La política alemana amaneció este lunes ante uno de sus escenarios más delicados de los últimos años. La Alternativa para Alemania (AfD), partido situado en la extrema derecha del espectro político alemán, obtuvo una victoria histórica en las elecciones estatales celebradas el domingo 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt, en el este del país.
Con todos los distritos electorales contabilizados, la AfD alcanzó el 43,8 % de los votos de lista, un resultado sin precedentes para la formación en unas elecciones estatales alemanas. El partido consiguió 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, quedándose a solo tres diputados de la mayoría absoluta. La participación alcanzó el 77,8 %, muy por encima de la registrada en los anteriores comicios.
El resultado no significa que la AfD pueda gobernar automáticamente. Sin embargo, representa un fuerte terremoto político porque coloca al partido ante una posibilidad que hasta ahora había parecido difícil de concretar: llegar a encabezar un Gobierno regional alemán.
La situación también supone un duro revés para la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller federal Friedrich Merz, que obtuvo apenas el 17,2 %, frente al 37,1 % que había conseguido en 2021.
Una victoria histórica para la AfD
La magnitud del resultado se entiende mejor al compararlo con las elecciones anteriores. En 2021, la AfD había obtenido el 20,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt. Cinco años después prácticamente duplicó ese porcentaje y pasó a ser, con amplia diferencia, la primera fuerza política del estado.
La formación liderada en la región por Ulrich Siegmund consiguió 43,8 %, mientras que la CDU quedó en segundo lugar con 17,2 %. Más atrás aparecieron el Partido Socialdemócrata (SPD), con 9,3 %; Los Verdes, con 8,9 %; La Izquierda, con 8,6 %, y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), con 5,3 %. El FDP quedó fuera del Parlamento regional al conseguir 2,6 %.
El avance de la AfD fue particularmente significativo porque el partido había convertido estos comicios en una prueba de su capacidad para pasar de ser una fuerza de oposición a una organización capaz de disputar directamente el poder ejecutivo.
Siegmund calificó el resultado como histórico y sostuvo que los electores habían enviado un mensaje claro de cambio. La dirección nacional de la AfD también interpretó el resultado como un mandato para intentar gobernar.
El dato clave: ganó, pero no puede gobernar sola
Pese a la contundencia de la victoria, existe una diferencia fundamental entre ganar las elecciones y poder formar Gobierno.
El Parlamento de Sajonia-Anhalt cuenta con 83 escaños, por lo que la mayoría absoluta requiere 42. La AfD consiguió 39. Esto significa que le faltan tres escaños para controlar por sí sola la Cámara y elegir sin depender de otras fuerzas al ministro-presidente del estado.
Ese resultado abre un complejo proceso de negociaciones.
La dificultad para la AfD es que los principales partidos tradicionales mantienen el denominado “cortafuegos” político, conocido en Alemania como Brandmauer, mediante el cual rechazan cooperar con la formación ultraderechista.
La CDU, pese a su enorme retroceso electoral, tampoco ha dado señales de estar dispuesta a formar una coalición con la AfD. De hecho, Friedrich Merz ha reafirmado que su partido no pretende colaborar con ella.
Por esta razón, el resultado deja una paradoja: la AfD es la fuerza claramente dominante en las urnas, pero todavía no tiene una ruta sencilla hacia el Gobierno.
El papel que podría desempeñar el BSW
Uno de los elementos que hacen especialmente complicada la situación es la entrada del BSW, Alianza Sahra Wagenknecht, en el Parlamento regional.
El partido obtuvo alrededor del 5,3 % de los votos y consiguió representación suficiente para convertirse en una posible pieza de las negociaciones. Algunas de sus posiciones, especialmente en materia migratoria y de política hacia Rusia, coinciden parcialmente con las de la AfD. Representantes del BSW no descartaron completamente algún tipo de cooperación, aunque eso no equivale necesariamente a una coalición formal.
Mientras tanto, una alternativa para los partidos contrarios a la AfD sería intentar construir una coalición amplia que reúna a varias fuerzas políticas. Sin embargo, la fragmentación del Parlamento hace que cualquier fórmula de Gobierno sea políticamente complicada.
Por eso, el resultado electoral no solo plantea quién ganó, sino quién será capaz de reunir los apoyos necesarios para gobernar.
Un duro golpe para Friedrich Merz
El otro gran protagonista de la noche electoral fue Friedrich Merz.
Aunque las elecciones de Sajonia-Anhalt son regionales y no determinan directamente la composición del Gobierno federal, la CDU es el partido del canciller y el resultado constituye un golpe político evidente para su liderazgo.
La CDU pasó de obtener el 37,1 % en 2021 a solo 17,2 % en 2026, perdiendo prácticamente veinte puntos porcentuales. En términos de escaños, el partido pasó de ser la fuerza dominante del Parlamento regional a quedar muy por detrás de la AfD.
El resultado se produce además en un momento de dificultades para el Gobierno federal de Merz, formado por la CDU/CSU y el SPD. La política económica, las reformas internas, la inmigración y el coste de vida se encuentran entre los asuntos que han alimentado el descontento con las fuerzas tradicionales.
Una encuesta de la Forschungsgruppe Wahlen citada tras los comicios indicó que una amplia mayoría de los votantes de Sajonia-Anhalt consideraba que la política federal había influido considerablemente en el resultado.
