Se quedó viendo un chispero. Así terminó la Selección Colombia en el Mundial de Estados Unidos 1994, una de las mayores decepciones en la historia del fútbol colombiano. Aunque cerró su participación con una victoria 2-0 sobre Suiza, el daño ya estaba hecho: dos derrotas consecutivas la dejaron por fuera en la primera ronda y acabaron con el sueño de millones de hinchas.

La Tricolor se despidió del torneo ocupando el último lugar del Grupo A, con apenas tres puntos. Antes del triunfo frente a los suizos, Colombia había caído 3-1 ante Rumania y luego sufrió un doloroso 2-1 contra Estados Unidos, un partido que todavía muchos recuerdan por el autogol de Andrés Escobar.

Lo más duro fue que nadie esperaba semejante golpe. En la previa del Mundial, Colombia llegaba montada en la ola de la ilusión y era señalada por expertos y aficionados como una de las selecciones llamadas a dar la pelea por el título. No era para menos: apenas nueve meses antes había puesto a celebrar a todo el país con el histórico 5-0 sobre Argentina en Buenos Aires, una goleada que todavía hace erizar la piel de los colombianos.

Bajo la dirección de Francisco Maturana, la Selección contaba con una nómina de lujo. Figuras como Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, Freddy Rincón, Faustino Asprilla, Adolfo Valencia y Óscar Córdoba tenían a la afición soñando despierta. Se hablaba de una generación dorada que podía hacer historia en territorio norteamericano.

Además, el grupo parecía manejable. Rumania, Suiza y Estados Unidos aparecían como rivales a los que Colombia podía superar sin mayores sobresaltos. Pero el balón rodó y la realidad fue otra. Desde el primer partido todo salió al revés, y la Tricolor nunca logró encontrar el nivel que la había convertido en una de las sensaciones del fútbol mundial.

Lo que prometía ser una campaña para la gloria terminó convertido en una auténtica pesadilla. La Selección pasó de ser candidata a dar la sorpresa a regresar a casa con las manos vacías y el corazón arrugado.

Ahora, 32 años después, Colombia vuelve a jugar un Mundial en Norteamérica y los dirigidos por Néstor Lorenzo tendrán la oportunidad de sacarse esa espinita que todavía duele entre los hinchas y escribir una historia muy distinta a la de aquel inolvidable fracaso de 1994.