El sector agropecuario colombiano enfrenta un escenario complejo durante 2026 por la combinación de la apreciación del peso, los daños ocasionados por el terremoto y la amenaza de un fenómeno de El Niño de alta intensidad. Estos factores ponen presión sobre los ingresos de los productores, los costos de operación y la capacidad de recuperación de varias cadenas agrícolas.
Uno de los principales retos está relacionado con el comportamiento del dólar. La valorización del peso colombiano reduce los ingresos que reciben en moneda nacional los productores y empresas que venden sus productos en mercados internacionales. José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), explicó que la apreciación del peso disminuye el valor en pesos de las ventas externas que se realizan en dólares.
Esta situación genera preocupación en actividades como el café, las flores, el banano, la palma de aceite, el azúcar y el aguacate, sectores que tienen una importante participación en las exportaciones colombianas. Para López, el desafío está en aumentar la productividad, fortalecer los procesos de transformación y generar mayor valor agregado, con el propósito de disminuir la dependencia de las fluctuaciones de la tasa de cambio.
A esta presión se suma el impacto del terremoto registrado en el país, que dejó afectaciones en zonas productoras del Eje Cafetero. Familias rurales reportan daños en fincas, maquinaria e infraestructura necesaria para desarrollar sus actividades. Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, señaló que el gremio adelanta un levantamiento finca por finca para determinar el alcance de las pérdidas.
Pese a las dificultades, las exportaciones de café mantienen su operación. Luego de la suspensión temporal de actividades en Buenaventura debido a labores de inspección, algunos envíos fueron redirigidos hacia los puertos de Cartagena y Santa Marta. Las afectaciones también alcanzan cultivos de plátano, caña, cítricos, aguacate y hortalizas.
El panorama climático agrega otro desafío. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) estima en 81% la probabilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
Ghisliane Echeverry, directora del Ideam, advirtió sobre la posibilidad de una menor disponibilidad de agua y temperaturas más altas. Estas condiciones podrían afectar los rendimientos agrícolas, elevar los costos de producción y aumentar el riesgo de incendios forestales. En Tolima, 44 de los 47 municipios permanecen en alerta roja.
Además, el Ideam prevé lluvias por debajo de los niveles normales en sectores de las regiones Andina, Caribe y Pacífica durante ese periodo.
En este contexto, Corficolombiana proyecta que el sector agropecuario podría contraerse 2,6% en 2026, una reducción de 5,7 puntos porcentuales frente al crecimiento registrado en 2025.
La combinación de factores cambiarios, climáticos y de infraestructura plantea un reto para el campo colombiano. Productores y autoridades deberán fortalecer las medidas de prevención, mejorar la productividad y garantizar las condiciones necesarias para mantener la producción y las exportaciones.
