaron a surgir diferencias frente a las reformas estructurales propuestas en los sectores de la salud, laboral y pensional.
Las tensiones aumentaron cuando varios partidos decidieron declararse independientes o retirarse de la coalición de Gobierno, obligando al Ejecutivo a negociar proyecto por proyecto para obtener las mayorías necesarias en el Congreso. Esta situación dificultó el trámite de varias iniciativas y prolongó los debates legislativos.
Uno de los episodios que más impactó la relación entre ambas ramas del poder fue el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Las investigaciones de la Fiscalía y de la Corte Suprema de Justicia revelaron un presunto entramado de desvío de recursos públicos y supuestos sobornos dirigidos a congresistas para facilitar la aprobación de proyectos del Gobierno.
Las declaraciones de varios implicados y los procesos judiciales derivados del caso provocaron una fuerte crisis política. El escándalo no solo afectó la imagen del Ejecutivo, sino que profundizó la desconfianza entre el Gobierno y el Congreso, debilitando la capacidad de concertación para impulsar nuevas reformas durante el resto del mandato.
A pesar de las diferencias, algunas iniciativas continuaron avanzando mediante acuerdos puntuales entre el Ejecutivo y distintos sectores políticos. No obstante, la relación nunca recuperó el nivel de cooperación que caracterizó los primeros meses de la administración.
Con el cierre del periodo presidencial, el balance deja una relación marcada por el respaldo inicial de una amplia coalición, seguida por profundas fracturas políticas y el impacto del caso UNGRD, considerado uno de los mayores escándalos de corrupción que afectó la gobernabilidad durante el cuatrienio.