La Organización de las Naciones Unidas y diversos expertos en clima han advertido que el Copa Mundial de la FIFA 2026 podría convertirse en uno de los torneos más afectados por el calor extremo debido al cambio climático. Según un informe elaborado por World Weather Attribution, aproximadamente uno de cada cuatro partidos del campeonato podría disputarse bajo condiciones de calor que representan un riesgo significativo para la salud y el rendimiento de los futbolistas.

De los 104 encuentros programados para el torneo, se estima que 26 se jugarán en niveles de estrés térmico considerados peligrosos de acuerdo con los parámetros establecidos por FIFPRO. Además, cinco partidos podrían alcanzar temperaturas tan extremas que los especialistas recomiendan incluso aplazarlos o reprogramarlos para proteger la integridad física de los participantes.

La preocupación no se basa únicamente en la temperatura ambiental tradicional, sino en un indicador conocido como temperatura de bulbo húmedo global (WBGT), que mide el efecto combinado del calor, la humedad, la radiación solar y la velocidad del viento sobre el cuerpo humano. Esta medición permite determinar con mayor precisión el nivel de estrés térmico al que están expuestas las personas durante actividades físicas intensas. Los expertos consideran que, a partir de los 28 grados WBGT, el riesgo para la salud es tan elevado que los eventos deportivos deberían suspenderse temporalmente.

Las sedes con mayor riesgo se encuentran principalmente en el sur y el centro de Estados Unidos, así como en algunas ciudades de México. Entre las más vulnerables aparecen ciudades como Miami, Kansas City y Filadelfia, cuyos estadios al aire libre tienen una alta probabilidad de experimentar temperaturas peligrosas durante el torneo. Sin embargo, los expertos señalan que incluso ciudades consideradas tradicionalmente más frescas, como Toronto y Vancouver, podrían verse afectadas por olas de calor extremas, como ocurrió en 2021 cuando la región registró temperaturas récord cercanas a los 50 grados centígrados y cientos de fallecimientos relacionados con el calor.

El informe destaca que el calor extremo no solo representa una amenaza para la salud, sino que también transforma la dinámica del fútbol. Los jugadores corren menos, realizan menos sprints, reducen la intensidad de la presión sobre el rival y modifican sus estrategias para conservar energía. Como consecuencia, los partidos tienden a ser más lentos y conservadores. Los análisis indican que casi la mitad de los encuentros del Mundial tienen al menos un 50 % de probabilidad de disputarse bajo temperaturas que afecten directamente el rendimiento deportivo, mientras que 97 de los 104 partidos presentan una mayor probabilidad de sufrir estas condiciones debido al impacto del cambio climático.

Las advertencias se apoyan en la experiencia observada durante el Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025, considerada por muchos especialistas como una señal de alerta. Un estudio científico basado en decenas de partidos y más de mil observaciones de jugadores reveló que en más de la mitad de los encuentros se registraron niveles extremos de estrés térmico. Durante ese torneo se reportaron desmayos entre periodistas, aficionados e incluso miembros del cuerpo arbitral. Algunos suplentes permanecieron en los vestuarios para evitar la exposición al calor, mientras varios futbolistas solicitaron ser sustituidos debido al agotamiento físico provocado por las altas temperaturas.

La investigación también encontró una relación directa entre el aumento de la temperatura y la disminución de la actividad física de los jugadores. Cuanto más calor y humedad había, menos distancia recorrían los futbolistas durante los partidos. Esto afecta la velocidad del juego, reduce la intensidad de las transiciones ofensivas y defensivas y obliga a los equipos a adoptar planteamientos tácticos más cautelosos.

Otro aspecto que preocupa especialmente a los expertos es la situación de los aficionados. Aunque los futbolistas cuentan con atención médica, pausas de hidratación, sistemas de enfriamiento y protocolos especiales, los espectadores suelen estar mucho más expuestos. De las 16 sedes del Mundial, solamente tres cuentan con sistemas de aire acondicionado en los estadios. Además, gran parte del riesgo ocurre fuera de los recintos deportivos: en filas de ingreso, zonas de aficionados, estaciones de transporte, estacionamientos y celebraciones al aire libre, donde las personas pueden permanecer varias horas bajo temperaturas extremas.

Según el informe de la ONU, el aire acondicionado por sí solo no es una solución definitiva. El calor afectará no solo los partidos, sino también toda la experiencia del torneo, incluyendo las actividades desarrolladas en las ciudades anfitrionas.

Las proyecciones para las próximas décadas son aún más preocupantes. Los científicos estiman que para 2050, 14 de las 16 sedes utilizadas en el Mundial de 2026 enfrentarán condiciones de calor extremo con frecuencia creciente. En 11 de esos estadios, las temperaturas podrían llegar a niveles tan elevados que la celebración de partidos sería insegura sin importantes adaptaciones en infraestructura, horarios de juego o sistemas de protección climática.

Finalmente, los expertos subrayan que el problema no afecta únicamente al fútbol profesional. Las ligas juveniles, el fútbol aficionado y las instalaciones deportivas comunitarias enfrentan riesgos incluso mayores, ya que generalmente cuentan con menos recursos para implementar medidas de protección contra el calor. Por ello, el informe concluye que el cambio climático se está convirtiendo en un desafío cada vez más importante para el futuro del deporte y que serán necesarias acciones de adaptación para garantizar la seguridad de jugadores, aficionados y comunidades deportivas en todo el mundo.