Por eso, aunque Merz no se juega directamente su cargo en unas elecciones regionales, la derrota aumenta la presión sobre su liderazgo y sobre la capacidad de la coalición federal para recuperar apoyo ciudadano.
¿Por qué creció tanto la AfD?
El éxito electoral de la AfD no puede explicarse por una sola causa.
Sajonia-Anhalt forma parte de la antigua Alemania Oriental y presenta características políticas y económicas diferentes de las de muchos estados del oeste. La frustración con los partidos tradicionales, las preocupaciones económicas, la percepción sobre los servicios públicos y, especialmente, la inmigración y las políticas de asilo han contribuido al crecimiento de la formación.
La inmigración se encontraba entre los asuntos que más preocupaban a los electores antes de la votación. La AfD ha hecho de la restricción migratoria uno de los principales ejes de su discurso y ha utilizado el descontento con la política federal para presentarse como una alternativa al sistema político tradicional.
Pero el resultado también refleja un fenómeno más amplio: una parte importante del electorado está utilizando las elecciones regionales para expresar su descontento con la política nacional.
De hecho, el propio resultado de la CDU muestra que el castigo no se limitó a la izquierda o a partidos minoritarios. Una cantidad considerable de votantes que anteriormente respaldaban a los conservadores terminó apoyando a la AfD.
El significado histórico del resultado
La importancia de estos comicios trasciende las fronteras de Sajonia-Anhalt.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los principales partidos alemanes han mantenido una fuerte barrera frente a las fuerzas de extrema derecha. La experiencia del nazismo convirtió la cuestión de la extrema derecha en un elemento particularmente sensible dentro de la democracia alemana.
La AfD, fundada en 2013, ha conseguido en los últimos años ampliar considerablemente su apoyo electoral. En las elecciones federales de 2025 ya se había consolidado como una de las principales fuerzas políticas del país.
Ahora, con el 43,8 % obtenido en Sajonia-Anhalt, ha alcanzado su mejor resultado en unas elecciones estatales y se ha acercado como nunca antes a controlar un Gobierno regional. Reuters describió el resultado como la actuación más fuerte de una fuerza de extrema derecha a nivel estatal en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.
La particularidad es que el partido todavía depende de la aritmética parlamentaria. La victoria electoral por sí sola no elimina el Brandmauer.
La AfD busca convertir Sajonia-Anhalt en un trampolín nacional
Para la dirección de la AfD, Sajonia-Anhalt representa mucho más que un Gobierno regional.
El partido pretende utilizar su crecimiento en el este de Alemania para demostrar que puede pasar de ser una fuerza de protesta a convertirse en una alternativa de Gobierno.
El resultado también llega con la mirada puesta en las próximas elecciones federales. La AfD busca consolidarse como una de las dos grandes fuerzas políticas del país y presionar a la CDU para que modifique su estrategia frente a la formación ultraderechista.
La propia AfD ha intentado presentar su triunfo como una señal de que el electorado alemán está preparado para un cambio político de mayor alcance.
Sin embargo, sus posiciones sobre inmigración, Rusia, Ucrania y la Unión Europea continúan generando fuertes divisiones. La formación también ha sido objeto de una vigilancia especial por parte de las autoridades de seguridad alemanas, que la consideran una organización de extrema derecha.
¿Qué puede ocurrir ahora?
El futuro político de Sajonia-Anhalt queda abierto a varias posibilidades.
La primera sería que la AfD consiguiera algún tipo de apoyo externo o acuerdo con otra formación para permitir la elección de Ulrich Siegmund como ministro-presidente.
La segunda consistiría en que los demás partidos construyeran una mayoría alternativa para impedir que la AfD llegue al Gobierno.
También existe la posibilidad de que las negociaciones se prolonguen considerablemente si ninguna combinación consigue reunir una mayoría estable.
Lo que parece mucho menos probable, al menos por ahora, es que la AfD pueda gobernar cómodamente en solitario. Sus 39 escaños de 83 no alcanzan el umbral de 42 necesario para controlar la Cámara.
Por ello, las próximas semanas serán tan importantes como la propia jornada electoral.
Una advertencia para toda Alemania
El resultado de Sajonia-Anhalt será observado con atención en Berlín porque puede anticipar el comportamiento de los votantes en otros estados del este alemán.
La victoria demuestra que la AfD ya no puede ser considerada únicamente una fuerza marginal o de protesta. Con más de cuatro de cada diez votos, se ha convertido en la principal fuerza política del estado y ha dejado a los partidos tradicionales ante un dilema difícil de resolver.
Para la CDU y el SPD, el desafío será recuperar la confianza de los electores sin adoptar posiciones que terminen legitimando o fortaleciendo a la AfD. Para la formación ultraderechista, el reto será transformar su enorme éxito electoral en capacidad efectiva de Gobierno.
Y para Friedrich Merz, el resultado constituye una señal especialmente incómoda: aunque Sajonia-Anhalt no decide el futuro del Gobierno federal, el voto muestra hasta qué punto el descontento con Berlín puede convertirse en apoyo electoral para la extrema derecha.
La elección, por tanto, deja una imagen política difícil de ignorar: la AfD ha ganado con una ventaja histórica, pero el verdadero pulso acaba de comenzar. Alemania deberá decidir ahora si su tradicional cortafuegos político consigue mantenerse intacto frente a una fuerza que acaba de alcanzar su mayor nivel de apoyo electoral desde su fundación.