La autora, Adriana Bauab, responde que no, argumentando que el núcleo del psicoanálisis no consiste en ofrecer respuestas correctas, sino en escuchar la singularidad de cada persona y trabajar con aquello que escapa a los algoritmos: los lapsus, los sueños, las contradicciones y el deseo.
Algunas de las ideas centrales son:
- La IA busca reducir la incertidumbre mediante predicciones y patrones, mientras que el psicoanálisis considera que precisamente en la incertidumbre y en los «errores» aparece algo significativo para el sujeto.
- La autora sostiene que una IA puede simular empatía o conversación, pero no participar de la relación analítica (la transferencia), que considera esencial para el tratamiento psicoanalítico.
- También argumenta que la tecnología puede ser un medio para realizar sesiones (por ejemplo, mediante videollamadas), sin que eso implique que la IA sustituya el trabajo del analista.
Desde una perspectiva más amplia, la pregunta sigue abierta y depende del marco teórico que se adopte.
- Si se habla específicamente del psicoanálisis, la mayoría de los psicoanalistas respondería que no, porque esa práctica se basa en una teoría de la subjetividad y de la relación terapéutica que no considera sustituible por un sistema computacional.
- Si se habla de salud mental en general, la evidencia actual sugiere que la IA puede ser útil para brindar información, apoyo inicial, psicoeducación o ayudar en algunas tareas clínicas, pero no sustituye el juicio profesional ni la relación terapéutica.
En otras palabras, el artículo es una columna de opinión, no un estudio científico. Presenta una defensa del psicoanálisis frente al avance de la IA, apoyándose en conceptos propios de esa corriente. Quienes trabajan desde otros enfoques psicológicos (como la terapia cognitivo-conductual o la psiquiatría basada en evidencia) podrían formular la discusión de manera diferente y poner más énfasis en evaluar empíricamente qué tareas puede o no realizar la IA.
Si te interesa, también puedo hacer un análisis crítico del artículo, señalando cuáles de sus afirmaciones están respaldadas por evidencia y cuáles son principalmente argumentos filosóficos o teóricos.