Female scuba diver taking a photo of Hawksbill Turtle swimming over coral reef in the blue sea. Marine life and Underwater world concepts

En un hito sin precedentes para la protección del medio ambiente, el tratado internacional destinado a salvaguardar las aguas internacionales entrará oficialmente en vigor en enero de 2026, tras haber sido ratificado por 60 países.

Este acuerdo, conocido como el Tratado de Alta Mar, marca un cambio significativo en la gobernanza de los océanos, que cubren más del 60% de la superficie del planeta y, hasta ahora, carecían de una regulación efectiva fuera de las jurisdicciones nacionales.

El tratado fue adoptado formalmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2023, tras casi dos décadas de negociaciones. Su objetivo principal es establecer un marco legal para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas situadas más allá de las zonas económicas exclusivas de los países.

Un paso crucial para la salud del planeta

“Este es el mayor avance en la protección de los océanos desde la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en 1982”, declaró António Guterres, Secretario General de la ONU. “Proteger la biodiversidad marina no es solo una responsabilidad ambiental, sino una necesidad para el futuro de la humanidad”.

El tratado permitirá, entre otras medidas:

  • Crear áreas marinas protegidas en aguas internacionales.
  • Regular actividades humanas como la pesca industrial, la minería submarina y el transporte marítimo.
  • Establecer criterios científicos y de evaluación ambiental para nuevas actividades en el océano profundo.
  • Promover el acceso equitativo a los recursos genéticos marinos, incluidos los beneficios derivados de su uso en farmacología y biotecnología.

Reacciones a nivel global

Organizaciones ambientalistas y científicos marinos celebraron la noticia. “Este tratado es una tabla de salvación para ecosistemas que han sido olvidados durante demasiado tiempo”, dijo Sylvia Earle, bióloga marina y exploradora de National Geographic.

Por su parte, países insulares y costeros, muchos de los cuales enfrentan directamente las consecuencias del cambio climático y la sobrepesca, lideraron la ratificación, presionando para acelerar su entrada en vigor.

Retos y próximos pasos

Aunque el tratado representa una victoria diplomática y ambiental, su implementación aún enfrenta retos. Expertos advierten que será necesaria una fuerte voluntad política, financiación internacional y colaboración científica para garantizar que las nuevas medidas se traduzcan en resultados tangibles.

Sin embargo, con el umbral de 60 ratificaciones alcanzado, la comunidad internacional ha dejado claro que proteger los océanos ya no es una opción, sino una prioridad.