El mundo atraviesa una nueva etapa de competencia nuclear en la que las principales potencias no solo conservan sus arsenales, sino que los están modernizando y, en algunos casos, ampliando. Así lo advierte el informe anual del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicado el 8 de junio de 2026.
Principales conclusiones
- Los nueve Estados con armas nucleares —Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte— continuaron durante 2025 programas de modernización y fortalecimiento de sus capacidades nucleares.
- En enero de 2026 existían aproximadamente 12.187 ojivas nucleares en el mundo. De ellas, unas 9.745 estaban disponibles para un eventual uso militar y más de 4.000 ya estaban desplegadas en misiles o aeronaves.
- Entre 2.100 y 2.200 ojivas permanecían en estado de alerta operativa elevada, listas para ser utilizadas en poco tiempo, principalmente por Rusia y Estados Unidos.
Una nueva carrera armamentista
El SIPRI considera que se está revirtiendo la tendencia de reducción de armas nucleares observada tras el fin de la Guerra Fría. El desmantelamiento de ojivas antiguas avanza más lentamente, mientras que el despliegue de nuevos sistemas aumenta.
Entre los desarrollos más destacados figuran:
- El misil hipersónico ruso Oreshnik, con capacidad para portar cargas nucleares.
- El programa estadounidense del misil intercontinental LGM-35A Sentinel, junto con nuevos submarinos y bombarderos estratégicos.
- La rápida expansión del arsenal chino, que ya se estima en unas 620 ojivas y crece más rápido que el de cualquier otro país.
Menos control y más riesgos
Los expertos advierten que el deterioro de los acuerdos de control de armas aumenta la incertidumbre. La expiración del tratado New START dejó a las dos mayores potencias nucleares sin un mecanismo activo de limitación y verificación de sus arsenales.
Según el SIPRI, la combinación de tensiones geopolíticas, conflictos armados, modernización tecnológica y menor transparencia incrementa el riesgo de errores de cálculo o escaladas peligrosas entre Estados con capacidad nuclear.
En síntesis, el informe describe un escenario que recuerda a la lógica de la Guerra Fría: las armas nucleares vuelven a ocupar un lugar central en las estrategias de seguridad de las grandes potencias, mientras los mecanismos internacionales de control y desarme muestran señales de debilitamiento.