Las autoridades investigan denuncias según las cuales una estructura de las disidencias de las Farc estaría imponiendo un toque de queda y presionando a la población en zonas rurales de Nariño para que participe en la jornada electoral de este fin de semana, bajo amenazas de sanciones económicas para quienes no acudan a votar.

De acuerdo con un audio atribuido a un cabecilla del frente Franco Benavides, perteneciente al Estado Mayor Central, las restricciones comenzarían desde el jueves con el objetivo de suspender actividades laborales en algunas áreas rurales y evitar que los habitantes argumenten falta de tiempo para desplazarse a los puestos de votación. En el mensaje también se advierte que quienes no voten se exponen a una multa impuesta por el grupo armado ilegal.

Los reportes señalan que las medidas afectarían principalmente a trabajadores de veredas que deben trasladarse hacia los centros poblados para ejercer su derecho al voto. Según la información conocida hasta el momento, el transporte público, las tiendas y los restaurantes continuarían operando con normalidad.

Estas amenazas se conocen en la antesala de la segunda vuelta presidencial, mientras el Gobierno y las autoridades electorales han reforzado los dispositivos de seguridad en varias regiones del país para garantizar el desarrollo de la jornada democrática. El constreñimiento al elector constituye un delito en Colombia y las autoridades mantienen el seguimiento a la situación en las zonas con presencia de grupos armados ilegales.