De acuerdo con los primeros informes de los organismos sismológicos, el temblor alcanzó una magnitud considerable y tuvo una profundidad que permitió que las ondas sísmicas se propagaran a largas distancias, lo que explica que fuera sentido en distintos territorios de la región.

En México, las autoridades activaron los protocolos de emergencia para evaluar posibles afectaciones en infraestructura y servicios públicos. Mientras tanto, en Guatemala y El Salvador, los organismos de protección civil realizaron monitoreos preventivos y recomendaron a la ciudadanía mantenerse atenta a la información