La preocupación volvió a crecer entre habitantes, líderes ambientales y autoridades luego de que una nueva inspección confirmara la continuidad de actividades ilegales relacionadas con la producción clandestina de carbón vegetal en zona rural de Sutamarchán.

El caso, que ya había generado polémica meses atrás tras varios operativos ambientales y decomisos, volvió a encender las alarmas luego de que funcionarios encontraran estructuras de combustión activas y nuevos indicios de organización detrás de esta práctica ilegal.

La denuncia fue impulsada por Alfonso Solís, líder ambiental de la región, quien alertó nuevamente sobre la persistencia de quemas ilegales en las veredas Resguardo y Pedregal, sectores donde habitantes aseguran convivir diariamente con humo constante, olores fuertes y afectaciones ambientales cada vez más evidentes.

Durante la nueva visita técnica, las autoridades encontraron un panorama preocupante. De siete camas de combustión identificadas en el predio inspeccionado, cinco permanecían activas al momento de la intervención, pese a que en el pasado ya se habían adelantado controles y procedimientos ambientales en el mismo lugar.

Según el reporte preliminar, parte del material que había sido decomisado durante operativos anteriores ya no estaba en la zona, situación que incrementó las sospechas sobre la continuidad y posible fortalecimiento de esta actividad clandestina.

Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los funcionarios fue la instalación de cámaras de vigilancia alimentadas mediante paneles solares alrededor de la zona intervenida. Para las autoridades, este elemento evidenciaría un nivel de organización más sofisticado detrás de las quemas ilegales.

La presencia de estos sistemas de monitoreo permitiría controlar movimientos dentro del predio y alertar sobre posibles operativos o ingresos de funcionarios ambientales y autoridades.

Mientras tanto, la comunidad continúa manifestando preocupación por el impacto que las quemas estarían generando sobre el entorno natural y sobre la salud de quienes habitan cerca de los puntos de combustión.

Habitantes de la zona aseguran que durante las noches y madrugadas el humo se vuelve más intenso y temen que la situación siga empeorando debido a la reincidencia detectada en el sector.

Las autoridades ambientales reiteraron que este tipo de prácticas ilegales provoca graves afectaciones como contaminación del aire, deterioro del suelo, pérdida de cobertura vegetal y daño progresivo sobre ecosistemas estratégicos.

Además, insistieron en que las quemas clandestinas representan un riesgo tanto ambiental como sanitario, especialmente para niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.

La continuidad de estas actividades pese a operativos anteriores también generó molestia entre líderes ambientales y ciudadanos, quienes cuestionan la efectividad de las medidas adoptadas hasta el momento.

Desde la entidad ambiental anunciaron que continuarán los operativos de control y seguimiento en la zona rural de Sutamarchán con el objetivo de frenar nuevamente esta actividad ilegal y evitar que siga expandiéndose silenciosamente.

La comunidad espera ahora acciones más contundentes que permitan detener definitivamente las quemas clandestinas y proteger los recursos naturales afectados por este tipo de actividades ilegales.