La candidata vicepresidencial Aída Quilcué respondió a los cuestionamientos surgidos en redes sociales y distintos sectores políticos sobre su formación académica, asegurando que es falso que ella o los movimientos que representa estén en contra de la educación.
Durante una reciente intervención, la líder indígena afirmó que, aunque no cuenta con un título profesional universitario, ha construido una amplia trayectoria de liderazgo comunitario y experiencia en procesos organizativos, administrativos y de gobierno propio dentro de los pueblos indígenas.
Quilcué sostuvo que desde temprana edad asumió responsabilidades dentro de su comunidad, participando en la toma de decisiones relacionadas con el territorio, la justicia propia y la gestión de recursos. Asimismo, destacó su trabajo en organizaciones indígenas y su paso por escenarios de representación política nacional.
La dirigente señaló que la educación es un derecho fundamental y rechazó las versiones que la presentan como una opositora de la formación académica. Según explicó, su postura busca reconocer tanto el conocimiento adquirido en las instituciones educativas como los saberes construidos desde los territorios y las comunidades.
Las declaraciones se producen en medio de un debate público sobre los requisitos y capacidades necesarias para ocupar altos cargos en el Estado. Mientras algunos sectores consideran que la formación universitaria debe ser un elemento determinante, otros destacan la importancia de la experiencia social, política y comunitaria como factores igualmente relevantes para el ejercicio de funciones de gobierno.
La discusión ha cobrado fuerza en el contexto de la campaña electoral, donde el perfil y la trayectoria de los aspirantes continúan siendo objeto de análisis y controversia.