El 17 de junio de 2026 se conoció que el servicio francés de vigilancia y ciberseguridad Viginum abrió una investigación formal contra la empresa israelí BlackCore, acusada de utilizar redes de bots impulsados por inteligencia artificial para influir y manipular procesos electorales locales en diversos países. El caso ha generado preocupación internacional debido a las posibles implicaciones para la democracia y la seguridad de los sistemas electorales.
Según la información divulgada, las autoridades francesas consideran que BlackCore habría desarrollado y desplegado campañas coordinadas de desinformación mediante herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Estas operaciones tendrían como objetivo influir en la opinión pública, alterar debates políticos y favorecer determinadas narrativas durante procesos electorales.
La investigación ha trascendido el ámbito técnico y se ha convertido en un asunto diplomático. El gobierno de Francia envió una solicitud oficial de explicaciones al gobierno de Israel, una medida poco habitual que refleja la seriedad con la que las autoridades francesas están abordando el caso. Analistas consultados consideran que este paso sugiere que las agencias europeas creen contar con pruebas significativas sobre la existencia de estas operaciones de interferencia digital.
Los hallazgos preliminares de Viginum indican que las actividades atribuidas a BlackCore no se limitarían a un solo país. La investigación describe una red internacional de influencia digital que habría operado en distintas regiones del mundo.
En Francia se detectaron intentos de manipulación relacionados con elecciones locales, lo que motivó el inicio de la investigación principal. Asimismo, se identificaron actividades sospechosas en el Reino Unido, especialmente vinculadas a votaciones locales en Escocia. En los Estados Unidos también se habrían rastreado acciones dirigidas a influir en elecciones municipales en la ciudad de Nueva York.
La investigación también menciona operaciones en varios países africanos. Entre ellos aparecen Angola y Togo, donde se habrían identificado campañas digitales similares destinadas a influir en el debate político y en la percepción pública de determinados actores políticos.
Uno de los aspectos más preocupantes del caso es la sofisticación tecnológica de las herramientas utilizadas. A diferencia de los bots tradicionales, que suelen ser relativamente fáciles de detectar por su comportamiento repetitivo, los sistemas descritos en la investigación estarían impulsados por inteligencia artificial avanzada. Esto les permitiría generar mensajes políticos más convincentes, responder de manera dinámica a acontecimientos de actualidad y simular comportamientos humanos con un alto grado de realismo.
Gracias a estas capacidades, los bots podrían participar en conversaciones en redes sociales, difundir información falsa o engañosa y amplificar determinados discursos políticos sin que los usuarios identifiquen fácilmente que se trata de cuentas automatizadas. Esto aumentaría significativamente la capacidad de influir artificialmente en la opinión pública y dificultaría la labor de las plataformas digitales para detectar y eliminar estas redes.
La noticia también relaciona este contexto de desinformación internacional con el denominado «Hondurasgate», una presunta operación política y mediática investigada por medios independientes. Según el informe citado, esta operación habría buscado desestabilizar gobiernos progresistas en América Latina mediante campañas de comunicación y desinformación.
En ese contexto se mencionan a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y al presidente de Colombia, Gustavo Petro, como algunos de los líderes que habrían sido objeto de campañas de influencia política.
La investigación periodística también hace referencia a la divulgación de 37 grabaciones de audio publicadas por el medio Canal Red y el portal Honduras-Gate. En estas grabaciones aparecería la voz del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández conversando con diversas figuras políticas y electorales de Honduras. Entre los mencionados se encuentran Nasry Asfura, la presidenta del Consejo Nacional Electoral hondureño y un general de las fuerzas armadas del país.
En conjunto, la noticia expone una creciente preocupación internacional sobre el uso de la inteligencia artificial como herramienta de manipulación política. Las acusaciones contra BlackCore reflejan cómo las nuevas tecnologías pueden emplearse para intervenir en procesos democráticos a través de campañas masivas de desinformación, mientras que las investigaciones en Europa y América Latina muestran que el fenómeno de la injerencia digital se ha convertido en un desafío global para la transparencia electoral y la confianza ciudadana en las instituciones democráticas.